Edición Nº 1831


Ud. Puede anunciar aqui
 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales

Caretas TV
Mundo Mezquino
Columnas
Olla a Presión
Por Raúl Vargas

China Te Cuenta Que...
Por Lorena Tudela Loveday
Lugar Común

Por Augusto Elmore

Artes & Ensartes
Por Luis E. Lama

Artículos
Estallido Vandálico
El Toque Plebeyo
de Toledo

Congreso: La Otra Final
Cuentas Pendientes
Final de Vuelo

Tentaciones de Invierno Arsenal Verbal
Imágenes de Epoca
Casa de Pintura
El Rastro de los Restos
Modas
De Cabeza en la Copa
Los Más Peligrosos
Copa Fría
Coqueta Keiko
Olor a Tinta
El Block de Notas
El Ultimo Rebelde
El Misterio de la Poesía
Suplemento Tarjetas
de Crédito & Débito

 

 

 

ARTICULO

8 de julio de 2004
Paginas 52 y 53 de la edición impresa.


Pizarro marcó de penal pero aún está en deuda. Perú no gana de local, pero al menos ya remonta. Autuori tendrá que hilar más fino en adelante. Der.: Hinchada infartada. Se avanza con susto.

De Cabeza en la Copa
Empate con Bolivia deja intactas las posibilidades peruanas de pasar a la siguiente ronda. A partir de mañana, ante Venezuela, sólo vale ganar.

n

Iconografía indoamericana salpicada por acróbatas callejeros, música new age en 26 reflectores multicolor. Inesperado tributo a lo kitsch. Der.: Inacabable "Chorri" marcó el empate.

 

Escribe JERONIMO PIMENTEL

UNA performance new age de ribetes psicotrópicos dejó más asombrado que admirado a una platea por lo general silente, desacostumbrada a las acrobacias hiphoperas que alborotaban una presentación que pretendía recrear "la formación de la cordillera de los Andes y la aparición de la vida en el continente". A la usanza gringa, donde se acostumbra cantar el star spangled banner antes de los eventos deportivos, Tania Libertad mostró agudos operáticos para un pueblo más deseoso de Gianmarcos y marineras. En todo caso, el espectáculo sorpresa preparado por la organización fue prolijo y aplaudido, gratificación que la tribuna dedicó a Arturo Woodman cada vez que se perifoneó su nombre desde la reinaugurada torre norte, mas no así a David Waisman, receptáculo de largos abucheos propios de una gestión de 6 puntos, que -aún así- hicieron agradecer, sólo por vergüenza ajena, la no presencia del Presidente en este primer día copero.

n

Algarabía colombiana y boliviana. Ambas selecciones cosecharon puntos en la primera jornada

El público peruano nunca se caracterizó por hinchar continuamente Cuenta Jorge Salazar que era usanza en Lima, hasta antes de la tragedia del Estadio Nacional, aplaudir al rival cuando jugaba bien. Si bien esa figura propia de una tribuna esteta y aristocrática es hoy -felizmente- imposible, esos generosos vítores al adversario no se reemplazaron nunca por palmas incondicionales a la blanquirroja. La verdad es que la gente no quiere irrestrictamente desde hace décadas a esa camiseta, y la abraza sólo por conveniencia u oportunismo. Cunda por la mayor parte del coloso de José Díaz un silencio similar al de Acho cuando las corridas son malas, y no es que ambos públicos sean el mismo. La nostalgia gratuita o el intenso desasosiego, para desgracia nacional, es lo único que nos acerca un poco a los portugueses, a quienes tanto nos debíamos parecer antes de que pierdan la final de la Eurocopa, sólo que la saudade es una rica figura literaria y la perplejidad del hincha local es acaso una aburrida forma más de la extendida mediocridad limeña.

El primer gol de Botero, y también el segundo, no tuvieron otro efecto en el fan que el silencio, más allá de pequeños espasmos de "sí se puede" que calaban cada vez menos en las populares, cada vez más descreídas. Perú no se caracterizó jamás por su garra, pero el libro Guiness puede tomar constancia de un hecho inédito: ciertos espectadores e incluso algunos periodistas abandonaron el escenario en el minuto 22 del segundo tiempo, cuando el habilidoso boliviano Alvarez le hizo una huacha a Ibáñez fuera del área y definió con ángulo irreal, como si fuera Van Nistelrooy. Si los que jugaban en el gramado -tal vez por culpa de la pésima formación que Autuori envió a la cancha-, eran 11 desconocidos (aunque los que realmente estaban al borde eran Soto y Maestri), la tribuna era la extensión de esa sensación de sentirse "ajeno a" sólo que en la trágica proporción de 45 mil espectadores. Patadita, ese mimo de habilidad circense en la rara pero estéril práctica de no dejar que el balón toque el suelo, animaba el entretiempo, sólo que los únicos que disfrutaban del espectáculo eran sus familiares. Para el resto su entusiasmo era un insulto, como un chiste en el cementerio.

 
n

La historia avala a Perú. Arango, de Venezuela, no cree lo mismo.

 
El ingreso de Roberto Palacios fue una gota más -un plot dirían los dramaturgos-, en este juego de emociones. Pasa que el "Chorri" tiene una innegable capacidad de jugar siempre mejor cuando nadie espera nada de él. La decisión de no incluirlo en la nómina titular fue tomada por la prensa radial, nunca tan protagónica -debido a la ausencia de la transmisión televisiva en directo-, como una pelea entre el mediocampista y el DT Paulo Autuori, configurando el escenario en el que él mejor se desempeña: el melodrama. El "Chorri" es cursilón, irregular y naif ("te amo Perú"), pero cuando se eriza por alguna circunstancia mete goles, y al encarnar la gitanería del comportamiento peruano tipo, la gente lo resiste tanto como lo reclama, lo que suele suceder cuando el score es 2 - 0 abajo.

Así, Mendoza ingresó con los ánimos de quien busca que lo contraten en una liga importante, y Pizarro ejecutó el penal con canon alemán, encendido el arribismo triunfalista del respetable (es decir, "A-RRI-BA-PE-RÚ"). Y recién ahí empezó la fiesta. Los desconocidos se hicieron amigos, el "Chorri" marcó un gol de factura europea y el empate, de pronto, sabía a triunfo en la garganta de quienes antes desconfiaban. Como activados por un mecanismo secreto, los peruanos empezaron a alentar como argentinos, a jugar como brasileños y a ambicionar como griegos. Pero como decía Rodolfo Hinostroza, es distinto un cholo calato que un desnudo griego. Bolivia, en apariencia el rival más pobre, con admirable tozudez aymara, no permitió más que la paridad (gracias en mucho al arquero Fernández), dejando las aspiraciones peruanas en un suspenso que sólo se podrá definir ante Venezuela. Sólo que existe un pequeño problema. Los llaneros acaban de empatar en las Eliminatorias en Lima, y a pesar de perder ante Colombia mostraron buen fútbol y solidez defensiva. Perú, por su parte, sigue siendo un equipo anodino que juega bien 20 minutos de 90.

Es un hecho que el pesimismo es la especie más valorada en el país. Sin embargo, si los futbolistas quieren cambiar la historia tienen que aprender a dar la contra. Las esperanzas tambalean pero aún no caen. Un poco de emoción hace más saborables los triunfos.

 

 


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | Cine TV | Mundo Mezquino | Olla de Presion | Lugar Comun | China te Cuenta Que... | Artes & Ensartes

Siguiente artículo...

 

  

  
Pagina Principal