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Edición Nº 1831 |
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El Toque
Plebeyo de Toledo EL presidente Alejandro Toledo ha repetido a escala nacional e internacional su condición de muchacho pobre que ejerció, en Chimbote, el oficio de lustrabotas. Esta semana encontró en Madrid la horma de su zapato. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, lo acogió con afecto, comprensión y ayuda. También el rey Juan Carlos fue cordial; pero él es un rey realista. Expuso la necesidad que tienen las empresas españolas que actúan en el Perú de un marco estable de seguridad jurídica "que les permita consolidar y aumentar la apuesta a largo plazo que han hecho para la prosperidad de vuestro país". Un poco idílica la versión que Telefónica ha hecho sonar en los oídos del monarca. En todo caso, el discurso del rey no fue igual al de Rodríguez Zapatero, quien formuló votos para que "los buenos datos económicos se trasladen a buenos datos sociales, rápidamente". Madrid trató a Toledo a cuerpo de rey. No sólo lo alojaron en el Palacio real de El Pardo, junto con Eliane Karp y, por lo menos una noche, con Fernando Olivera, embajador de nuestro país. También se consiguieron buenos anuncios económicos y diplomáticos. Rodríguez Zapatero recalcó a Toledo que la prioridad de su gobierno en política exterior es el apoyo a Latinoamérica y en este caso al Perú. Señaló asimismo su voluntad de apoyar el proceso de integración andina y latinoamericana y la vinculación de nuestros países con la Unión Europea. Más tarde, en cita entre el canciller español, Miguel Angel Moratinos, y el nuestro, Manuel Rodríguez, se llegó al compromiso de que España apoye en las Naciones Unidas la candidatura del Perú para ser miembro del Consejo de Seguridad del organismo mundial. Hubo réplicas interesantes de Toledo. Dijo, por ejemplo, que su gobierno ha respetado los compromisos asumidos por el gobierno de Fujimori con la Telefónica; pero que el pedido de ésta para que se amplíe hasta el 2019 el plazo de su contrato, que vence en 2015, es excesivo. Dijo al diario ABC de Madrid: ampliar el contrato "significaría privarnos de los desarrollos tecnológicos que pudieran producirse hasta entonces". En cuanto a la atención española por el Pacto Andino, resulta significativo que se subraye en vísperas de que el Perú ocupe la presidencia de la Comunidad Andina de Naciones, que se reúne en Quito el próximo lunes. Esa presidencia implica que el primer mandatario del Perú presidirá durante un año el Consejo Presidencial, que celebra una sesión cada año. A su vez, el canciller Rodríguez presidirá el Consejo Andino de Relaciones Exteriores, y el ministro de Comercio del Perú, Alfredo Ferrero, la Comisión Andina de Comercio. La visita de Toledo tuvo una nota resaltante: fue el único que en la ceremonia de encuentro con la familia real no sólo se atrevió a besar a la reina Sofía -ósculo rechazado por el protocolo-, sino que, además, no vistió frac, como es de uso, sino un plebeyo aunque fino terno. (Muchos recordaron que igual hizo Fujimori cuando visitó Gran Bretaña: pero él rehusó el frac en Londres, y lo vistió cuando se presentó ante el emperador de Japón). En todo caso, antes de embarcarse en el Rolls Royce puesto a su disposición hacia el aeropuerto de Madrid, camino a Lima, Toledo hizo anuncios esperanzados: Rodríguez Zapatero le prometió renovar los créditos con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo por un valor de 200 millones de euros; es decir, US$ 236 millones. Asimismo, un canje de deuda externa por inversión pública, por valor de 22 millones de euros, casi US$ 30 millones. Otro acuerdo es la flexibilización de las normas para permitir la regulación de los inmigrantes peruanos.
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