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Edición Nº 1832 |
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Carla
Magna
Fotos VICTOR CH. VARGAS FUE la tigresa adolescente que levantó su minifalda un poco más arriba en una telenovela noventera. Un poco antes había sido la gitana cuyo torso desnudo en la desaparecida Vea se perpetuó en nuestra memoria. También fue la víctima de licántropos tan disímiles como Julián Legaspi y Roberto Cantoral. ¿Es ésta la misma Carla? Miremos con cuidado. Sí y no. Es ese cuerpo, son esos labios y ese lunar junto a la naricita más intrigante del medio que aún nos incitan. Nada más. "Soy una Carla renovada, una mujer realizada gracias a mi hijo. He logrado esa paz interior que me da seguridad, que me abre nuevas puertas y el corazón de gente maravillosa". Sobran entonces las preguntas ociosas que se le hacen a las bellas, ésas del tipo edad y las medidas... "Mis medidas son las que se ven en las fotos. Más importantes son las medidas de mi interior". Carla Barzotti ha vuelto a las sesiones fotográficas, a los estudios, a las entrevistas. "Me conocen como `La Diva'. ¿Qué hay de malo en serlo? Todo lo que soy ahora lo he conseguido siendo yo misma". Y quiénes somos para negarlo. (S. M.)
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