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ARTICULO

26 de julio de 2004

CASO ALMEYDA / TESTIMONIO
SOLO LA VERDAD

La versión inicial de César Almeyda se refería a una millonaria coima que llegó a Palacio de Gobierno.

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Desde febrero último, CARETAS ha intentado convencer a César Almeyda para que se acoja a la colaboración eficaz. ¿Cuáles eran los motivos? Varios meses antes de aparecer Hugo Durán, quien lo señaló como depositario de un soborno pagado por la cervecera colombiana Bavaria, el ex abogado del presidente contó a la revista sobre una millonaria coima que llegó a Palacio de Gobierno. Hoy niega todo lo dicho por Durán y la posibilidad de la colaboración parece hoy remota. En el editorial se explican las razones para la publicación de este artículo. Almeyda tiene la obligación de aclarar la historia.

Escribe ENRIQUE CHAVEZ

ERA una mañana insoportablemente calurosa y ocupaba la celda al lado del tópico, en un ambiente aislado. Tenía puestos jeans, camiseta y sandalias. Su único vecino era, incomprensiblemente, Miguel Salas. Al llamado 'Agente Sun' le asignaron la celda contigua y ambos enemigos se mostraban muy interesados por las primeras planas del día, todas las cuales tenían fotos del traslado de los dos a San Jorge ocurrido la noche anterior. El caso Bavaria no se divisaba en el horizonte.

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"Yo no pienso quedarme acá más de 15 días", dijo recién llegado al penal San Jorge.

¿Por qué soltó prenda César Almeyda?

Desde que se dictó su arresto domiciliario en febrero de este año, la estrategia de la revista consistió en persuadir al abogado del presidente Alejandro Toledo para que filtrara información sobre casos de corrupción. Luego, al ir avizorando el calibre de lo que sabía, fuimos más allá y propusimos su acogimiento a la figura de colaboración eficaz. Su buena disposición podía salvarle la cabeza y servir a la justicia del país.

Se sinceró recién durante esa primera visita que le hice en el penal San Jorge, en la mañana del domingo 29 de febrero último. El abogado personal del Presidente estaba tras las rejas y esa era la prueba definitiva de la poca capacidad que tenía el Ejecutivo para ayudarlo. "Yo no pienso quedarme acá más de 15 días", me advirtió. Sentados en una incómoda banca de madera junto a la puerta de la celda, discutimos sus ases bajo la manga. Como siempre, miró a los ojos y mantuvo una aparente tranquilidad que no ha perdido en los peores momentos.

Se trata, afirmó, de una operación comercial en la que una empresa fue presionada por el presidente Toledo. Esta empresa era asistida por la ley, pero el Presidente le hizo ver, o creer, que su intervención y la presión que ejerció resultó favoreciéndola. Como resultado, se realizaron una serie de depósitos. Almeyda se lamentó porque Toledo le insistió en que él confirmara personalmente la realización de esos depósitos. El ex asesor legal del Presidente no quiso mencionar cantidades específicas, pero reconoció que superaban holgadamente los US$ 5 millones.

Las operaciones de compra de Bavaria ya estaban rodeadas por una leyenda negra desde hace mucho, así que durante esta primera visita en el penal le pregunté si se refería a eso mismo. En un principio lo negó. Luego admitió que tocaba tangencialmente a la cervecería, pero como parte de un grupo más extenso de empresas. "Si sólo se señala a Bavaria", me dijo durante una visita posterior, "el caso se desvirtúa".

La entrelínea de esa visita al penal quemaba tanto que se tradujo en la carátula de CARETAS 1813. El rostro compungido del asesor con una explosión atómica en segundo plano. En el artículo se recordaba "la cercanía que tuvo a algunas operaciones con empresas internacionales" y fue citado textualmente: "He visto casos de corrupción en las más altas esferas del poder". Era una sugerencia directa, hace casi cinco meses, para que Almeyda se acogiera a la colaboración eficaz.

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Viaje a Cumbre de Davos (2003) bajo la lupa. Der.: Sobre Durán: "Sólo lo conocía como Kuczynski"

 

Comprobar los Depósitos, abril 2004

Según Almeyda, el principal óbice para cumplir este propósito era la comprobación de los supuestos depósitos y la ruta que siguieron. Llegar a la justicia con su mero dicho no le bastaba. Durante una visita posterior al penal, el martes 1 de abril, me pidió colaborar para contratar a alguna empresa especializada en rastrear fondos, del estilo de Kroll. La cantidad aproximada requerida resultaba remota para nuestro presupuesto. Además, chocaba con nuestra política editorial. Como se sabe, CARETAS no compra información. Él decía temer a quienes ayudaron a "lavar" el dinero de los depósitos, pues eran amigos presidenciales con mucho poder.

Fue por todo esto que cuando el 15 de junio El Comercio presentó el testimonio de Hugo Durán, chofer de Alberto Farfán, la revista publicó dos días después el artículo El Cuento Cifrado de Davos (CARETAS 1828). Allí se tomaba en cuenta lo dicho antes por Almeyda en San Jorge, pues en algún momento mencionó a Luxemburgo en relación con la confirmación de los depósitos. A ello se sumó la información proporcionada por fuentes de la Procuraduría Ad Hoc, que ya le habían echado el ojo a la 33a Reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, realizada entre el 22 y el 27 de enero del 2003 y a la cual el abogado asistió en su calidad de presidente de Indecopi. Según la hipótesis manejada, Almeyda había aprovechado el viaje para hacer escalas en Luxemburgo y Zurich. Ello calzaba perfectamente con lo que ya sabía yo.

-César Almeyda: Si ellos (los procuradores) vinieran y me preguntaran todo lo que quisieran saber, yo se lo diría sin ningún problema. Lo que quieren saber y lo que yo les pueda decir.

-CARETAS: La de ellos es una versión, se trata de una versión. Antes hemos tenido conversaciones sobre algún tipo de confirmación (de depósitos) pero (veo que) no me quiere contar la historia completa.

-César Almeyda: Ya, claro. Más adelante. Tiempo al tiempo. No es el momento.

-CARETAS: Entonces ahora no va a soltar nada.

-César Almeyda: Tiempo al tiempo. No es el momento. Primero (hay que) comprobarlo, porque no me voy a tirar a la piscina con un centímetro de agua.

-CARETAS: Me tiene muy a cuentagotas. Tírese a la piscina. Tiene más de un centímetro de agua.

-César Almeyda: No es el momento.

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Envenenamiento en San Jorge. ¿Un mensaje?. Der.: Fue operado de hernias lumbares.

El Repliegue, junio 2004.

El sábado 12 de junio él había sido trasladado a la clínica Ricardo Palma luego de que una resonancia magnética le confirmara la existencia de cuatro hernias lumbares. El lunes 19 recibí en la redacción, aproximadamente a las 8 de la noche, una llamada de Almeyda, quien, muy cortésmente, solicitó un "mea culpa" de mi parte o al menos de los investigadores que me dieron la información. Aceptaba haber visitado Zurich en esa ocasión, pero no Luxemburgo.

Tras la aparatosa irrupción de Durán en escena, Almeyda calificó todo lo que decía el chofer como una calumnia. "Tiene una historia a medias y de oídas", fue lo que me alcanzó a informar por teléfono el 29 de junio. Siempre desechó la versión de Durán, a quien reconoció únicamente como el chofer de su ahora célebre asesor de imagen, Alberto Farfán.

-CARETAS: Usted sigue negando todo el asunto de Durán.

-César Almeyda: Eso es absolutamente falso y te vas a dar cuenta rápidamente. Ya te vas a dar cuenta. Ya estamos analizando todos los detalles y el porqué de las cosas. Este es un lío comercial.

-CARETAS: (El problema) no se termina de explicar por ese lado. Yo tampoco tengo las cosas claras...

-César Almeyda: Espera a que pasen unos días y te vas a dar cuenta. Así de simple.

En una conversación aparentemente más franca realizada en la clínica ese martes 15 de junio y en otra llamada telefónica posterior, el 23 de junio, había explicado que la operación de la que me habló antes tenía características distintas al laberinto de la Conasev. El 11 de julio elaboró un poco más sobre Durán.

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La famosa sesión de chifa en enero de este año. Cinco semanas después fue trasladado al penal. Der.: Marina Rospigliosi, secretaria de Farfán.

 

-CARETAS: Llama la atención de Durán el nivel de detalle (que maneja). ¿Usted cree que le dieron un guión?

-César Almeyda: Yo pienso que sí. Y que se lo ha aprendido de memoria. Si sale a difundirlo por todos los medios, por alguna razón será. ¿Qué tipo de colaborador eficaz es ese que sale a hablar todo? No le interesa su seguridad, no le interesa nada.

-CARETAS: Lo habrán persuadido.

-César Almeyda: Lo peor del caso es que malogra la investigación. Porque al adelantarse y salir a todos los medios a armar un escándalo, lo único que hace es poner a buen resguardo a todo el mundo. Si se hubiera quedado callado, entonces todo el mundo se hubiera quedado tranquilo y el fiscal hubiera podido hacer su investigación tranquilo también.

La actitud tenía sus razones. Antes ya se había presentado un evento que desaceleró nuestras conversaciones. El martes 28 de abril, 58 internos se intoxicaron luego de ingerir sus platos de sopa con fideos. De ellos, 49 tuvieron que ser atendidos de urgencia en los hospitales Dos de Mayo y Arzobispo Loayza. Manos extrañas vertieron raticida en las ollas, se concluyó días después. Las dosis no bastaban para asesinar a nadie.

Fuentes del INPE y la justicia anticorrupción con las que conversé se mostraron muy convencidas de la naturaleza del mensaje enviado a través del envenenamiento: "Mira, cuán fácil es llegar hasta ti".

Las Piezas Sueltas

CARETAS no niega que estos testimonios encierran un acertijo. Pero tampoco puede olvidarse que la versión inicial de una millonaria coima que llegó a Palacio se produjo mucho antes del destape de Hugo Durán. En varias conversaciones subsiguientes, Almeyda nunca se retractó de sus primeras palabras.

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Abogado de Bavaria J. Payet niega coima. Der.: Informe de Velásquez Q. marca derrotero.

A pesar de ello, la aparición del testigo Durán y sus secuelas modificaron el curso de los acontecimientos. Almeyda se retrajo. Tomando en cuenta las circunstancias, no sería extraño que niegue los contenidos de este texto, pero la revista tiene los medios para acreditar la autenticidad de sus citas.

Los antecedentes de Durán pueden convertirlo en un testigo no precisamente modélico. Con ello en cuenta, Bavaria solicitó que se le haga un examen toxicológico. Sin embargo, y como quedó confirmado con el informe preliminar de la Comisión de Fiscalización del Congreso presidida por el aprista Javier Velásquez Quesquén, los detalles de su testimonio han sido confirmados por una gama de personajes que van desde Carlos Eyzaguirre, ex presidente del directorio de CONASEV, hasta Marina Rospigliosi, secretaria del oscuro asesor de imagen Alberto Farfán, implicado central en el cobro de la supuesta coima al cual parece habérselo tragado la tierra.

Desde el primer momento diseñamos una estrategia honesta y abierta con todos los involucrados. Transcurrieron varias semanas de discusiones con el director, Enrique Zileri, quien enumera en el editorial de esta edición las razones de fondo para levantar la reserva y publicar este artículo. Fue determinante la revelación de los correos electrónicos de Farfán, de los cuales "se deduce que ese grupo había confundido la buena voluntad de CARETAS y consideraba que estaba en alguna medida manipulando nuestro contenido".

A lo largo de estos meses, se intentó tender el nexo entre una parte de la defensa legal de Almeyda y un sector de la justicia anticorrupción. Este último comunicó informalmente, por intermedio de este periodista, los beneficios que Almeyda podía conseguir si se acogía a la colaboración eficaz, pero fue el propio ex abogado del Presidente quien descartó de plano seguir adelante con esa tentativa. Del mismo modo, el congresista Velásquez Quesquén recibió mi visita para sondear las aguas y mostró el mismo buen talante. Todo fue inútil. Almeyda tiene la obligación de contar la historia completa, aunque sus temores puedan estar justificados. En una ocasión, frustrado por su silencio público, me puse la mano al pecho. "¿Será consciente de la responsabilidad patriótica que tiene?", le pregunté. "Sí", respondió. "Pero temo por mi seguridad". Ese fue el final de las conversaciones.

 


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