Edición Nº 1833


Ud. Puede anunciar aqui
 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales

Caretas TV
Mundo Mezquino
Columnas
Olla a Presión
Por Raúl Vargas
China Te Cuenta Que...
Por Lorena Tudela Loveday
Lugar Común
Por Augusto Elmore

Mal Menor
Por Jaime Bedoya

Artículos
¿El Ultimo 28?
5 Minutos con
el Presidente

Editorial
Caso Almeyda/Testimonio
Solo la Verdad

Se Juegan La Copa
¿Se Viene la
Constituyente?

Pelea de Fondo en el TLC
El Poder de la Ausencia

Viaje con Sorpresas
Equilibrada Aproximación
Objeto de Culto
El Quiñones que vi Volar
Polay Hijo
Motores Calientes
Travesías Infantiles
del Almirante Grau
El Che Llega en Moto
Salud y Bienestar
Clásico de Copa
Cabeza Fría
El Misterio de la Poesía

 

 

ARTICULO

26 de julio de 2004
Paginas 44 y 45 de la edición impresa.


Bolivia "Llevo nueve meses en la presidencia, en los que nada ha sido fácil, o sea que estoy entrenado", dice Mesa. Ahora, desde el despacho presidencial, toma el pulso al Congreso boliviano. Dr.: El Presidente Carlos Mesa acude a votar el domingo 18 al colegio Domingo Savio. El significado crucial de la inédita jornada electoral estaba pintadito.

Equilibrada Aproximación
Entrevista exclusiva al presidente Carlos Mesa de Bolivia. Una visita de Estado al Perú de resonancias singulares está programada para agosto.

CARETAS entrevistó a Mesa en Palacio Quemado el lunes 19, horas después de confirmado el triunfo de la tesis de su gobierno en el referéndum del domingo 18, y en vísperas de la visita de Estado que hará al Perú el 3 y 4 de agosto próximos. Sobre el significado del mandato popular emanado del referéndum, la salida del gas de Bolivia por el Perú y el intrincado trámite político que resta a su mandato habló el Presidente de Bolivia.

n

En Palacio Quemado . "Admiro a Bolívar, pero admiro más a Andrés de Santa Cruz y la Confederación Peruano-Boliviana", dijo Mesa. En octubre asumió la presidencia de Bolivia tras sangrienta asonada popular que obligó a Gonzáles Sánchez de Lozada a renunciar. Historiador y periodista, Mesa es autor de "Entre Urnas y Fusiles", exhaustivo y turbulento registro sobre la presidencia de Bolivia.

 

Entrevista MARCO ZILERI

EL referéndum y la convocatoria a una Asamblea Constituyente fueron las primeras medidas que usted anunció al asumir el mando de la República el 17 de octubre pasado. ¿Cuál es la historia secreta?

-El 17 de octubre, yo llevaba cinco días de ruptura con el presidente Sánchez de Lozada. Yo rompí con él el día 12, en la noche, y el día 13 en la mañana hice pública mi decisión, con la intención de detener la violencia. El día 17 en la mañana llegaron (a La Paz) representantes del gobierno del Brasil para intentar, si no una mediación, por lo menos acompañar un proceso que pudiera resolverse en paz. En ese momento el presidente Sánchez de Lozada no había decidido su renuncia.

A mí me comunicaron la renuncia del presidente a las 12:30 de la tarde del 17 de octubre, y tomé posesión (del cargo) a las 9 de la noche. En esas pocas horas tuve que asumir el gobierno y llamar al alto mando militar para que se mantuviera el control de la situación. En consecuencia, tuve algo así como 30 minutos para preparar mi discurso. De manera que no hubo planificación de ninguna otra naturaleza que responder de manera intuitiva y conceptual el camino que debía seguir Bolivia. No tuve ninguna idea preconcebida de cómo llevarlo adelante o con qué fuerzas me iba a encontrar.

-Pero el Congreso boliviano aprobó la realización del referéndum hace apenas una semana...

-El referéndum no estaba contemplado en la Constitución. Había necesidad de reformarla. La ley de reforma constitucional fue aprobada por el Congreso el 20 de febrero, pero el 13 de abril decidí de manera unilateral convocar al referéndum vía un decreto, porque me di cuenta que si no lo hacía, el Congreso iba a bloquear la iniciativa. El tiempo iba pasando y no podíamos mantener el gas encarpetado. Se trataba de una situación crucial, del futuro del país y de expectativa internacional.

Fue una lanzada a la piscina sin saber si había agua. Afortunadamente, la Corte Electoral y el Tribunal Constitucional me acompañaron. A partir de ahí fue un trabajo de relojero suizo para ir fortaleciendo el respaldo legal. A medida que íbamos avanzando el referéndum se posicionó en el país. Esto fue lo más importante. La gente asumió que el referéndum era una conquista suya, lo cual es cierto, porque si yo propuse el 17 de julio el referéndum en este espacio tan extraño fue porque vi que ese era un movimiento y una línea. El error del presidente (Gonzalo) Sánchez de Lozada fue no leer a la gente, pretender una lógica que puede ser entendible, pero que no tenía ninguna consistencia.

-Ahora el gran desafío es que el Congreso dicte una nueva Ley de Hidrocarburos en base a los resultados del referéndum y, a su vez, que las transnacionales la acepten.

-El resultado es tan contundente que es muy difícil que las transnacionales no entiendan el mensaje. Las transnacionales querrán un tratamiento correcto, un respeto a la seguridad jurídica, una garantía de que las inversiones que se han hecho están seguras, y esos son elementos que por supuesto el gobierno está plenamente dispuesto a dar. Pero ellos tienen que entender que ya el nivel de impuestos y regalías no puede ser el mismo, y el concepto de aumentar la tributación a 50% está fuera de discusión. Ahora, creo que podemos lograr un nuevo mecanismo que son los contratos de producción compartida.

En cuanto al Congreso, va a ser complejo, pero estoy confiado que nuestro proyecto de ley, que es un camino de nacionalización racional que no tiene nada que ver con la expropiación, será un proyecto sensato que responda a las aspiraciones de la gente. No será fácil pero llevo nueve meses en la presidencia en los que nada ha sido fácil, o sea que estoy entrenado para ese tipo de experiencias.

n

El presidente argentino Néstor Kirchner visitó Bolivia el jueves 22. La agenda: gas, gas y más gas. Der.: Rutas alternas de salida del gas de Tarija al Pacífico.

-Usted habló de autonomías y de una "soberanía moderna para el siglo XXI" durante la reunión del Parlamento Andino con el Mercosur en junio pasado. ¿A qué se refiere?

-El Estado-Nación, un concepto decimonónico muy importante ha cumplido una tarea, un rol. La idea en Bolivia es que la única certeza de la unidad del país es el Estado Militar. Bolivia es un país que está en el centro de Sudamérica y ha tenido momentos de inestabilidad muy frecuentes.

La idea de la "polonización" (desmembramiento del territorio similar al que sufrió Polonia) siempre quedó en el subconsciente de las elites que gobernaban Bolivia. Pero en el siglo XXI ir a las autonomías en el país, a una descentralización más profunda, sin los vicios fiscales de la Argentina, es la única respuesta posible de modernización del Estado.

En cuanto al concepto de soberanía, tiene hoy una relativización a nivel de sistema judicial internacional. Pero, lamentablemente, en esta historia tenemos que cerrar la página de nuestro diferendo con Chile sobre la base del viejo concepto de soberanía. En Bolivia el enclaustramiento territorial se ha convertido en un enquistamiento moral de reivindicación que no lo puedes cambiar. Entonces, si somos modernos, tenemos que dar el último salto decimonónico para entrar al siglo XXI.

-¿Y cuál es ese último salto?

-Entrar a una franja que nos permita soberanía, e, inmediatamente después de conseguida, concebir un desarrollo integral de Chile, Perú y Bolivia, una zona internacional de paz, donde sea posible que los tres presidentes nos sentemos juntos.

-El referéndum reclama la soberanía de Bolivia sobre sus hidrocarburos, pero países vecinos suyos como Argentina y Brasil tienen importantes inversiones en ese campo.

-El concepto de nacionalización no es una estatización pensada como conquista, sino simplemente la recuperación en un elemento de la cadena de la producción, y que permitirá al Estado un manejo de precios, de comercialización y de política de distribución. Con Argentina hay una gran dinámica. Voy a firmar un acuerdo con el presidente Néstor Kirchner para la ampliación de la exportación del gas a la Argentina este jueves 22. Con el Perú estamos ya encaminados para trabajar un proyecto en común para exportación de gas a México. Con Brasil vamos a profundizar nuestra relación a través del desarrollo de una planta gasífica binacional y de dos termoeléctricas.

-El 3 de agosto el Perú y Bolivia suscribirán un acuerdo de cooperación política y económica. ¿Qué expectativas tiene?

-Estamos hablando prácticamente de un mercado común, de la profundización al máximo de esa integración. En este contexto, si logramos llevar adelante un proyecto de integración energética, no solamente por la exportación del gas a México, sino también a través de un programa de integración energética entre el sur del Perú y el oeste de Bolivia, estaríamos dando un salto que me acerca a pensar un poco en una Confederación Peruano-Boliviana, la que yo admiro tanto. Yo admiro profundamente a Andrés de Santa Cruz y la Confederación. Creo que ése era el camino histórico correcto de Perú y Bolivia, y creo que estamos en la oportunidad de recuperarlo.

n

El equipo negociador de Torre Tagle en La Paz el lunes 19. De izquierda a derecha, Julián Gamero y Mario Bolaño, Oscar Maúrtua (secretario de política exterior), Franca Deza, Claudio de la Puente, Luzmila Sanabria (embajadora del Perú en Bolivia), Julio Garro, Eduardo Brandes y Julio Paz Soldán.

 

-¿Cuán consolidada está la salida del gas por el Perú?

-Estamos discutiendo en qué puerto instalar una planta de transformación y otras definiciones. Camisea tiene una dirección y el gas de Tarija tiene otra. Es muy importante definirlas y poner manos a la obra inmediatamente.

-¿Sacar el gas por el Perú, en lugar de la línea recta que une Tarija con el litoral chileno, cuánto más cuesta?

-Los estudios iniciales discutían entre US$ 300 y US$ 700 millones. A mí me da la impresión de que estamos ajustándonos a unos US$ 400 millones. El problema es que un estudio previo, que en mi opinión estaba muy inclinado a mostrar una diferencia muy negativa en relación al puerto peruano, establece que cuesta mucho más. Sin duda la opción de Patillos es económicamente más atractiva para Bolivia, pero las condiciones políticas nos obligan a pensar en una solución de otra naturaleza. Ahora debemos definir la viabilidad del proyecto: si el volumen y desarrollo de largo plazo justifican el aumento del costo.

-Usted reeditó recientemente su libro "Entre urnas y fusiles", una historia sobre los presidentes de la República de Bolivia. ¿Cuál es el rol de las fuerzas sociales en Bolivia hoy?

-Cada vez más protagónico en la medida en que el sistema de representatividad ha perdido legitimidad. Es decir, los partidos políticos que están representados en el Congreso están divorciados o quebrados desde la base social. Eso ha generado un renacimiento del corporativismo y ha encumbrado de manera discutible en su sistema de elección a liderazgos muy radicalizados. Son fuerzas muy fuertes, pero con un proceso de atomización muy grande y muy complejas y muy diluidas ideológicamente.

Bolivia está viviendo un proceso de atomización de todas sus fuerzas: los partidos políticos en crisis, el sindicalismo en crisis, el empresariado en crisis. Es decir, la institucionalidad boliviana está en una crisis muy profunda y el propio Estado está en una situación de extrema debilidad, y esto marca una interlocución difícil. Sería mucho más fácil trabajar con un sistema político que represente o con liderazgos como los que tenía Bolivia al estilo de Simón Reyes con una tradición ideológica y de unidad sindical.

-¿Y cuál es el rol de las Fuerzas Armadas?

-Extraordinariamente importante y de un compromiso inequívoco con la democracia desde hace 22 años. Desde el 10 de octubre de 1982, cuando un presidente militar entregó pacíficamente el poder a los civiles, las Fuerzas Armadas, que han tenido un par de momentos muy difíciles, actuaron en respuesta a las órdenes del poder político. Se cometieron excesos, que debemos investigar, pero eso no quita un milímetro a una tarea de compromiso democrático de las Fuerzas Armadas.

-¿Cuál es la opinión de las Fuerzas Armadas sobre la salida del gas por el Pacífico?

-Han respetado el concepto de la no deliberación y no han hecho expresión pública alguna, aunque el alto mando respalda plenamente el tipo de trabajo que estoy haciendo con Chile y Perú.

Las Fuerzas Armadas sienten que se podría considerar un porcentaje de los ingresos nuevos que vamos a tener del gas para favorecer a la institución. Uno de los problemas que tiene Bolivia es que el incremento del armamentismo de Chile es inalcanzable. Bolivia no tiene una intención de armamentismo. Mi posición en esto es absolutamente radical, pero no podemos llegar a un punto en el que nuestras Fuerzas Armadas no tengan el equipamiento mínimo para transportarse, para Defensa Civil, para apoyo a la sociedad. Yo les he dicho que estoy de acuerdo en esa línea siempre que estemos hablando de porcentajes.

n

"Fue una lanzada a la piscina sin saber si había agua", admite Mesa sobre la decisión de convocar a referéndum vía decreto en abril.

-Las Fuerzas Armadas sí se pronunciaron durante la crisis de octubre en contra de la salida del gas por Chile...

-De pronto hubo un grupo de oficiales, pero de manera institucional, como documento oficial de las Fuerzas Armadas, no lo recuerdo.

-El ejercicio democrático de los últimos 22 años en Bolivia, hasta octubre ...

-Ojo, en octubre hemos tenido una salida democrática, aun dentro de un contexto muy complejo.

-Pero fue un estallido social.

-Sin duda.

-La estabilidad democrática alcanzada por Bolivia desde 1982 era admirada en la región. ¿Qué pasó? ¿Por qué estalló?

-Por muchas razones: primero, una larga factura histórica no pagada. Como en otros países de la región, la visión de una economía abierta, sin un manejo del Estado en ciertas orientaciones, no dio las respuestas que la gente esperaba en sus bolsillos. Segundo, la emergencia de grupos políticos nuevos antisistema, que les costó integrarse y con un discurso muy radical.

-Y que siguen vigentes.

-Por supuesto, y además se han fortalecido mucho, en particular después del referéndum. Luego, un error de lectura generacional. Sánchez de Lozada y después Paz Zamora no se dieron cuenta de que la presidencia de Quiroga, tras la muerte del presidente Bánzer, era simbólicamente el fin de una generación política y el comienzo de otra. La persistencia de ese liderazgo, finalmente muy desgastado, llegó a duras penas al gobierno y con un gran bloque opositor. Luego, la clase política, el triángulo MNR-MIR-ADN que gobernó Bolivia desde 1985 hasta 2003 había cerrado totalmente el círculo de poder. La corrupción era muy grande, se había roto con la sociedad y se estaba gobernando en función de intereses muy concretos y específicos, dándole la espalda a la gente. Es decir una democracia de pactos que prescindía mucho de la voluntad popular. La suma de todos estos elementos llevaron a esa explosión que tuvo su detonante en el tema del gas.

 

 

 


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | Cine TV | Mundo Mezquino | Olla de Presion | Lugar Comun | China te Cuenta Que... | Mal Menor

Siguiente artículo...

 

  

  
Pagina Principal