Edición Nº 1835

 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales

Caretas TV
Mundo Mezquino
Columnas
Piedra de Toque
Por Mario Vargas Llosa

Olla a Presión
Por Raúl Vargas
Lugar Común

Por Augusto Elmore

Mal Menor
Por Jaime Bedoya
Artículos
Las Lecciones
de Camisea

La Sorpresa en
Villa Mercedes

Juegos Guerreristas Venezuela: Hora Cero
El Repartidor

El Miedo de Almeyda
Examinador Disponible Buscando Entender
a Eliane

Tola Según Tola

Modas
La Muerte Blanca
Un Siglo de Instantes
El Perú le Dio Cuerdas

El Cuento de las
2,000 Palabras
Llegó la Mágica
Charrería

Fibra Optima
Robo Fotovoltaico
El Block de Notas
República Emplumada

El Misterio de la Poesía

 

 

ARTICULO

12 de agosto de 2004

El Miedo de Almeyda
Caso frustrado de colaboración eficaz de Alberto Venero le impide a ex abogado del Presidente apreciar a los que llegaron a buen puerto.

n

Alberto Venero, testaferro de Montesinos. Der.: Tratamiento para recuperar movimiento en su pierna consta de terapias físicas y con electrodos.

 

LA razón principal que frena a César Almeyda de acogerse a la colaboración eficaz está en la historia reciente de la figura. En torno a ella se ha escrito una mitología según la cual muchos son los procesados que la anhelan y muy pocos quienes logran firmarla.

Autoridades anticorrupción con las que conversó CARETAS citan un caso en particular. Luis Roy Freire, actual abogado de Almeyda, fue también defensor de Alberto Venero. Uno de los principales testaferros de Vladimiro Montesinos, quien es conocido como `El Negro', llegó a Lima extraditado de Estados Unidos en marzo del 2001 tras un mes de detención en Miami. Su locuaz disposición para colaborar le valió la carátula de esta revista en la edición 1659 ("Yo sé mucho"). Entonces, Roy Freire declaró a la prensa que su patrocinado tenía información útil y la proporcionaría a las autoridades.

Tranquilo, debieron advertirle. No lo sueltes todo. Durante sus dos primeros encuentros ante la Justicia el 26 y 27 de marzo del 2001, Venero se despachó. La fiscal anticorrupción Ana Cecilia Magallanes y el juez Saúl Peña escucharon sus revelaciones sobre compra de armamento, el drenaje de la Caja de Pensiones Policial Militar, las cuentas de Montesinos y los demás testaferros. En julio del 2001, Roy Freire argumentó que Venero lo había contado todo a lo largo de nueve sesiones y esperaba una decisión del juez sobre cada uno de los delitos para lograr reducción de penas. El problema, explican ahora los funcionarios consultados, fue confundir la confesión sincera con la colaboración eficaz. Cuando solicitó plegarse a la última, repitió lo que ya había dicho en un principio. No se la dieron y los abogados perdieron, al parecer, todo atisbo de confianza en este mecanismo.

 
n

Fiscal Zevallos y congresista Velásquez Quesquén: futuro de la investigación.

No es de extrañar que el doctor Roy Freire se muestre tan opuesto a la colaboración como ha ocurrido en el caso de Almeyda. Sin embargo, existe la otra cara más amable de la moneda. Es poco conocido que casi la mitad de los solicitantes en el sistema anticorrupción han conseguido los beneficios de la colaboración eficaz. Aunque sus identidades son reveladas sólo cuando ellos lo consienten, se sabe que son alrededor de 100. Otro número significativo está todavía en trámite. Caso paradigmático, y para algunos controversial, es el de Matilde Pinchi Pinchi. Pero también han salido bien parados, por ejemplo, los hermanos Winter, el secretario de Montesinos Mario Ruiz y, más recientemente, el traficante de armas James Stone. Antes que él hicieron lo propio sus socios Tzvi Sudit, Rony Lerner e Ilan Weil. Fuera de la órbita del megaproceso Fujimori Montesinos se encuentra Hugo Durán, otro reciente colaborador eficaz.

¿Y LA FISCALÍA?

Y es precisamente el larguirucho testigo quien le está dando las más terribles jaquecas al ex abogado del presidente Alejandro Toledo. Su versión sobre la supuesta coima de US$ 2 millones que éste recibió de la cervecera Bavaria motivó la apertura de una investigación en la Fiscalía Anticorrupción encabezada por Óscar Zevallos. Pero ella no tiene la severísima celeridad que lo llevó a la cárcel para comenzar.

n

James Stone, Hugo Durán, Matilde Pinchi Pinchi y los hermanos Winter. Casos auspiciosos de colaboración eficaz.

 

Basta comparar. La entrevista ofrecida por Almeyda a CARETAS en la que reconoció sus encuentros con el general Óscar Villanueva -quien después se suicidó- fue publicada el 22 de enero último. Ese mismo día el procurador Luis Vargas Valdivia solicitó al Ministerio Público el inicio de una investigación. Apareció un audio inaudible de las charlas de chifa entre Almeyda y Villanueva. Dos pericias confirmaron que fue editado y el mercenario que lo ofertaba, Miguel Salas, terminaría también en la cárcel. Emergieron también declaraciones juradas falsas del general, quien retornaba desde la tumba para acusar a Almeyda.

El turbio desarrollo de los acontecimientos no impidió que, apenas difundidos los primeros fragmentos del audio, fuera dictado arresto domiciliario contra Almeyda. Cumplido el plazo máximo del mismo, fue trasladado por órdenes de la jueza Carolina Lizárraga al penal San Jorge. Habían corrido cinco semanas desde la entrevista de CARETAS.

En lo que se configura como el caso Bavaria, un testigo muestra la cara en un artículo de El Comercio del 15 de junio y ofrece una versión que es parcialmente corroborada en sus aspectos más relevantes. Esta revista publicó un pormenorizado relato de las conversaciones que mantuvo con Almeyda (CARETAS 1833) y no fue desmentida en el comunicado que emitió desde la Clínica Santa Lucía. El caso toca a Palacio de Gobierno como ningún otro pequeño incendio diario en la prensa. ¿Y qué ocurre? Hasta ahora el fiscal Zevallos no se pronuncia a pesar de haber viajado hasta Panamá, en un viaje calificado por él mismo como "fructífero". Durán apareció hace dos meses.

Una parte de la investigación fue cedida a la Policía Anticorrupción. Allí rindió su testimonio Flor Deekes, ex secretaria de Almeyda y poseedora de información clave. Sólo le tocó responder preguntas básicas.

La Comisión de Fiscalización del Congreso recomendó en su informe preliminar recabar la declaración del presidente Toledo. Al inicio de la nueva legislatura se comprobará si es que el impulso inicial del aprista Javier Velásquez Quesquén se convierte en un resbalón con el agua fría que el ex presidente Alan García ya echó sobre el caso (CARETAS 1834).

Por su parte, la fiscal de la Nación Nelly Calderón casi se declara perpleja frente al pedido de levantamiento del secreto bancario del actual mandatario. Además, Toledo consintió que éste se hiciera efectivo desde el 28 de julio del 2001. Por fuera quedan los sospechosos traslados y depósitos de efectivo durante la campaña por parte del sobrino Jorge "Coqui" Toledo. Además, dos testigos de la falsificación de firmas de País Posible señalan que fue el propio Alejandro Toledo quien les pagó.

El manejo transparente de sus finanzas no es, entonces, el fuerte del presidente. El mismo que en mayo del 2001 declaró tener un patrimonio inferior a US$ 37 mil, deudas conyugales por más de US$ 800 mil, un auto Honda y ningún dinero en el extranjero. (Enrique Chávez)

 


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | Cine TV | Mundo Mezquino | Piedra de Toque | Olla de Presion| Lugar Comun | Mal Menor

Siguiente artículo...

 

  

  
Pagina Principal