Edición Nº 1835

 

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ARTICULO

12 de agosto de 2004
Paginas 10 y 11 de la edición impresa.


Foto y Texto MARCO ZILERI.- Jueves 5, 10:30 a.m. Rumbo a Camisea, el presidente Alejandro Toledo da los últimos toques a su discurso bajo la atenta mirada del ministro Jaime Quijandría.

Las Lecciones de CAMISEA
Manual al vuelo de cómo sacar adelante un multimillonario proyecto de desarrollo.

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En Paracas. Tres inauguraciones al hilo y una probable inyección de puntos en las encuestas.

 

EL veterano Hércules de la FAP con el presidente Toledo a bordo se dirige a Camisea. El interior de la nave parece la cavidad del dinosaurio en la Feria del Hogar. El Presidente con Waisman, Reátegui y Quijandría están sentados alrededor de la única mesa junto a una de las pocas ventanas del aparato. Revisa el discurso que dará en menos de dos horas. Agarra lápiz y anota al margen. Intercambia ideas con Jaime Quijandría. Mira por la ventanilla. Viste blue jean y una camisa blanca. El resto del gabinete viste igualmente sport. Vamos a la selva. Unos escalones más arriba, desde la cabina de mando del Hércules, la vista de los Andes es de ensueño. Zumba el aparato sobre los picos nevados.

El vuelo tarda 1 hora y veinte en unir Lima con la planta de Las Malvinas, en la selva de la provincia de La Convención, Cusco. Si se hubiera tomado la misma ruta del gasoducto, instalando tubos y enterrándolos, habría demorado 36 meses. Moons, Crowell y Benito, máximos ejecutivos de la petrolera argentina Pluspetrol, mandamás de la operación, están al pie de la escotilla por la que aparecerá el Presidente. Hace un calor de los demonios. Sólido. Ríen, el rostro perlado de sudor. Es jueves 5. El gran día. Se reparten cascos y anteojos especiales. Ninguna alusión a la calidad de los discursos presidenciales: es obligación recorrer la instalación con el cráneo y los ojos protegidos.

A las 13:31 horas Toledo ordenó por radio que se abran las válvulas del pozo San Martín 1. El dichoso pozo está ubicado a 25 km de distancia. En instantes la llama olímpica surge de la boca de una chimenea. Es un momento emocionante. Estalla un hurra de las gargantas de un puñado de ingenieros argentinos que observan la escena por televisión. La camisa celeste los identifica con Pluspetrol. El signo sanguíneo del trabajador bordado en ellas. La monumental obra de ingeniería requirió de 17 millones de horas / hombre de labores, y fue entregada en los plazos fijados. Saltan los cascos por los aires. O Rh + se abraza con A RH -. Los mosquitos, misteriosamente ausentes, se pierden una pachamanca.

Una singular racha de inauguraciones industriales en el país siguió a Las Malvinas. El viernes 6 Toledo pulsó el botón de inicio de operaciones en el city gate de Lurín. El sábado 7, en la polémica planta de fraccionamiento de líquidos en Paracas. Tres fábricas al hilo, un amasijo de tubos cromados, nuevecitos, destellando bajo el Sol. El gas de Camisea -11 millones de pies cúbicos- cambiará la matriz energética del país (ver informe especial sobre Hidrocarburos). Pero, ¿cambiará la matriz política de Toledo? Ningún otro presidente peruano ha inaugurado tres fábricas de esta envergadura un día tras otro. Si el Presidente hizo un "strip tease" bancario la semana pasada (CARETAS 1834), esta vez caminaba sobre las nubes.

 
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Ray Hunt y Carlos del Solar: el próximo round es de ellos.

CUATRO LECCIONES

Camisea es la inversión en energía más grande de la última década en América del Sur, y sin precedentes en el país: 1,600 millones de dólares contantes y sonantes. ¿Cómo fue posible? El ministro Quijandría extrajo cuatro lecciones básicas: continuidad en las políticas, estabilidad jurídica y económica, visión de largo plazo y trabajo en equipo. Camisea tardó veinte años en materializarse. Veinte años de sobresaltos. Desde su descubrimiento en 1984, la doble ruptura de negociaciones con Shell en 1988 y 1998, hasta el secuestro de los trabajadores del gasoducto por Sendero Luminoso, en junio del 2003. "Hubo dificultades y presiones que nos hicieron dudar que llegaría este día", confesó Steven Crowell de Pluspetrol.

El megaproyecto confrontó tropiezos logísticos, financieros, judiciales, ambientales y de seguridad. "Convencer a la española Etevensa, que estaba vendiendo sus líneas de transmisión en Chile, a que invierta US$ 100 millones para quemar gas fue un verdadero logro", narró Quijandría. "El ingreso de Sonatach de Argelia adquiriendo el 10 % de participación en el consorcio, providencial. También fue clave que el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial desestimaran la demanda del congresista Javier Diez Canseco, acogida en primera instancia, contra el contrato take or pay sucrito con Electroperú".

El mérito de Fujimori fue relanzar el proyecto después del portazo de Shell. El del gobierno de Paniagua, firmar el contrato negociado durante el fujimorato. El mérito del gobierno de Toledo, culminar la obra. La presencia de los ex ministros de Energía y Minas, Hokama, Chamot, Flury y Herrera, a quienes les tocó impulsar el proyecto en los últimos ocho años, y del ex presidente Valentín Paniagua, fue un noble gesto político. No fue olvidado el ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, quien en 1981 -siendo ministro de Energía y Minas de Belaunde- promulgó el DS 017-81-EM que atrajo a Shell al país en 1982, y permitió el descubrimiento del gas dos años después.

Pluspetrol recogió el guante dejado por los anglo-holandeses, con un retintín de revancha histórica, en 1999. Al pozo San Martín añadieron la planta criogénica de Las Malvinas. De aquí salen dos ductos rumbo a la costa: uno de líquidos, hacia a la planta de fraccionamiento de Paracas, donde ya empezó a producirse metano, butano y nafta; otro para el gas, rumbo a Lima. La polémica decisión de instalar la planta de fraccionamiento en Paracas, que enajenó el apoyo financiero de EE.UU. al proyecto en el BID y Eximbank, fue otra amarga lección.

REMONTADA PRESIDENCIAL

El proyecto Camisea podría revertir el recelo popular a la inversión privada y al paquete de privatizaciones y/o concesiones, agenda que Toledo retomó en el Mensaje del 28 de julio, tras el trauma del "arequipazo" en el 2002, y que el último martes sumó un aliado inesperado: Alan García (ver nota aparte). Las encuestas de la U. de Lima y de Apoyo, que se harán públicas en los próximos días, deberían consolidar el ligero incremento de la popularidad de Toledo ya registrado por CPI (13 %) e IMA (14 %) después del Mensaje. ¿Punto de inflexión? No necesariamente. También el año pasado, tras anuncios de Fiestas Patrias, la aceptación popular del gobierno subió tres puntos, pero ésta sólo duró hasta octubre. El resto es historia conocida.

El inicio de las conversaciones del TLC con Estados Unidos, la inauguración del proyecto Camisea y la posibilidad de que el gas boliviano de Tarija se exporte por el puerto de Ilo han sido determinantes en la remontada presidencial, coinciden Manuel Saavedra (CPI), Aquiles Pérez (IMA) y Manuel Torrado (DATUM).

El gas llegó a Lima, pero Camisea plantea nuevos desafíos. "Para desarrollar al máximo el potencial del gas se requiere el establecimiento de una política de desarrollo energético, basada en un estudio prospectivo sectorial, que contribuiría a identificar las necesidades futuras", señaló CONFIEP. La construcción de la planta de GLN en Cañete es uno de esos megadesafíos. Y el social, otro. Un popular slogan publicitario de los últimos días afirma que "Camisea une al país". La versión ashaninka, habitantes de las tierras donde se haya el gas, ponía las cosas en perspectiva: "Debemos poner fin a la idea que el Perú es grande", dijo un líder nativo. "El Perú es pequeño y nos pertenece a todos".

Eran las 14:30 horas del jueves 5 el Hércules decoló de Camisea de regreso a Lima. La intrincada jungla cedió paso a pétreos farallones y abismos descomunales, hasta que la nave se sumergió en la niebla de Lima. La misma ruta del gas.

 

 


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