|
Edición Nº 1835 | ||||||||||||||||||||||||||
| | ||||||||||||||||||||||||||
|
Portada |
Un Siglo
de Instantes
EL gran reportero que convirtió la fotografía en un arte cargado de ética, murió el 1 de agosto, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 96 años. Alguna vez sintetizó su papel en el arte de nuestro tiempo: "el aventurero que hay en mí se siente obligado a testimoniar las heridas del mundo con un instrumento más inmediato que una pluma". Había nacido el 22 de agosto de 1908, en el seno de una familia tan frugal que una vez lo llevó a declarar: "de niño, yo creía que éramos pobres". Educado en un colegio católico, fue temprano lector de Rimbaud y Mallarmé. Por ese camino se juntaría en los años veinte con los surrealistas. Incorporado en 1940 al ejército de su patria, fue apresado por los nazis. Escapó de un campo de concentración y de inmediato se incorporó a la resistencia antinazi. Viajaba por el mundo con una pequeña Leica que solía esconder entre las mangas de su saco y atada a su muñeca. No quería que lo vieran captar lo que llamó "el instante decisivo". Su técnica fue definida así por él mismo: "el reconocimiento simultáneo en una fracción de segundo de la significación de un hecho, así como la precisa organización de formas que dan al hecho su expresión propia".
| |||||||||||||||||||||||||
|
| ||||||||||||||||||||||||||