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Edición Nº 1835 | ||||||||||
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Portada
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Las Sorpresas de Agosto EN estos fríos días de agosto, el rostro del presidente Alejandro Toledo era como el de alguien que se había pasado soleado descanso en Punta Sal. No hubo tal. Lo que ha ocurrido es un volteretazo sorprendente en nuestra arena política que, aun cuando no se lo haya propuesto dentro de una estrategia de sobrevivencia, le ha venido de perlas a un hombre prisionero de sus errores y contra las cuerdas. Toledo ha conocido el sabor y la tonificante brisa del renacimiento político. Muchos creen que todo comenzó con la elección de Antero Flores Aráoz, que le ha dado, contra todas las agoreras predicciones del oficialismo, un respiro al presidente Toledo y ha trazado un tipo de trabajo concertador que virtualmente se había echado al tacho por los consejos maximalistas de quienes creían que para salvar a Toledo había que enconar el lenguaje y los gestos rabiosos. Punto para una oposición constructiva. El segundo elemento menos visible pero de la mayor importancia han sido los signos ciudadanos de cansancio frente a un mare mágnum de acusaciones, insultos, mentiras y zafarranchos, que las encuestas consignaron en los últimos meses, y frente a los cuales no se salvaba prácticamente ningún político presente en la actual coyuntura. Por angas o mangas, en julio emprendieron vuelo reparador la lideresa de Unidad Nacional y el líder el Apra, y retornaron con una visión emprendedora, constructiva, coincidiendo en que la ruta trazada por el discurso presidencial del 28 -el primero en lo que va de la historia del gobierno de Toledo que fija una dirección y una agenda en términos concretos y prácticos- permitía reforzar algunos propósitos que llevan al país a tranquilizarse, atraer inversión extranjera y preparar el terreno constitucional para un 2006 con mayores garantías de gobernabilidad. El fantasma de la vacancia es cosa superada y yace enterrada en la populosa huaca nacional de los olvidos. Toledo ha encontrado ya un consejero más ducho para hacerle frente a las tempestades, hombre que virtualmente cohabita en Palacio y es el principal vocero del régimen, Carlos Ferrero, su equipo ministerial funciona y hay mucho menos dicharachos fatales (salvo los del ministro de Defensa y del aún más llamativo vicepresidente) y los ecos de Camisea le brindan bonos que con justicia recaen en una esperanza nacional absolutamente necesaria. ¿Ha llegado, por fin, la posibilidad de un trabajo concordado entre los políticos de tiendas diversas y una ciudadanía que quiere contribuir a conseguir trabajo, inversión, jugárselas por el Perú? No es tan sencillo. Hay mucha mala fe, encono y desvarío entre nosotros, se nos ha hecho una acusada costumbre el maltratarnos por quítame estas pajas. Pero aún así hemos descubierto en concreto que nada enderezará a este régimen, pero que es mejor contar con él en el agotamiento de la transición. Hemos descubierto que ya faltan, ahora sí, pocos meses, 20 en total, para las elecciones. Hemos descubierto también que para el tramo que resta la incertidumbre del 2006 nos preocupa y hasta nos da temblores. ¿Repetir la timba de los oportunistas, de los improvisados, de los que llegan al poder sin saber qué y cómo hacer? ¿Que dicen cosas que luego incumplen y se prestan al juego del azar y el desatino? En este período el acuerdo nacional tiene ya puntualmente definido lo urgente y necesario: reforma constitucional, inversión social y pública en infraestructura, lo que dará empleo, fortalecer concesiones y apertura al TLC con Estados Unidos, búsqueda de inversiones extranjeras, y sobre todo, freno a la demagogia y a la tontera, la peor enemiga de estos tiempos y que halló en los recintos del Congreso protectora madriguera.
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