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Edición Nº 1836 |
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Pasiones
y Comisiones QUE el controvertido congresista Alfredo González presidiera la sesión de instalación de la comisión de Fiscalización el pasado martes 17 de agosto, reflejaba, de alguna manera, la situación de desorden y desconcierto que se vivía ese día al interior del Parlamento. Según el Reglamento del Congreso, correspondía a Jorge Mufarech (60 años) y Ernesto Aranda (62 años), ambos oficialistas, dirigir la sesión por ser los legisladores de mayor edad. Al no asistir a la sesión -Ernesto Aranda se retiró sin decir palabra minutos antes de la llegada de los parlamentarios de la oposición- la responsabilidad recayó en González, primerizo en estos encuentros. El parlamentario revisó la asistencia -que señalaba 8 congresistas presentes-, preguntó si existía alguna objeción y pasó a votación. Listo. Elegida la única lista presentada, con Javier Velásquez Quesquén (Presidente), Jorge Mufarech (vicepresidente) y José Barba Caballero (secretario). De repente, el único legislador oficialista presente, Wilmer Rengifo, pidió la palabra. Luego de revisar infructuosamente el reglamento del Congreso, señaló que la elección no procedía debido a que no se contaba con el voto del congresista Víctor Valdez, quien, de manera extraña, había abandonado la sala luego de firmar asistencia. "¡No hay quórum, esta elección es ilegal!", repetía Rengifo, quien, de improviso, se vio apoyado por su colega Santos Jaimes, que fungía de veedor del oficialismo. "Esto es un papelón, qué papelón", decía éste, mientras la oposición pasaba por su costado y apagaba la luz del recinto en medio de las risas de los presentes. Cuando volvieron a encenderla, todo el mundo se fue encima del Oficial Mayor, José Elice. ¿La votación es válida o no? No supo responder. La sensación de confrontación que se perfilaba en el Legislativo desde el inicio de la gestión de Antero Flores Aráoz se materializó, en toda su magnitud, a lo largo de la jornada de ese martes. La instalación de las comisiones legislativas se vio truncada por disputas, desencuentros verbales y acusaciones mutuas de boicot entre el oficialismo y la oposición. El resultado: Sólo dos comisiones instaladas, Vivienda y Construcción, presidida por José Luis Risco (GPDI); y Educación, con Gonzalo Jiménez Dioses (SAUI) a la cabeza. Las otras seis previstas para ese día (Salud, Defensa del Consumidor, Educación, Gobiernos Locales, Defensa e inclusive Fiscalización que, al parecer, estará sujeta a otra votación) quedaron en stand by. La situación llegó a tal punto que se suspendió las elecciones en los demás grupos de trabajo hasta que la reanudación de las negociaciones arroje algún resultado concreto. Para hoy jueves se prevé que esto ocurra. PATEANDO EL TABLERO La postura de la alianza PP - FIM de rechazar los acuerdos ya establecidos en 14 comisiones -asumida en la Junta de Portavoces del lunes en la noche- marcó el derrotero de lo sucedido ese día. De nada sirvió el intento del presidente Alejandro Toledo por convencer a Flores Aráoz, en una intempestiva reunión el lunes en Palacio de Gobierno, de que la comisión de Constitución debería pasar a manos del oficialismo como una manera de evitar la polarización. Finalmente, la postura del APRA, respecto a esta comisión y otras igual de medulares, terminó por inclinar la balanza de la chakana hacia una decisión que, como se vio más adelante, fue precipitada. Era todo o nada. Como dice un legislador oficialista: "PP no iba a votar si es que no había acuerdo total en las 24 comisiones. Queríamos tener un paquete completo y no sólo elegir 14 y dejar 10 a votación. La cosa se podía poner muy difícil". En efecto, la cosa se complicó. A medida que las sesiones en las comisiones de trabajo eran levantadas por falta de quórum o por empates, en medio de acusaciones mutuas de lo más variopintas -en la comisión de Defensa del Consumidor, Jorge Mufarech le recordó a Ronnie Jurado que fue elegido por PP y éste, a su vez, le gritó su pasado fujimorista-, la Junta de Portavoces no dejaba de sesionar, buscando una salida al entrampamiento. Recién al filo de la tarde se acordó suspender la instalación de comisiones hasta que haya humo blanco. El más feliz de todos con el acuerdo fue, sin duda, Gustavo Pacheco (FIM), quien prácticamente hubiera sido desplazado por el candidato de la oposición, ya que esta es mayoría en ese grupo de trabajo, al igual que en otras once comisiones. Al botar al tacho el acuerdo en las 14 comisiones previstas, el oficialismo hubiera perdido en la mayoría de grupos de trabajo, enrareciendo aún más el tenso escenario. ALGUIEN TIENE QUE CEDER A pesar de las frases de concertación y hasta de encomio que se prodigaron, al final del día, los legisladores de uno y otro bando en la improvisada conferencia de prensa en la sesión de la Comisión de Justicia, la controversia se puede extender más de lo previsto. Perú Posible no va a ceder en su intento por obtener Constitución, ante el ya conocido temor de una posible vacancia presidencial. Las únicas comisiones negociables, a decir de Eduardo Salhuana, vocero de PP, serían Energía y Minas o Agraria. El APRA por su parte va a mantener su propuesta ya conocida. En todo caso, el otro intento de negociación del oficialismo con los grupos minoritarios, a parte de la designación de Jiménez Dioses en Educación, que tiene que ser revisada por la Junta de Portavoces, no dio mayores resultados. Según un legislador de la oposición ya existirían primeros acuerdos para que Constitución pase a Perú Posible a cambio de que el APRA se quede con Descentralización, Energía y Minas y Agraria. Perú Ahora habría logrado la presidencia en Economía. Sin duda, esta suerte de judo político, hace prever lo complicada que será esta legislatura, que tiene pendientes temas como la reforma constitucional, la reforma del sistema electoral y la nueva escala remunerativa para el sector público. (Carlos Hidalgo)
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