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Edición Nº 1837 |
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Final Del
Juego
MARTES24 de agosto. 12:25 p.m. Hemiciclo del Parlamento. El congresista Leoncio Torres Ccalla (PP) pidió la palabra y aferró el papel con fuerza, tratando de que la voz no le temblara demasiado. Mientras un cuchicheo incesante se desplazaba entre la bancada oficialista, el legislador puñeno inició su defensa para mantenerse como presidente de la comisión de Gobiernos Locales. "No he solicitado que me cambien. A mí nadie me ha consultado sobre esta decisión, no la acepto. He sido elegido de manera limpia y legítima. Se está tratando de tapar los excesos del proceso parlamentario con este tema señor presidente. Yo no tengo la mañosería política de algunos", dijo. Cuando Torres Ccalla parecía solo contra el mundo, Jorge del Castillo (Apra) acudió en su auxilio. El jueves pasado, el legislador oficialista había sido elegido con los votos de la oposición, luego de votar por el Apra en Producción. Entonces se inició un debate en el que se trastocaron los papeles. Mientras los apristas apoyaban la permanencia del congresista, PP solicitaba no sólo que abandonase la presidencia sino también que fuese separado del grupo de trabajo, como se había acordado en el Consejo Directivo de la mañana. Del Castillo presentó una cuestión de orden para que el tema fuese visto fuera del cuadro completo de comisiones, pero el pedido no prosperó. Se pasó a votación. Cuando Torres Ccalla vio el panel electrónico, palideció. 58 votos contra 27 apoyaban la aprobación del cuadro completo. Decidió salir un rato. "Me siento humillado y pisoteado", dijo luego, en las afueras del Congreso, asustado ante el corro de periodistas que lo jaloneaba y le metía la cámara en la cara. Minutos antes, el Apra había planteado que el cupo del congresista Hipólito Valderrama fuera ocupado por Torres Ccalla para evitar "otro episodio bochornoso" en el Parlamento. El oficialismo se encargó de mandar el pedido al Consejo Directivo, para que sea revisado en el Pleno de hoy jueves. De esta manera concluía la instalación de las comisiones ordinarias en el Parlamento. El balance de la candente semana que duró el proceso presenta un nuevo escenario político en el Legislativo, en el que PP acaba maltrecho. No tiene ninguna comisión que revista importancia medular, ni tampoco tiene mayoría en estos grupos de trabajo, y los exabruptos de los siete días pasados evidencian, una vez más, la incongruencia de posiciones e intereses de las personalidades que conforman su bancada.
VALE TODO Leoncio Torres no fue el único parlamentario sujeto a una debilidad política a la hora de la votación. Por increíble que parezca, el Apra y el FIM se dieron la mano en más de una comisión. La jugada que, a confesión de parte, era de conocimiento de algunos congresistas de la chakana, consistió en apoyar por unanimidad a Luis Iberico (FIM) en Defensa, ya que éste, con su ausencia en la votación de Producción, permitió la elección de Manuel Figueroa (Apra). Para horror del oficialismo, el voto de José Devéscovi (FIM) en Agraria respondió a la propuesta del partido de la estrella para coger la vicepresidencia. A Devéscovi no le importaron mucho las llamadas telefónicas de Fernando Olivera y del presidente Alejandro Toledo, minutos antes de la votación. En el ínterin, y mientras el oficialismo hacía intentos denodados por entrampar el proceso, Máximo Mena anunciaba su renuncia a PP. El motivo: la comisión de Relaciones Exteriores -tradicionalmente corresponde al presidente saliente del Congreso asumirla-, que había sido desdeñada por Henry Pease, quien la calificó, con semanas de antelación, de "chauchilla". Mena, que se consideró predestinado para el cargo porque habla siete idiomas, según nota que difundió, saltó hasta el techo cuando se enteró de que el oficialismo apoyaba a Fausto Alvarado. Sin embargo, bastó que Alejandro Toledo, ancashino como él, lo convenciera para que reconsiderara su posición. Mención aparte merece Luis Solari, el cuadro fuerte del gobierno que resulta más afectado por la derrota. Su presencia, tanto al nivel interno como externo del partido, no es la misma de sus épocas como hábil operador político al frente del premierato, y eso se sintió en las negociaciones. En su momento, semanas antes de la elección parlamentaria, el oficialismo desestimó la posibilidad de una mesa multipartidaria. Prefirió ir a la guerra y perdió. Es más, Solari no estuvo presente en la Junta de Portavoces del viernes, que fue la definitiva para llegar a un acuerdo. Lo reemplazaron Eduardo Salhuana y Adolfo La Torre. "Con Solari la negociación hubiera seguido entrampada", admitió un legislador oficialista, ante la broma de un colega de oposición. Al fondo, Torres Ccalla, video en mano, era perseguido por una legión de periodistas que querían saber si renunciaba o no. Esta legislatura recién empieza. (Carlos Hidalgo)
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