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Edición Nº 1837 |
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Portada
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Tanteos y Tonteos Peregrinos CON cauteloso rumbo, han empezado en buena cuenta los preparativos electorales. En público, los principales líderes señalan que es prematuro hablar de aprestos electorales, pero en la soledad de sus gabinetes o en las reuniones intrapartidarias el gran tema es despejar piedras, temores e incógnitas para el aún brumoso (y desalentador) 2006. Si algo hay que añadir en contra de las inútiles batallas por las comisiones que han despintado parcialmente la iniciación del gobierno opositor en el Congreso, es además de las prebendas, el bloqueo de cualquier posibilidad de reforma constitucional que favorezca al Apra, hasta hoy -y pese a la patada más costosa de la historia política reciente- la probable sucesora de Toledo en el poder. Los últimos 15 días lo único que dejan en pie es la perplejidad y el desconcierto de la ciudadanía. ¿Alguien ha entendido el cambalache de las comisiones y ha podido sacar en claro si alguna agrupación tuvo el coraje suficiente para mantenerse en su línea principista? Las bancadas grandes, representantes de las mayores agrupaciones partidarias, terminaron siendo dóciles ujieres de los aventureros, de los voraces, de los crecidos legisladores de agrupaciones cuyo mérito es el transfuguismo o el travestismo político. Esta farándula moral y al mismo tiempo de insoportable vaciedad ideológica y de principios, induce a que la ciudadanía llegue a un punto de decepción con respecto a la clase política, similar a la que se vivió tras el fracaso de la administración García, y que condujo a la debacle fujimorista, hija del aventurerismo y el desprecio por normas democráticas. La era de los independientes, la gran puerta para la improvisación y el autoritarismo corruptor. Estamos en el umbral de un nuevo proceso electoral y lo que se observa es que la marea de los independientes va cobrando forma y puede arrollar a las agrupaciones partidarias que en estos días hacen alarde de querer ubicarse en la anacrónica división de izquierda, centro, derecha y los respectivos ultras. ¿Qué es Ud. amigo lector? ¿Encuentra útil esta clasificación corporal trasladada a las ideas como si se pudiera, por ejemplo, darle ideología a los dedos: el índice voluntarioso, el pulgar blandengue, el anular acumulativo, y el meñique anarquista? ¿Qué se quiere decir cuando se dice que se es independiente? ¿Barca de todos los vientos, timbero que se define al último minuto como ante una carrera de caballos, desdeñoso de partidos e ideas, veleidoso o incrédulo? Estas dos últimas semanas los partidos han jugado al yan-ken-po, y el futuro elcctor se ha reído con esa corrida hacia la derecha (aprovechando el empujón Camisea y el pacto proinversiones), pero sin descuidar el populismo social. Lo mejor, confesaban algunos, es elegir a alguien que sea unipolar y al mismo tiempo trino: el hombre del centro derecha izquierda, peruano de todos los costados. En ese juego de triquiñuelas en pos de la identidad, conviene recordar al General de la Alegría, Manuel A. Odría, que acuñó una ceñida y crítica autodefinición: socialista de derecho. Se habla con sorna de izquierda caviar, también de derecha jurel, en este juego de máscaras que es un preanuncio del nivel de imprecisión y de escondite que se pronunciará en estas elecciones del 2006. Mentir es el peor ejercicio político, pero junto al prometer, es el verbo más socorrido de democracias incipientes y de líderes malencarados. La ignorancia, audaz y persistente, es nuestro segundo gran riesgo. Pero cuando la ignorancia es activa, y se ufana además de ser pragmática, es, como quería Goethe, lo más espantoso. Empecemos por desconfiar de las palabras de los políticos para exigirles a la postre el ejercicio de la honradez y la inteligencia. No es mucho, es casi todo.
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