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2 de setiembre de 2004


Tejidos del Alma
Escultora Nani Cárdenas expone interiores y revela ausencias en muestra de metal tejido que enreda, espera y encadena.

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La efímera existencia de los habitantes de `Redes' estará hasta el 20 de setiembre en Galería Forum (Larco 1150, Miraflores).

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EN búsqueda de una identidad que no se separa del resto, Nani Cárdenas despliega tres grupos humanos manufacturados en metal que resumen, si se puede, sus percepciones de género, de historia y del paso del tiempo.

`Redes' es una exposición que nace de un viaje a Alemania, donde Cárdenas tuvo algo que podría calificarse como epifanía. Dirigiéndose a una feria, cargando maletines y vistiendo trajes de ejecutivos con los zapatos lustrados, un grupo de hombres que para la artista "eran una nube" cumplía el diario trajín de laborar y pertenecer a un circuito. Más tarde, cuando los negocios habían concluido, los hombres, ahora separados el uno del otro y sin una dirección concreta hacia la cual dirigirse, "parecían perdidos", cuenta. Entonces, la escultora comprendió que "mientras más encajamos, más solos estamos".

A partir de esa certeza, y a través de los personajes de su muestra, Cárdenas indaga en la esencia de la ausencia, en el ser de quien ya fue o en la permanencia de quien sueña con irse. Así, muchos hombres de hilos de bronce desafían la rigidez del material que los conforma y están compuestos de vacíos que los completan. No se sabe si llegan o se van, no se sabe qué llevan en los maletines o en el alma, más parece que no existen, pero que pueden ser vistos, atados a la red que los agrupa y los separa de sí mismos. Por otro lado, dos abuelitas tejidas en hilo de plata parecen destejerse, desvanecerse, como hacen las `mamamas' de la vida real, que parecen cada vez más pequeñas y traslúcidas, dedicadas a recordar lo que ha pasado mientras se preparan para el fin. Además, una mujer de hebras de cobre enraizada en la tierra, rodeada de una colcha hecha de pedazos individuales y a veces sueltos, libres, representa la presencia estática de quien ha tenido que quedarse porque ahí es donde tiene que estar. La mujer está atravesada por un fluido frío que, dice la escultora, "pasa por su esencia y la marca". La retiene. Con una clara intención de que el proceso sea evidente en la obra, y consciente de que su vida personal se filtra en lo que propone, Nani Cárdenas se presenta inocente, transparente como sus creaciones, y lista para que la vida le siga dictando el camino. (RM)


Versos Pérsicos
Por primera vez en castellano se publica obra completa de Saint-John Perse.

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Joya editorial entregada por la colección El Manantial Oculto de la PUCP y traducida por Jorge Zalamea.

COMO toda lectura, este conjunto de poemas es un viaje. Y como toda aventura implica movimiento, asombro, crisis, dolor y placer. Como la vida de Saint-John Perse: nació en un isla antillana próxima a Guadalupe, fue criado por una hindú, estudió letras, medicina y derecho en Francia y fue diplomático en China.

Ya en Francia publicaría "Anábasis", poemario eje de su obra y que T. S. Eliot tradujo señalando que era tan importante para la poesía como el Ulises de Joyce era para la narrativa. Aquí ya ha madurado toda la libérrima complejidad verbal que sumada a la variedad de registro definía a poemarios previos como "Imágenes para Crusoe" y "Para celebrar una infancia". Es así que con "Anábasis" el poeta comparte con los lectores un cantar de gesta moderno, de un reino cuyo límite geográfico es el mundo, pues pareciera que todas las razas, lenguas, flores y faunas hubieran sido convocadas por su mirada. Era 1924. Al año siguiente comenzaría un silencio que se extendería por 2 décadas. Todos estos años los consagraría a la diplomacia. Hasta que el ingreso de Hitler a París lo obligaría a marcharse a EE.UU., luego de que se le quite la nacionalidad francesa. En Washington trabajaría en la biblioteca del Congreso hasta que en el '44 publica "Exilio" y dos años después "Vientos". Desde entonces todo sería literatura. En 1950 lo premia la Academia de Artes y Letras de EE.UU., en el '59 Francia le otorga el Premio Nacional de las Letras y en 1960 gana el Premio Nobel.



Odisea Peruana
Viaje en lancha chorrillana a la literatura clásica y medieval.

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Jose Antonio de la Riva cruza el mar como los héroes en sus aventuras tras `El Santo Pañal'.

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HACIENDO alarde de sus conocimientos en lo que a literatura clásica se refiere, Jose Antonio de la Riva acaba de publicar "El Santo Pañal", hedonista novela que, si peca, "lo hace más por excesiva que por defectuosa", según dice. "Y en ese sentido", agrega, "es muy pecaminosa". Inspirado principalmente por Homero, Apolonio, Virgilio, Cervantes, Asterix y Obelix, esta historia de aventuras está plagada de referencias evidentes y a veces casi imperceptibles que dan un valor agregado a la primera obra de quien estudia Filología Clásica en la U. de Salamanca, España. Calificada por el autor como helenista y postmoderna, la obra plantea un universo utópico donde los incas someten a los españoles ("es mi venganza personal", dice De la Riva), la biblia es un cuento de hadas, todas las drogas valen y no es posible el amor si éste no es `lindo'.

Klo, Beni y Esbúrgwal, los héroes, salen en busca del único talismán capaz de salvar la vida del rey. Para conseguirlo, deberán pasar tres obstáculos que pondrán a prueba la trinidad conformada por sus habilidades y sus formas de ser en una épica en la que no hay sangre. Significa, en lo que a literatura joven nacional se refiere, un cambio de rumbo ya que, por una vez, la historia no cuenta las tribulaciones de una familia burguesa, no reúne alaridos drogados y envueltos en humo de discotecas y no intenta ser una crónica de los pesares peruanos. Sin duda, una novela interesante. (R. Massa)


 
 
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LETRAS DE CAMBIO: Después de 30 años, la librería El Virrey ha logrado, por fin, adquirir un local que le permite ampliarse sin dejar el espacio que la caracteriza. Triplicar su tamaño significa más de un cambio, sobre todo en cuanto a exhibición y servicio, como una nueva sección especializada en literatura infantil y otra en comics, género donde son precursores. Con el firme propósito de seguir apostando por las editoriales que representan, de mejorar la calidad y de ampliar los temas que ofrece, el renovado local espera al público lector a partir del 6 de setiembre donde siempre, en Miguel Dasso 141, San Isidro.
 

 


 

 

Por JOSE B. ADOLPH

Millones de Poemas

 
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UNA vez, respondiendo a una pregunta periodística, dije que me gustaba la poesía y que por eso leía poca.

Me sigue pareciendo una respuesta lógica en un país con unos 25 millones de poetas.

Por algún motivo fácilmente discernible un montón de gente cree que la poesía es el género más fácil y accesible. Claro, no hay que lucubrar un argumento ni construir personajes. Se puede ignorar la sintaxis y la coherencia. No se requiere saber de puntuación. No hay necesidad de desarrollar nada. Basta, suponen, dejar fluir chorros de sentimientos que simulan ser únicos y exhibir los dramones personales y la ignominia de no ser amado, por ejemplo. La cuestión parece ser tomar una foto (de rayos X) de uno mismo -o una misma- y dale pa'lante, inunda a los lectores (si los hay) con tu mirada más o menos turbia y ya tienes un poema: un conjunto de renglones que mueren antes del margen derecho y...¡ya eres poeta!

Hablo de gente que cree que no saber escribir en prosa te da licencia para escribir poesía. Es decir, no estoy refiriéndome a poetas sino a conchudos. Y todavía se la hacen más fácil prescindiendo de rima y métrica, que por lo menos requieren de cierta artesanía.

El género más difícil es el de la poesía. Por eso son tan infrecuentes los buenos poetas y las buenas poesías. Y por eso leo poca poesía: porque es difícil encontrársela.

Por supuesto que también se encuentra uno con personas que creen ser escritores/as porque, a veces, aprendieron a redactar correctamente. Y, claro, porque creen que el mundo espera ansiosamente sus Ideas y sus Sentimientos. Pero es en la poesía donde la inundación babosa es más insoportable o al menos más ridícula. Tales eyaculaciones más que precoces equivalen a un acné del alma.

Pocas cosas existen más maravillosas que un buen poema. Y pocas más escasas. Flotan por ahí en una marisma de inanidades más o menos pomposas que carecen de otro fundamento que la vanidad o la desesperación.

 

 


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