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Edición Nº 1839 |
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Mapa
Minado
LA suspensión de las operaciones de exploración del cerro Quilish en busca de reservas de oro, iniciadas por Yanacocha hace un mes, se convirtió hasta el momento en el último capítulo de la compleja relación que la compañía minera tiene con la comuna de la región Cajamarca. Sin embargo, el tema de fondo y principal motivo de los actos de violencia registrados la semana pasada todavía no tiene respuesta: una eventual exploración del cerro Quillish por parte de Yanacocha ¿contaminaría en realidad el agua que abastece a la ciudad de Cajamarca? Yanacocha-propiedad de Newton Mining Corporation (51,3 %), Buenaventura (43.6 %) y Corporación Financiera Internacional (5 %) - desarrolla su actividad en la cabecera que une las cuencas de la Quebrada Chonta, la Quebrada Honda, el río Rejo y el río Porcón. Precisamente, en esta última se encuentra ubicado el cerro Quilish, a una altura de 3, 800 m.s.n.m. La compañía minera tenía programado iniciar operaciones en el lugar entre el 2007 y el 2008, ya que se estima que los volúmenes de oro existentes allí bordean las 3'700,000 onzas. Debido a esto, se destinó para la exploración un presupuesto de US$ 30 millones, 20 % más de lo invertido en el 2003. Algunas ONG's ambientalistas y sectores de la población cajamarquina sostienen que el Quilish es un gran colchón acuífero que abastece de agua a la ciudad de Cajamarca, y que la explotación del cerro acabaría con este abastecimiento. En realidad, son la cuenca del Porcón y la subcuenca del río Grande, con toda la serie de quebradas que la conforman, las que abastecen a la Planta de Agua Potable "El Milagro", que a su vez provee de agua en un 70% a la ciudad de Cajamarca. En 1999, a solicitud de la municipalidad de esa ciudad y de la empresa de agua potable (Sedacaj), la Kreditanstalt fur Wiewderaufbau, organismo de cooperación alemán, llevó a cabo un estudio de la cuenca hidrográfica (CARETAS 1762), el cual estableció que la constitución del Quilish era en su mayoría lítica y no hídrica. Es decir, un macizo rocoso en lugar de una esponja de agua. A su vez, un estudio realizado por la norteamericana Stratus Consulting Inc, efectuado el año pasado a pedido de la Mesa de Diálogo y Consenso CAO - Cajamarca, estableció que entre las vías fluviales no afectadas por la mina (arroyos base) se encontraba la quebrada de Quilish. "Estas quebradas (entre ellas Quilish) no se ven afectadas por las operaciones mineras y la calidad del agua existente no justifica preocuparse en cuanto a los efectos relacionados con la mina para la vida acuática", señala. Los estudios precisan además que es "un riesgo potencial la contaminación del sistema fluvial", pero sólo en el caso de una extrema emisión de sustancias contaminantes producto de la explotación, no de la exploración, que consiste, en esta oportunidad, en la perforación de 290 agujeros de diez centímetros de diámetro en el cerro para identificar la ubicación del metal.
TINTE POLÍTICO El tema tiene un fuerte contenido político. Parlamentarios de la región viajaron a la zona reclamando la suspensión de la exploración, entre ellos Víctor Noriega del APRA y Luis Guerrero de Perú Ahora, en el preciso momento en que la comisión de Alto Nivel formada por el gobierno volvía a Lima ante la falta de garantías para su instalación. Los comuneros, desde el inicio del enfrentamiento, bloquearon parte de la carretera Cajamarca -Bambamarca, poniendo en aprietos a los productores de lácteos y otros agricultores, además de tomar por escasas horas la Planta de Agua Potable "El Milagro". Manuel Bustamante, congresista del FIM, fue sindicado por diversas autoridades cajamarquinas como el principal azuzador de los comuneros, a pesar de que el proyecto de exploración había sido suspendido. En este panorama asoma la figura del párroco Marco Arana (41), sociólogo con estudios en el exterior y director de la ONG ambientalista Grufides, financiada por OXFAM. Arana no sólo se ha convertido en el principal crítico de Yanacocha sino, también, en interlocutor de los campesinos que ven expuestas sus propuestas en la página web de la ONG. "Nosotros no estamos en contra de la inversión minera en Cajamarca, sino en contra de los excesos cometidos por Yanacocha y que vienen dañando el ecosistema de la zona", dice Arana y pone como ejemplos los casos de Choropampa y Naranjo, conocidos por los derrames de petróleo, cadmio y mercurio. Entre otras cosas, pide la nulidad del decreto de Energía y Minas, el pago de indemnización por procesos de compra-venta de terrenos desfavorables para los campesinos, y el desarrollo de mecanismos institucionalizados de diálogo entre la empresa y la comuna. En un año, a más tardar, estaría listo el estudio de impacto ambiental que incluirá los informes hidrogeológicos que determinarán la posibilidad de contaminación en la zona y las medidas para revertir cualquier eventual situación. Mientras tanto, el proyecto en esta zona queda en stand-by. Una vez más la falta de diálogo entre pobladores, autoridades e inversores atenta contra el desarrollo de las inversiones en el país. (Carlos Hidalgo)
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