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Edición Nº 1839 |
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¿Utopía Cambiaria?
MERCADO IMPERFECTO Una razón es que la tarea principal que debe cumplir el mercado cambiario -dirigir los recursos productivos hacia las actividades más dinamizadoras de la economía- es una misión imposible debido a los tiempos involucrados y a la inestabilidad del mundo. Crear una industria, sea de exportación o de sustitución de importaciones no es una tarea de años sino de décadas, y nadie puede prever por tanto tiempo los resultados de las decisiones de inversión de hoy. Una cosa es parir un bebé; otra es nutrirlo y criarlo para ser un adulto productivo y auto-sostenido. Del mismo modo, parir una nueva industria -hacer los estudios, trámites y el proceso de inversión física- es sólo el inicio. Luego viene la crianza, un largo período de comprobación en el terreno, de solución de fallas imprevistas, y de aprendizaje operativo. Además, el éxito de la nueva actividad depende de la creación de una cadena entera de proveedores, reparadores y distribuidores. Ante procesos tan largos y complejos, toda visión es miope y toda inversión una arriesgada apuesta motivada por un elemento grande de ilusión, como lo comprueba el sinnúmero de inversiones efectuadas en las últimas cuatro o cinco décadas que hoy han desaparecido. ¿Qué sabiduría se puede esperar del mercado cambiario cuando fija un precio que dice al inversionista "no conviene" o "sí conviene", sin tener idea de cuál será la rentabilidad de esas inversiones en los próximos veinte o treinta años? La segunda razón de imperfección del mercado cambiario es el peso de las inversiones especulativas. El movimiento de ahorros y capitales tiende a dominar el mercado, primero por su monto, y segundo por su extrema fluidez, a diferencia de la relativa inflexibilidad de los flujos de exportación e importación. Más aún, el movimiento de los capitales está determinado mayormente por factores coyunturales, políticos y de ciclo externo, y no por consideraciones de rentabilidad productiva peruana a largo plazo. IMPOTENCIA Durante las últimas semanas el BCR se ha esforzado, aparentemente con éxito, para moderar la caída del dólar y para impedir una estampida en contra de esa moneda. Pero al mismo tiempo, la lección principal de esa experiencia es que el Banco no podrá impedir la tendencia del mercado. Además, se ha hecho evidente que la capacidad del Banco para intervenir en el mercado se viene reduciendo, debido al alto y creciente costo de esterilización de los soles emitidos para efectuar esas intervenciones. Se vuelve crecientemente teórica, entonces, la pregunta sobre el precio ideal del dólar.
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