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30 de setiembre de 2004

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

¡La Venganza de los Contrabandistas!

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AY, hija, ayer, a las doce en punto de la noche suenan a la vez los dos celulares y los tres teléfonos fijos y la verdad yo no sé cómo hace Mariafé Ferrand, que es tan torpe con las manos que ni siquiera sabe prender el microondas, para marcar cinco aparatos a la vez. Estaba a-te-rra-da: "¡China, el árabe de mierda es capaz de decirle a los periódicos que yo trabajé con Montesinos! Pucha, y si voy presa, ya no tengo marido que me lleve el portaviandas -porque el maldito como sabes se mandó cambiar con su secretaria Yennipher's-, y menos hijos, chola, que desde que se han casado se han vuelto unos ingratos y si no me visitan en la casa, ¿crees que lo van a hacer en el penal de Chorrillos?"

Hija, meditación tántrica, contención del aire en el trigémino, paciencia rimpoche tibetana: "¿qué tienes, carajo, que no puedas esperar hasta mañana?". Pero pucha, o sea, cuando comenzó a contarme su neura, me di cuenta de que Mariafé tenía algo de razón, y ahora te explico. Hace dos años, en verano, estábamos en un almuerzo regio en la casa de Maritú Tudela en Santa María, solo mujeres, ¿ya?, y llama una vecina, la famosa Fatma Muffarech, hija, y si te digo famosa es porque al marido le hizo una brujería horrible para quedarse con el casino, y el pobre hombre terminó sordomudo, hemipléjico, parapléjico y hebefrénico, ¿te puedes imaginar? No lo dejó impotente porque según dicen se casó así, de modo que se ahorró unos dólares en el hechizo.

Bueno, la tal Fatma nos invitaba un tecito a todas en su depa y bueno, ya habíamos escuchado que a veces tenía cositas para vender que, cómo te explico, o sea, son esos mamarrachos que siempre necesitas y nunca se te ocurre comprar: wetex gringos para el lavadero de adentro, sayonaras para la muchacha, talco para los pies del mayordomo, focos ahorradores para el área de servicio, todas esas huevadas en las que hay que pensar porque en la vida no todo es psicoanálisis y Casa Cor, yo sé que tú me entiendes. Toda esa mercadería, sabíamos que la traía su hermano Jorge en unos container más grandes que la Catedral de Lima, hija, así nomás sin factura porque tú ya sabes pero hija, frente a la urgencia de un antisudoral para el jardinero, pucha, cualquiera pone los principios a un lado por un ratito, ¿no crees?

Bueno, nos fuimos al tecito (que fue eso y punto) y ahí todas nos llevamos el container entero, hija. La turca había llamado también a otra gente de la playa y ahí estaban Susana Villarán, Rosa María Palacios, Leonie Roca y un montón de otra gente regia que también tiene su sentido práctico. Pero hija, a la hora de pagar, pucha, las "cívicas" (ya te imaginas quiénes son) pidieron factura, sobre todo Rosa María, hija, que había llevado su cuaderno de ingresos y egresos donde tiene contabilizadas hasta las propinas que le daba mi tío Lelo cuando ella tenía cinco años y la mandaban al parque. La cosa es que se armó un chongo rechongo porque las tres que te menciono, pucha, se pusieron más papistas que Su Santidad y se mandaron cambiar. Las que nos quedamos, o sea, más tolerantes y modernas, pucha, seguimos escogiendo huevadas y regio.

Pero te puedes morir, a la hora de pagar (la Muffarech decía, "ya saquen la blata"), Mariafé se dio cuenta de que no tenía efectivo y le dijo a la turca que le mandaba al día siguiente con la muchacha. Hija, pero justo al día siguiente regresa mi amiga a su casa de Lima sin avisar porque tenía cita con la masajista, y encuentra en la piscina al maridete con la Yennipher's haciendo snorkeling en pelotas y ya te imaginarás que frente a tal golpe existencial, pagarle a la Muffarech se convirtió en prioridad quince, yo sé que tú me entiendes. El asunto, hija, es que el turco vengativo del Jorge Muffarech, junto con el viejo maricueca de Montesinos, han empezado a disparar con ventilador para vengarse de quienes no compartimos sus modales de auxiliares de bazar y la pobre Mariafé, toda una Ferrand, está en riesgo de que la metan en Santa Bárbara en la misma celda que Blanca Nélida, ¿te puedes imaginar algo peor que un dope de la vieja? Ay, no, qué mezclas. Chau, chau. (Rafo León)

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