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Edición Nº 1843 |
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Chino Vuelve "Ya no nos pueden detener, ya no pueden prolongar más el festín antipopular y el sufrimiento del pueblo. Avanzaremos seguros hacia la victoria electoral y democrática del 2006", dijo Fujimori este sábado a través de una pantalla gigante en el último de sus mítines del reencuentro, esta vez en Chiclayo. No es la primera vez que el prófugo ex Presidente expresa su deseo de volver al Perú desde que renunció, por fax, a la Presidencia. Caretas decidió colaborar con este deseo y compró un boleto Tokio - Lima a nombre de Alberto Fujimori Fujimori. Quizás su intención de regresar no puede hacerse efectiva debido a que, como él mismo ha dicho, vive de la buena voluntad de sus amigos japoneses. Sin embargo, mientras Alberto Fujimori asegura su inocencia en varios medios de comunicación amigos, "el capo de la mafia" según palabras del propio Fujimori refiriéndose a Vladimiro Montesinos, declara que él sólo recibía órdenes del Presidente de la República. Esta vez "el Doc" debe decir la verdad. No en vano usaban ambos la misma corbata y se dirigían miradas de admiración y complicidad cuando estaban juntos. Pero ahora hay un elemento nuevo. La organización política Sí Cumple presentará su adecuación a la Ley de Partidos en octubre, según informó Carlos Raffo, su jefe de prensa. El movimiento fujimorista asegura tener una estrategia para que su líder pueda postular a la Presidencia de la República en el 2006 a pesar de estar inhabilitado por diez años por el Congreso para ejercer cualquier función pública. Más que una estrategia de retorno, parece ser parte de una campaña mediática para seguir vendiendo la imagen de perseguido político aquí y en el extranjero con el fin de evitar su extradición. "Ser fujimorista no es ser delincuente" afirma Juan Carlos Tafur, mientras felicita a Jorge Trelles por su abierta simpatía con el ex Presidente. Estamos de acuerdo. Sin embargo ser fujimorista es apoyar a un prófugo, que utiliza su nacionalidad japonesa para evadir a la justicia y pretende usar la peruana para volver a ser Presidente sin responder a la justicia. Lo cierto es que Fujimori no puede salir de Japón sin ser arrestado. Pues es el único país donde no se hacen efectivas ninguna de las 17 órdenes de captura internacional que pesan en su contra. Ni bien pise suelo peruano, Fujimori sería enviado a un penal de máxima seguridad. Quizá Piedras Gordas. Según el expediente Fujimori, de los 20 procesos en su contra, 14 tienen mandato de detención. Los cargos que enfrenta no son de poca monta: Homicidio calificado por el caso Barrios Altos, La Cantuta y Leonor La Rosa, por este proceso podría enfrentar una pena de hasta 35 años. Peculado y asociación ilícita para delinquir por haberle pagado 15 millones a Montesinos facilitando su fuga a Panamá, con dinero del Estado. Corrupción de funcionarios por el caso de los congresistas tránsfugas. Enriquecimiento ilícito por haber recibido más de US$ 225 mil de Víctor Aritomi y haber expedido una serie de Decretos de Urgencia con ese fin. A esto se suma el reciente informe de la Contraloría sobre un desbalance patrimonial de 919 millones de soles. Otros de los cargos que enfrenta son colusión, abuso de autoridad, malversación de fondos, traición a la patria y falsedad ideológica. Aún así, Fujimori asegura, en tono autobiográfico, que "los políticos tradicionales han fracasado porque nunca llegaron al poder para servir, sino para servirse y hacer del presupuesto nacional no una de las palancas de desarrollo, sino un botín". La situación legal de Fujimori se complicó en marzo del 2004 cuando fue declarado reo contumaz en sus procesos (estaba declarado contumaz sólo por abandono de cargo). Según la ley dada en 1996, con la contumacia los cargos no prescriben hasta que el acusado se presente ante la justicia. Fujimori se vio atrapado por una ley que él mismo firmó para evitar el retorno de Alan García. Nadie sabe para quién trabaja. Alberto Fujimori, que no puede salir de Japón desde el 2000, debe estar extrañando los cómodos viajes que realizaba cuando era Presidente. Y, sobre todo, el peculiar equipaje que trasladaba en el avión presidencial. Sólo en su primer período de gobierno realizó 53 viajes frente a 13 de Alan García y 6 de Fernando Belaúnde (Caretas N°ree; 1547). Con casi una salida internacional al mes durante sus 10 años de gobierno, se dio el lujo de superar a los ex presidentes norteamericanos más viajeros, Ronald Reagan y George Bush padre. Sin embargo, estamos seguros que éste será su último viaje por largo tiempo. (Alejandra Veas)
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