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ARTICULO

7 de octubre de 2004

En Spanish, Por Favor
El avasallamiento del idioma inglés y la complicidad de los hablantes.

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SI la lengua fuera un río, podríamos decir que el castellano luce tan diáfano y puro como el Rímac en época de huaicos. Aunque esto provoque berrinches en los encorsetados puristas, el lenguaje muestra sus saltarines latidos en el electrocardiograma lingüístico cuando cambia, muta, adquiere y varía. Eso por un lado. Pero por otro hay que enfatizar que el castellano tiene unas leyes y lealtades asentadas en una larguísima tradición que de generación en generación ha fortalecido su esencia y se ha moldeado siguiendo las necesidades comunicacionales de una siempre sorprendente realidad. Si a esta tradición le añadimos la variedad de posibilidades y matices que el emisor ejecuta de acuerdo a su necesidad, extraña la facilidad con que se asumen y ejercitan palabras evidentemente extranjeras, ajenas y foráneas.

Hablamos de "e-mail", "happy birthay", "marketing", "offshore" "shoping", "Chicken" "delivery", "Baby shower", "show" y algunas otras que siempre se cuelan en el día a día. Y eso tanto en las personalidades que recorren los pasillos palaciegos como televisivos, las personas que recorren las veredas -repletas de grietas- de la ciudad y los parias que recorren las callejuelas de la pobreza.

Como no hay mejor manera de despejar las dudas que someterla al criterio de los expertos, CARETAS dialogó con Rodolfo Cerrón-Palomino, miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la U. Católica. Planteado el tema, el profesor Cerrón-Palomino se apresura a señalar que este fenómeno es una evidente manifestación del poder. "En ese sentido no debe extrañarnos que nuestra lengua sufra esta suerte de avasallamiento idiomático porque está en condiciones desiguales en relación con el inglés. En esto tienen mucho que ver los medios de comunicación, el cine y la publicidad, pues ellos prácticamente han roto las fronteras geográficas. Y por ello estamos mucho más expuestos a las lenguas extranjeras. Si a eso le sumamos que Latinoamérica gira en la órbita de poder de los EE.UU., entonces es fácil entender la casi inevitable avalancha de términos lingüísticos. Lo cuestionable en esto, sigue Cerrón-Palomino, es que son términos superfluos -no son imprescindibles para establecer la comunicación- que se acogen con suma facilidad y rapidez debido al complejo de inferioridad de nuestros hablantes. Asumen que usarlos otorga distinción. Basta ver las ínfulas del presidente Toledo diciendo Wuooooshington para entender a lo que me refiero", enfatiza el lingüista.

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Complejo de inferioridad se manifiesta a través del habla según lingüista Cerrón-Palomino.

Esto nos lleva a otro hecho importante. Según Cerrón-Palomino, en nuestro país las clases medias y altas siempre han sentido una gran debilidad por el poder del extranjero y su idioma. "Hasta la Primera Guerra Mundial el francés era uno de los requisitos indispensables para ser aceptado dentro de los círculos de poder locales. Luego de esta guerra, EE.UU. se convirtió en una fuerza dirimente en la política mundial y su idioma se convirtió en el favorito de nuestra clase dirigente. Y ahora los mismos señores que se esmeran en hablar bien el inglés no tienen el mayor empacho para atropellar los términos castellanos", remata Cerrón- Palomino.

Entonces, ¿cómo se puede subsanar este problema? Resolver esta situación de neocolonialismo está en las manos (la lengua, en realidad) del hablante. Es un asunto de cultura lingüística. "Y tenerla no es fácil. Hay que entender bien que la lengua castellana tiene sus propios recursos. Hay que saber distinguir los códigos y mantenerlos separados. Cuando se adolece de la cultura lingüística, uno tiende a confundir las fronteras idiomáticas y provocar entreveros. Eso es lo que pasa con el presidente Toledo, quien no sabe ubicar dónde está el inglés y dónde el castellano. Por eso confunde metáforas y sus anglicismos son lamentables. Y eso es algo contradictorio en una persona que enarbola sus raíces indígenas pero no las ejercita en su habla", afirma el lingüista.

Finalmente, cabe señalar que en el Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia siempre se ha usado la palabra "Castellano". "Español" es hija de "Spanish". Por su lado, guachimán se asienta con fuerza en el Perú en la década de los 90's. La violencia interna exacerbó el miedo y obligó a los vecinos a convocar al silencioso hombre de gorrita, pito y cachiporra cuyo remoto pariente es el "Watch man". Con respecto a "fútbol" la Academia de la Lengua intentó traducir el nombre del deporte creado en Inglaterra como "Balompié". Pero este no cuajó del todo como tampoco lo hicieron "Tiro de esquina" en lugar de "Corner", "Back" en lugar de "Defensa" y "Lines Man" en lugar de "Juez de línea". Nos ganaron por goleada. (J. C. Méndez)


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