Edición Nº 1843


Ud. Puede anunciar aqui
 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales

Caretas TV
Mundo Mezquino

Columnas
Olla a Presión
Por Raúl Vargas
Lugar Común
Por Augusto Elmore
Página WWW
Por Richard Webb
Artes & Ensartes
Por Luis E. Lama
China Te Cuenta Que...
Por Lorena Tudela Loveday
Artículos
El Tuerto es el Rey
Menú Principal
Un Caso de Ira
Presidencial

La Guerra
Continua

¿Abimael el
Escribidor?

La Fé Mueve Campañas
Chino Vuelve
La Armada Invisible
Alexandra la
Grande

Policías y Ratones
Miraflores Que Fue
Una Rosa Para Lima
La Trevi Fénix
Un Chileno Diferente
Torero de Cante Jondo
En Spanish, Por Favor
Se Abre el Telón
El Block de Notas
A Ganar por Derecho Propio
Niñas en el Infierno
El Misterio de
la Poesía

Suplemento Tumbes/Piura

 


 

 

7 de octubre de 2004

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

Hija, Descubrimiento Científico a la Vista

n

HIJA, nunca es tarde para sumergirse en la ciencia del Psicoanálisis y descubrir algo, te lo juro que ya estoy pensando en el sastrecito guinda para la entrega del Nobel, porque menos no me merezco, no te puedes imaginar. Todo empezó, chola, cuando me llama una prima, Analía González del Real, que es lo más repipi que parió madre, si te lo digo yo, hazme caso. Resulta que Analía es medio hermana de esa cosa gorda que un día saltó de las tribunas del Estadio Nacional a una curul en el Congreso, pero como yo a esos ni los miro, o sea, cuando un día que no tenía nada que hacer lo encontré en la televisión, pucha, pensé que se trataba de un Pacheco más solo que bañado en lejía pero no, hija, error, se trataba ni más ni menos que de un primo segundo mío, que para más abundamiento, pucha, había sido compañero de carpeta de Balo Sánchez León en el Markham y en más de una ocasión había estado en nuestra casa de Los Castaños, y ahí la cosa ya como que se puso un poco grave.

La llamada de Analía era todo un reto, hija, me pedía que lo tomara al medio hermano de paciente "porque no puede ser que la familia esté haciendo esos papelones, ya bastante perdimos con la Reforma Agraria como para que ahora cualquier periodista agarre y lo insulte al pobre Alfredo, China, que la verdad no es un mal hombre sino que él desde chico paró con unos vecinos que eran de Huacho y sabe Dios pues hija..."

Bueno, acepté el reto, porque yo para esas cosas soy más audaz que Inés Temple (que se ha engordado su poco, ¿te has fijado?), y a través de Analía le di cita al nuevo paciente. Hija, por dónde empiezo. De saque, pucha, se metió al consultorio sin tocar la puerta, justo cuando yo acababa la sesión con Sarah, que no sabes, donde voltea ve talibanes y me costó más de diez interpretaciones al hilo hacerle ver que ese tapón de piscina que se había aparecido de la nada, pucha, no era ningún Mufarech venido para ponerle la burka sino un congresista en mal momento, yo sé que tú me entiendes.

En fin, cuando le tocó su turno al quetejedi, pucha, entró al consultorio con la bragueta abierta, miró el diván y me dijo, "oe, ¿esto es pa jatear o pa hacer chuculún?" Hija, me comenzó a latir el párpado, que es lo que me ocurre cuando estoy a punto de un descubrimiento científico, y dejando fluir mi atención libre flotante, lo interpreté: "No sé si usted se imagina que me va a desfondar el diván con su esquema corporal y por eso recurre a una proyección escatológica tan defensiva". Caí rendida pero felizmente el paciente ni cuenta.

Hija, pero parece que la interpretación en algo lo caló al analizando porque se echó (más precisamente, se aventó) en el diván con tal empuje, que al rato me vinieron a tocar la puerta del consultorio de abajo, hija, donde atiende la colega Patricia Checa, para decirme que "por algún impacto extraño" la foto de Sigmund (que mide 3X3, no sabes) se había caído encima de su paciente Abraham y el pobre lo único a lo que atinó fue a salir corriendo mientras gritaba en el celular: "¡confirmen que el seguro va a pagar por el atentado en la fábrica!". Qué complicado, ¿no?

Bueno, hija, para no hacértela larga ni caer en infidencias, te resumo: en una sola sesión con Alfredo González he descubierto, pucha, que así como hay gente que tiene un plano consciente y otro inconsciente, en medio del cual el subconsciente es un buffer, pucha, hay también gente que tiene lo mismo pero un poco más concreto, es decir, como el tocino: piel, grasa y piel. Pero voy más allá, como Bion y la Escuela de Frankfurt. A ese tipo de paciente lo que tienes que hacerle es mandarlo al sauna seis veces por semana para que la grasa / subconsciente ceda un poco y regio, más ya no puedes hacer, cobras y te vas extenuada a escuchar ópera en Nueva York después de haber descubierto lo que a Darwin y a Lacan "se les pasó por la guacha", como me dijo el paciente cuando le pregunté por qué pensaba él que el Poder Judicial había resuelto a favor de GREMCO. Bueno, como para el próximo congreso de la Internacional de Psicoanálisis, ¿no te parece? Pucha, ¿de dónde saco ahora el sastrecito guinda? Chau, chau. (Rafo León)


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | CineTV | Mundo Mezquino | Olla de Presion |Lugar Comun | China te cuenta... | Mal Menor | Artes & Ensartes

Siguiente artículo...

 

  

  
Pagina Principal