|
Edición Nº 1843 |
| |||||||
| | ||||||||
| Portada Secciones Nos Escriben... Mar de Fondo Ellos & Ellas Culturales Caretas TV Mundo Mezquino Columnas Olla a Presión Por Raúl Vargas Lugar Común Por Augusto Elmore Página WWW Por Richard Webb Artes & Ensartes Por Luis E. Lama China Te Cuenta Que... Por Lorena Tudela Loveday Artículos El Tuerto es el Rey Menú Principal Un Caso de Ira Presidencial La Guerra Continua ¿Abimael el Escribidor? La Fé Mueve Campañas Chino Vuelve La Armada Invisible Alexandra la Grande Policías y Ratones Miraflores Que Fue Una Rosa Para Lima La Trevi Fénix Un Chileno Diferente Torero de Cante Jondo En Spanish, Por Favor Se Abre el Telón El Block de Notas A Ganar por Derecho Propio Niñas en el Infierno El Misterio de la Poesía Suplemento Tumbes/Piura
|
Por
LORENA TUDELA LOVEDAY Hija, Descubrimiento Científico a la Vista La llamada de Analía era todo un reto, hija, me pedía que lo tomara al medio hermano de paciente "porque no puede ser que la familia esté haciendo esos papelones, ya bastante perdimos con la Reforma Agraria como para que ahora cualquier periodista agarre y lo insulte al pobre Alfredo, China, que la verdad no es un mal hombre sino que él desde chico paró con unos vecinos que eran de Huacho y sabe Dios pues hija..." Bueno, acepté el reto, porque yo para esas cosas soy más audaz que Inés Temple (que se ha engordado su poco, ¿te has fijado?), y a través de Analía le di cita al nuevo paciente. Hija, por dónde empiezo. De saque, pucha, se metió al consultorio sin tocar la puerta, justo cuando yo acababa la sesión con Sarah, que no sabes, donde voltea ve talibanes y me costó más de diez interpretaciones al hilo hacerle ver que ese tapón de piscina que se había aparecido de la nada, pucha, no era ningún Mufarech venido para ponerle la burka sino un congresista en mal momento, yo sé que tú me entiendes. En fin, cuando le tocó su turno al quetejedi, pucha, entró al consultorio con la bragueta abierta, miró el diván y me dijo, "oe, ¿esto es pa jatear o pa hacer chuculún?" Hija, me comenzó a latir el párpado, que es lo que me ocurre cuando estoy a punto de un descubrimiento científico, y dejando fluir mi atención libre flotante, lo interpreté: "No sé si usted se imagina que me va a desfondar el diván con su esquema corporal y por eso recurre a una proyección escatológica tan defensiva". Caí rendida pero felizmente el paciente ni cuenta. Hija, pero parece que la interpretación en algo lo caló al analizando porque se echó (más precisamente, se aventó) en el diván con tal empuje, que al rato me vinieron a tocar la puerta del consultorio de abajo, hija, donde atiende la colega Patricia Checa, para decirme que "por algún impacto extraño" la foto de Sigmund (que mide 3X3, no sabes) se había caído encima de su paciente Abraham y el pobre lo único a lo que atinó fue a salir corriendo mientras gritaba en el celular: "¡confirmen que el seguro va a pagar por el atentado en la fábrica!". Qué complicado, ¿no? Bueno, hija, para no hacértela larga ni caer en infidencias, te resumo: en una sola sesión con Alfredo González he descubierto, pucha, que así como hay gente que tiene un plano consciente y otro inconsciente, en medio del cual el subconsciente es un buffer, pucha, hay también gente que tiene lo mismo pero un poco más concreto, es decir, como el tocino: piel, grasa y piel. Pero voy más allá, como Bion y la Escuela de Frankfurt. A ese tipo de paciente lo que tienes que hacerle es mandarlo al sauna seis veces por semana para que la grasa / subconsciente ceda un poco y regio, más ya no puedes hacer, cobras y te vas extenuada a escuchar ópera en Nueva York después de haber descubierto lo que a Darwin y a Lacan "se les pasó por la guacha", como me dijo el paciente cuando le pregunté por qué pensaba él que el Poder Judicial había resuelto a favor de GREMCO. Bueno, como para el próximo congreso de la Internacional de Psicoanálisis, ¿no te parece? Pucha, ¿de dónde saco ahora el sastrecito guinda? Chau, chau. (Rafo León)
| |||||||
|
| ||||||||