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Edición Nº 1843 |
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Ciclo Visual
Más allá de sus propuestas artísticas, un importante
logro en la trayectoria de Roberto Huarcaya es la creación del
Centro de la Fotografía (Galería El Ojo Ajeno). "Se trata
de darle herramientas a la gente para juzgar, calificar y construir una
imagen, en vez de darles las respuestas. Que tengan un bagaje cultural
importante para contextualizar históricamente una construcción."
Al respecto, el fotógrafo admite que eso "es difícil porque
el nivel escolar en el país es increíblemente bajo, y mantener
estándares de exigencia académica es complicado." No obstante,
sigue adelante, y considera que muestras como la que está pronto
a presentar son una buena oportunidad para acercar a las generaciones
jóvenes el trabajo de quienes ahora les enseñan.
Heridas de Guerra ¿Quién se atrevería a decir que una guerra no deja secuelas en la psique de los niños, de los adultos, de los ancianos? La violencia es una de las pocas cosas que el Perú tiene en común con las grandes potencias mundiales. Por eso al francés Bruno Meyssat, director de "Ejecutor 14", escrita por el franco-egipcio Adel Hakim, no se le hace difícil encontrar un hilo conector con los actores peruanos que encarnan la ficción. Las imágenes, la historia y el subtexto de esta obra están basados en la guerra del Líbano pero sin lugar a dudas "puede ser el equivalente de lo que fue Sendero Luminoso en este país", comenta Meyssat. Esta fusión de artistas y nacionalidad es posible gracias a la AFAA (Asociación Francesa de Acción Artística) que viaja por el mundo con "Tintas Frescas", programa que tiene como objetivo promover la obra de dramaturgos galos contemporáneos. La obra va desde el 7 en la Alianza Francesa de Miraflores.
Comedia Vida
COMO si se sintieran interpelados por una realidad donde los personajes principales sólo provocan lástima, desprecio e indignación -abundar en las escenas del ejecutivo, el legislativo y el judicial sería motivo de una verdadera Comedia Humana-, los teatreros locales han vuelto la mirada al pasado, a la historia y desde diferentes ángulos han presentado particulares interpretaciones de lo nacional: "Historia de un gol peruano" de Alfredo Bushby, dirigida por Luis Peirano, "El último barco" de César de María, dirigida por Alberto Isola, "El Perú Ja, ja", dirigida por Rocío Tovar y "S/T, Técnica mixta", del colectivo Yuyachkani así parecen demostrarlo. Aunque en realidad ninguno de los espectáculos mencionados logró cuajar una puesta en escena sobresaliente, conmovedora o efectiva, el tema tratado los emparenta y nos habla de una preocupación. Esta se mantiene con el próximo estreno de "Ña Catita" de Manuel Ascencio Segura (Lima, 1805-1871), clásico de clásicos del teatro peruano que según su director sube a escena despojado de las trampas costumbristas. La comedia sigue siendo una comedia, pero el chisme ya no es lo que signa la obra (¿qué dirán los profesores escolares?) sino la lucha feroz entre dos mujeres: una madre de 30 años que quiere casar a su hija de 15 con un hombre que se pueda convertir en su amante y así la aleje de un marido al que detesta. Sobre ello Alberto Isola dice: "Yo creo que eso esta en el texto. Segura lo insinúa de la única manera que pudo hacerlo en la época sin que le quemen el teatro. Esta mujer no busca un amante solo para que la satisfaga sexualmente sino porque es su único escape de una vida desalmada. Si la miras por allí la obra tiene otro color". Segura luchó en la batalla de Ayacucho al lado de su padre español defendiendo a los ibéricos. Luego peleó por Gamarra y Salaverry durante la guerra civil que siguió a la independencia. "La Pepa", su primera obra, fue una crítica al militarismo. Y es que en el humor siempre hay una denuncia: "Como todos los autores cómicos, Segura esconde una tristeza. En este caso es la constatación de que se está fundando la patria sobre bases harto discutibles: no sobre el consenso, no sobre la verdad, sino sobre el oportunismo, sobre la hipocresía y sobre lo no resuelto. Eso es lo que más me atrajo de la obra: nada se resuelve". La obra transcurre en 1856. El verso y los vestuarios de época se mantendrán. La escenografía serán unos desvencijados balcones movibles que permitirán acciones por toda la casa y no solo en el cuarto principal como se indica en el texto original. Sobre el fascinante y contradictorio personaje que da nombre a la pieza el director dice "Bajo todos los barnices de Ña Catita encontramos a una pobre mujer que no tiene hijos, ni marido, que no sabe leer y lo único que le queda es la religión. Es la portavoz de todo este mundo oscurantista, envidioso e hipócrita. Todos los personajes actúan según su propio interés, no hay ningún grado de solidaridad y todos se tapan. Inclusive al final. Es un final falso porque nada se ha resuelto. La calma ha vuelto, pero el desorden persiste. Hay una frase de Segura que resume el asunto: "Soy como el Perú que cuando ve pasar una tempestad se le antoja que no va a venir otra". (J. C. Méndez)
Toma Chocolate
ACOMPAÑANDO al pugilista de la nostalgia a comprar unos discos non sanctos, encontré casi escondido en un puesto de jazz y blues, al lado de clásicos y antologías de Miles Davis, Charlie Parker y Duke Ellington, una joya titulada "Chocolate. Perú's Master Percussionist" (pronounced Choco- LAH- tay, dice en la contratapa). Esta vez no perdí la oportunidad y me lo llevé, sacándolo de su lugar al lado de los genios. El disco grabado en Nueva York en 1990 por el melómano Blue Shepard contiene 4 temas donde toda la mágica fuerza de su percusión alcanza altas cotas de imperfección (el maestro no creía en ensayos). Allí se suceden "Uno Nino en Tiempo", "Conga Forte, Rico Cajón", "Ani-Ani Manola" y "Uno Tych". Al escucharlos es inevitable pensar en rituales, en transmigraciones místicas, en la alegría que destila la música afro-peruana, en el silencio como eje del sonido y en el llamado de atención que sin aspavientos siempre nos hace la expresión urgente y honesta. Definitivamente el disco rezuma una sabiduría que por momentos se nos ofrece desenfrenada y por otros con una pausa imprevista pero necesaria. Un privilegio a tomar en cuenta es que aquí se pueden escuchar a plenitud la inspirada versatilidad y la rotunda originalidad de quien se hizo famoso tocando en Perujazz temas como "El tren" donde sostiene toda la maquinaria sónica durante 9 minutos de pura música. Julio "Chocolate" Algendones estaba grabando un disco llamado "Miokamba" cuando decidió montarse en la escoba de la bruja que cuidaba su cuarto e irse con ella pa' la muerte. Eso fue el 26 de julio de este año. También se estaba finalizando un documental titulado "Las manos de Dios", dirigido por Delia Ackerman. Sería importante que ambos proyectos se concluyan. Chocolate murió pobre pero rodeado de amigos. ¿Eso basta? A él si le bastó. El pugilista de la nostalgia acaba de enviarme un poema inspirado en un artista recientemente fallecido. Dedicado a F. B., dice. Rara coincidencia para quien no cree en ellas. (J.C. Méndez)
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