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BUENA parte de la brillantez y eficacia de la publicidad
inglesa, que vende mantequilla o despierta conciencias contra la
explotación infantil, tiene su origen en la simplicidad y
el fino sarcasmo. Un post-it en una tostada: "No te olvides de la
mantequilla", o la imagen de una niña con el cuerpo de diez
años y el rostro de 70: "La prostitución les roba
la vida a los niños".
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