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ARTICULO

28 de octubre de 2004
Paginas 42 y 43 de la edición impresa.


El informe sobre el Dos de Mayo fue sólo un pretexto para la clausura que duró casi dos años.

Una Protesta con Historia
Ante la clausura de CARETAS en marzo de 1975, Jorge Basadre aceptó encabezar una protesta firmada por un puñado de peruanos ilustres.

Testimonio de DAVID SOBREVILLA

TIEMPO después la situación se agravó notablemente: a fines de marzo de 1975 la revista Caretas fue clausurada siendo deportado su director Enrique Zileri. En Caretas había estado colaborando Blanca Varela organizándole la Sección Cultural, y me había pedido que yo la ayudara escribiéndole algunas notas, lo que hice con todo gusto y en forma gratuita. Fue así como Blanca me llamó por teléfono para reunirnos en el antiguo local del "Tubino" de Miraflores. Allí la encontré, lo mismo que a Alfredo Barnechea, a quien también había convocado. Nos planteó que la situación creada por el cierre de Caretas y la deportación de Zileri era muy grave, y que no se podía dejarla pasar en silencio: había que publicar un comunicado de protesta.

Asentimos y quedamos en encontrarnos la tarde siguiente en el mismo local con sendas propuestas de texto. Cuando nos volvimos a reunir comprobamos que la mejor era la de Alfredo, por lo que le encomendamos la redacción final incorporando algunas ideas de nuestros respectivos textos. Barnechea quedó en pasar por nuestros respectivos domicilios dejándonos el texto final en algunas copias a fin de que cada uno recolectara las firmas del caso, lo que en efecto hizo. Pero en aquella coyuntura la tarea de la recolección de firmas probó ser mucho más difícil de lo que habíamos imaginado, porque "había miedo en el aire" -variando el título de la canción de Roberta Flag. Lamentablemente no se encontraban por entonces en Lima ni Mario Vargas Llosa ni Fernando de Szyszlo, quienes sin duda hubieran impulsado esta acción y la hubieran facilitado. Llevé el comunicado donde don Jorge, quien lo firmó de inmediato, pero me adelantó sonriente que íbamos a tener dificultades para encontrar suscriptores. También lo firmó de inmediato Francisco Miró Quesada Cantuarias, pese a que tenía una situación expuesta y comprometida -por ser uno de los expropiados de la medida confiscatoria de los diarios del 27 de julio de 1974. Algunos amigos míos también firmaron el comunicado en el acto: Federico Camino, Alvaro Gonzales Riessle, Carlos Germán Belli, Armando Rojas, Ricardo Silva-Santisteban, Bruno Podestá, Jürgen Schuldt. También mi antiguo ex profesor Luis Jaime Cisneros -pese a que su hermano Luis, "El Gaucho", tenía un puesto prominente en la Revolución-, Enrique Carrión Ordóñez, Luis Bustamante -quien prefirió no emplear entonces su segundo apellido: "Belaunde". Blanca Varela había hecho más o menos la misma experiencia: así un ingeniero le había expresado su respaldo al comunicado, pero había quedado en pensarlo y llamarla, lo que no había hecho. (Después nos enteraríamos que realizaba discretamente construcciones para los militares y que temía que si estampaba su firma, se le pudieran arruinar o entorpecer los negocios). Alfredo se había tornado por entonces en inubicable, al parecer porque estaba involucrado en una aventura amorosa. El balance al cabo de dos días de frenéticas búsquedas era desalentador: habíamos reunido algo así como una docena de firmas, lo que para un asunto de tanta importancia era ridículo. Por lo tanto, decidimos hacer un último esfuerzo.

Otra vez vino la suerte en nuestra ayuda: poco después de reunirme con Blanca encontré por pura casualidad a Baldomero Cáceres, quien me preguntó por qué estaba tan desalentado. Le expliqué la situación y Baldomero, quien por entonces trabajaba en la Universidad Agraria "La Molina" y que tenía un apoyo crítico a la "Revolución Peruana" de los militares, no sólo firmó el comunicado sino que me pidió una copia y se la llevó a la Agraria. Al día siguiente apareció con bastantes firmas más: ahora ya lo podíamos publicar. Salió el 3 de abril de 1975 con 39 firmas.

Las reacciones al comunicado llegaron después. Un plumífero de un diario expropiado lo comentaba en términos irónicos empezando así: un grupo de intelectuales, ilustres unos, y desconocidos los otros...". En cambio la revista mexicana Plural lo reprodujo en parte con un elogioso comentario de Octavio Paz, quien por entonces aún no había recibido el Premio Nobel, y agregándole las firmas de Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo, José Miguel Oviedo -quienes entre tanto se habían adherido al mismo desde el exterior. Paz contrastaba el aplauso que había merecido la expropiación peruana de la prensa por parte de García Márquez, con esta "valiente declaración" (Plural, N 46, México, julio de 1975: 79).


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