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Edición Nº 1846 |
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Portada
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La Ruta
del TLC
LOS nuevos símbolos del progreso trujillano llevan el nombre de Campo Sol, Arena Dulce, Laredo. Los viejos símbolos se llaman Casagrande, puerto Salaverry y Cerro El Pino. La insoslayable brecha entre ambas realidades resume el dilema del progreso social y económico de la región de La Libertad. Y del país. El punto de fusión se llama Huaca de La Luna. Hacia allá partieron centenares de asistentes de la CADE 2004 la noche del jueves 21, luego de la sesión inaugural. La Panamericana Sur había sido bloqueada ese día por los algodoneros de Chincha, en protesta por el acuerdo con el Mercosur. Pero fue la exposición del Presidente de Chile, Ricardo Lagos, vía teleconferencia, la que dominaba las pláticas, asombrando la claridad y certeza del vecino del sur para afrontar el imperativo de la globalización. "Integración al mundo: la respuesta al desempleo" fue el tema de la CADE en Trujillo. Y con el paso de los días y las jornadas académicas, la magnitud del desafío nacional que supone la integración comercial plena y acaso descarnada con la economía mundial fue demoliendo estereotipos, arqueando cejas y trazando los linderos de un urgente proyecto nacional. TREN BALA El ministro de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero, dio cifras comparativas impactantes que sustentaron por qué considera que el TLC con EE.UU. "no es una opción, sino una necesidad". "Entre 1980 y el 2003 la economía peruana ha crecido 9 veces, cifra que sin compararla con otras economías, es impresionante", dijo Ferrero. "Pero en ese mismo periodo la economía de Colombia creció 18 veces, la de Chile 22, la de Taiwán 96, la de Singapur 108 y la de Corea 194". También defendió el NAFTA con mayor entusiasmo que el propio Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México que suscribió el tratado de libre comercio entre México, Canadá y Estados Unidos hace 12 años. "México ha ganado en todo con el NAFTA. En 1980 Brasil exportó US$ 20 mil millones, en el 2003 fueron US$ 64 mil millones. México, en cambio, incrementó sus exportaciones de US$ 18 mil millones a US$ 165 mil millones". La oferta exportable mexicana se diversificó y aumentó en valor agregado con el NAFTA, sostuvo. "Entre 1980 y el 2003, la exportación de manufacturas mexicanas aumentó de 12% a 89% de la oferta exportable", comparó. "En cambio, la exportación de manufacturas peruanas apenas creció de 22% a 29%". En resumidas cuentas, la peruana sigue siendo una economía tercamente afincada en productos primarios. Así las cosas, si la globalización es un tren bala, el Perú apenas se ha movido de la estación de Desamparados. Y es evidente que el empresariado nacional no quiere volver a perder el tren. Cuando el joven titular de Comercio Exterior terminó su exposición, el auditorio de la CADE estalló en aplausos como si fuera el mismísimo Juan Diego Flórez quien había cantado un aria.
La experiencia mexicana El ex presidente de México (1988-1994), Carlos Salinas de Gortari, suscribió en 1992 el pionero tratado de libre comercio (NAFTA) entre México, Estados Unidos y Canadá. Las suyas fueron palabras de advertencia: "El peor momento para negociar un tratado de libre comercio es durante una recesión económica y una campaña electoral", dijo. "Eso es lo que nos pasó a nosotros". Admitió que el NAFTA "redujo la capacidad doméstica de los productos locales", y subrayó que la integración económica internacional "no debe olvidar la generación de empleos y el nivel de salarios". Seguidamente advirtió que "hay una especie de cansancio social con el proceso de reforma. Después de la intensidad de los cambios, los resultados en crecimiento económico y generación de empleo no han satisfecho las expectativas". Criticó a los gobiernos mexicanos que lo sucedieron por abandonar el proceso de transformación interna. "Nuestro compromiso con los productores locales fue que brindaríamos apoyo directo en efectivo por un monto similar a EE.UU, pero ese apoyo no se materializó. Los productores mexicanos tienen razón". Y ofreció algunas recomendaciones: -Los recursos financieros deben ser a costos competitivos y las tasas de interés en términos similares a la de las economías a las que se abre el mercado. -Implementar intensos programas de reentrenamiento de la mano de obra. En el fondo, lo que se requiere es de una transformación enorme del sistema educativo. -Apoyar al campo financieramente. -Construir consenso interno. -Fijar las materias NO negociables (como la privatización de Petróleos de México) desde el principio de la negociación. La experiencia china El vicepresidente del Banco Central de Reserva de China, Rougu Li, describió el despegue de la economía china, e hizo trizas los estereotipos. China crece a razón de 9,5% como promedio anual desde hace 26 años, sin tratados de libre comercio. Pero en la disyuntiva de mantener una economía proteccionista -no existe banca privada en China- o abrirse plenamente a la economía mundial, China optó por el segundo camino. Y ha puesto el pie en el acelerador. Recién hace tres años fue admitida en la Organización Mundial del Comercio (OMC), después de 15 años de negociaciones. "Tuvimos que hacer masivas concesiones, algunas de las cuales no son realmente razonables", afirmó. "Pero no nos quejamos". La agenda para afrontar el monumental desafío incluye variables que en el Perú suenan a chino: -Potenciar las capacidades de marketing de los empresarios chinos. -Creación de nuevas marcas. -Alentar la inversión en investigación y desarrollo. -Reforzar la protección de la propiedad intelectual. -Alentar a las empresas chinas a salir al exterior.
LA AGENDA INTERNA El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también estuvo en la CADE. Colombia es compañera de ruta del Perú y Ecuador en el TLC con EE.UU., pero el proceso político suena más rico y complejo. El relanzamiento del proceso de concesiones para superar el déficit de infraestructura básica es sólo una parte del debate. Uribe habló de la necesidad de potenciar la infraestructura "vial, férrea y fluvial" y de la necesidad de "financiar la reconversión". Dijo que había que tener "mucho cuidado con el sector agrario y la pequeña empresa" e invocó a "no plantear el debate como una disyuntiva entre protección versus apertura comercial, sino en términos de equidad". Equidad, cohesión social y financiamiento fueron una constante en las exposiciones de los notables invitados extranjeros a la CADE 2004, y permitieron llenar los vacíos en la propuesta política nacional. En todo caso, el ministro Ferrero y conductor de las negociaciones del TLC precisó a CARETAS las materias NO negociables: -NO aceptar un acuerdo que sea menos que el ATPDEA. -NO aceptar mecanismos que desprotejan nuestra agricultura. -NO aceptar subsidios. -NO aceptar solicitudes exageradas que vayan más allá de la términos de la OMC. Por algo se empieza, así Orlando todavía esté lejos. (Marco Zileri).
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