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ARTICULO
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28
de octubre de 2004 |
OEA: Valentín,
¡No te Metas!
El panorama que deja un ex secretario que acabó en la cárcel.
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Valentín
Paniagua: no parece muy animado.
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Desde Washington,
Escribe LUIS F. JIMENEZ*
"La OEA será lo que los Estados miembros quieren que sea."
La frase del primer Secretario General, Alberto Lleras Camargo, nos arroja
a estados cada vez más profundos de perplejidad. Quienes hemos
dedicado parte importante de nuestra vida profesional a servir en su Secretaría
General sentimos que hechos bochornosos como la salida de Miguel Ángel
Rodríguez -¡con las esposas puestas!- hacen crecer la frustración
con la que abandonamos la institución.
En este ambiente de confusión, de búsqueda tan fácil
como falsa de "culpables", de flagrantes contradicciones entre los dichos
y los hechos y de desperdicio de necesarios recursos tiene lugar la búsqueda
de un nuevo Secretario General.
Todo parece indicar que la situación ha llegado a un punto en
el cual los Estados y las personas que tengan aspiraciones deben considerar
con extremo detenimiento la seriedad que implica cargar hoy con la Secretaría
General, más allá del sueldo y pensión en dólares,
la residencia en Washington, los gastos de representación y las
obsecuencias y falsos halagos que acompañan al cargo. Toccata y
fuga de Miguel Ángel Rodríguez
La llegada de Rodríguez a la Secretaría General en setiembre
representó el cumplimiento de una antigua y justificada aspiración
de Costa Rica y de los países de América Central, frustrada
diez años atrás cuando Estados Unidos impuso a César
Gaviria en un acto de presiones diplomáticas sin precedentes en
el organismo hemisférico. Costa Rica es un ejemplo de democracia
y derechos humanos y un verdadero modelo de desarrollo social. Hoy agrega
a esas cualidades la de ser un ejemplo de lucha contra la corrupción,
con los ex presidentes Rodríguez y Calderón acusados de
delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones y privados de su libertad
por esas razones.
A esta altura de los acontecimientos, muchos nos preguntamos cómo
fue posible que Miguel Ángel Rodríguez fuera elegido por
unanimidad cuando tenía semejantes esqueletos en el ropero. ¿Dónde
estaban los diplomáticos de los Estados miembros que prestaron
servicios en San José y que no sabían que sus respectivos
Estados estaban votando por una persona tan vulnerable? Los Estados tenían
la obligación de conocer esa información, sin mencionar
la responsabilidad del gobierno de la propia Costa Rica.
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Una
institución plagada de frustraciones, confusión
y con una economía cuyo 60 % financia Washington.
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PLATA Y MEZQUINDADES
En su fugaz paso por la Secretaría General, Miguel Ángel
Rodríguez "descubrió" que la OEA tiene un importante
déficit que él tenía que resolver. Chocolate
por la noticia. Los Estados miembros saben perfectamente bien que
hace más de diez años que no reajustan sus contribuciones
y que la inflación ha evaporado una alta proporción
de su presupuesto.
Los Estados miembros saben perfectamente bien, asimismo, que no
van a incrementar sus contribuciones que fueron establecidas a través
de fórmulas elaboradas en la década de los años
50, teniendo en cuenta sus respectivas poblaciones, PBI y otras
variables. Y no van a revisar esas fórmulas, a pesar de estar
completamente desactualizadas, porque resulta cómodo que
Estados Unidos aporte casi el 60% del presupuesto; argumentan también
que sus poblaciones sufren situaciones de extrema pobreza y que
no pueden dedicar escasos recursos para financiar a burócratas
dorados que no se sabe muy bien qué hacen.
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Los Estados miembros saben perfectamente bien que no saben cómo
definir lo que quieren y que arrojan a la Organización en tantas
direcciones como intereses coyunturales y estructurales tienen (desde
el apoyo a presidentes en problemas, hasta el desarrollo del turismo en
El Caribe, pasando por la democracia y los derechos humanos, el desarrollo
sostenible, la paz y la seguridad, etc.) sin proporcionarle los recursos
necesarios.
Los Estados miembros saben perfectamente bien, por fin, que eligen a
los secretarios generales sobre la base de consideraciones que nada tienen
que ver con su conocimiento de la Organización, con su formación
diplomática, con su capacidad de administrar organismos multilaterales
tan complejos como la OEA y con su compromiso con los valores esenciales
que informan su Carta.
EL CHIVO EMISARIO
El chivo emisario del estado de negación en que han caído
los Estados miembros es el personal de la Secretaría General. En
un proceso de atrición -que representa un suicidio lento- la Secretaría
General ha ido reduciendo su personal para absorber sus restricciones
presupuestales. La reconocida ineptitud administrativa de secretarios
generales como Baena Soares o Gaviria -tolerada sin mayores problemas
por el principal contribuyente en la medida en que apoyaran las posiciones
políticas que le interesaran- trajo como consecuencia una completa
falta de liderazgo, favoritismos (en el caso del último alcanzó
niveles grotescos), caos y desmoralización del personal.
En la Secretaría General de hoy pocos son los que piensan hacer
carrera y funciona más para pagar favores políticos a los
Estados -que después critican a la Secretaría General- o
como onerosa academia de formación profesional de personal joven
que después de un breve paso por ella se ubica en organismos internacionales
"serios". Buena parte de sus funcionarios subsisten sólo para recibir
su sueldo a fin de mes o para ver crecer su Fondo de Jubilaciones; los
importantes valores por los que deberían estar trabajando van quedando
cada vez más bajo en la estrategia de supervivencia a los que los
ha arrojado la destrucción institucional resultante de la miopía
de los países y del desinterés, cinismo e ineptitud de sus
más altas autoridades.
__________
* El autor es abogado y radica en Washington DC. Durante 21 años
trabajó en la OEA como especialista de la Secretaría Ejecutiva
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y abogado principal
de la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos. Fue cuatro veces
presidente de la asociación del Personal de la OEA.
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La Danza de Candidatos
La intrincada red de aspirantes a la secretaría general
es signo de la crisis.
A pesar de su extrema postración, la Secretaría
General de la OEA sigue despertando los apetitos de personas, países
y regiones. De allí que varios sean los candidatos que se
mencionan. Los centroamericanos insisten en que les sigue tocando
el turno a ellos y se menciona a varios candidatos, entre ellos
al ex presidente Francisco Flores de El Salvador, candidato
que postula desde tiempo atrás, que saltó a la fama
cuando confrontó verbalmente a Fidel Castro en una Cumbre
y cuyo gobierno reconoció al fugaz Pedro Carmona Estanga,
luego del golpe de Estado en Venezuela, acto que el gobierno del
Comandante Presidente no olvida.
También se menciona a Ernesto Leal, quien fuera
canciller de doña Violeta Barrios de Chamorro y que manejó
admirablemente bien la transición en materia de relaciones
exteriores luego de la debacle electoral sandinista; ha sido Secretario
General del Sistema de Integración Centroamericano, es Secretario
de la Presidencia para Asuntos de Integración y es una persona
de impecables antecedentes personales, profesionales y políticos
(que, obviamente, hoy hay que chequear más que nunca). En
el sur, se reitera el nombre de Didier Operti que lleva más
de diez años de canciller de Uruguay y que ha sido presidente
de la Asamblea General de las Naciones Unidas, embajador ante la
OEA (puesto clave cuando su jefe y canciller Gros Espiel maniobraba
para limpiar a Fujimori después del 5 de abril de 1992) y
funcionario de su Secretaría General. Dos posibles candidatos
chilenos -Miguel Ángel Insulza y Soledad Alvear- parecen
haber abandonado sus pretensiones, quizá frente a la posición
de Bolivia sobre la situación diplomática que los
afecta. Se habla, también, de la Ministra de Relaciones Exteriores
paraguaya, Leila Rachid de Cowles, de muy escasos antecedentes
diplomáticos. También se ha mencionado al argentino
Jorge Taiana, actual Viceministro de Relaciones Exteriores y
que tuviera un fugaz y gris período como Secretario Ejecutivo
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por insistencia
de su entonces padrino Carlos Menem ante su amigo César Gaviria.
En el Perú se ha mencionado insistentemente al canciller
Manuel Rodríguez Cuadros, que fue embajador ante la
OEA en el Gobierno de Transición y que cuenta con reconocidas
dotes diplomáticas, y al propio ex presidente Valentín
Paniagua, candidatura impulsada con entusiasmo por los partidarios
de Alan García.
El CARICOM guarda un conspicuo silencio a pesar de contar con
una votación decisiva (13 votos) y estar en tensiones con
Estados Unidos por el tema de Haití, que previsiblemente
volverá a ocupar las primeras planas en un futuro cercano.
Según la Carta de la OEA, al quedar vacante la Secretaría
General, asume esas funciones el Secretario General Adjunto hasta
que una Asamblea General designe al nuevo Secretario. No hay fecha
aún para esa elección y se especula que podría
llevarse a cabo en el mes de junio de 2005, durante la Asamblea
General ordinaria de la OEA, oportunidad en la que toca elegir también
al nuevo Secretario General Adjunto. Hasta entonces deberá
quedar al frente de la Secretaría General Luigi Einaudi,
que luce como el ejemplo viviente del dicho anglosajón: "cuídate
de tus deseos, porque los dioses, para castigarte, te los podrían
conceder." (LJ)
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