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Edición Nº 1847 |
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El Hombre
Que Delató a Abimael
EL viernes 5 se inicia el juicio a Abimael Guzmán y los principales líderes de Sendero Luminoso (SL) por el caso de la Academia César Vallejo. Como se recuerda, en junio de 1992 dicho centro preuniversitario, especializado en la preparación de postulantes a la Universidad de Ingeniería, fue intervenido por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dincote). Entre los varios senderistas detenidos, el pez más gordo de todos fue Luis Arana Franco, quien resultó siendo nada menos que el principal proveedor de fondos para la dirección central de la organización, es decir el cogollo íntimo del mismo Abimael Guzmán. Desde los años setentas, la academia en cuestión había servido a SL como un centro de captación de cuadros que luego seguían sus actividades proselitistas en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Aunque esta universidad no fue un reducto senderista, sí estudiaron en ella futuros mandos importantes como Oscar Ramírez Durán o Margie Clavo. No obstante, contra lo que pudiera pensarse, hacia 1992 la César Vallejo era más importante para SL como centro de recursos financieros que como cantera de cuadros. El nombre de Luis Alberto Arana Franco había entrado por primera vez en el radar policial, cuando el GEIN encontró su nombre en los archivos del Departamento de Apoyo Organizativo senderista capturado, en junio de 1990, en la casa de la Calle 2 en Monterrico Norte (San Borja), muy cerca del Pentagonito (CARETAS 1218). Arana aparecía allí como "Manuel", militante desde los inicios de la llamada "guerra popular", con responsabilidades logísticas. Seis meses después, al caer otro refugio senderista de primer orden, esta vez en la calle Buenavista, Chacarilla del Estanque, se encontraron los videos en los que aparecen dirigentes senderistas en el velorio clandestino de Augusta La Torre ("Norah"), esposa de Guzmán y número dos de la agrupación, celebrado en noviembre de 1988. Entre los asistentes estuvo Arana Franco. A partir de los documentos encontrados, empezó un seguimiento policial especial a Arana, llamado "Sotil" por los detectives del GEIN, que permitió acumular un amplio registro de su labor en el senderismo, según revelara el coronel Benedicto Jiménez, artífice de su captura. Al ser detenido Arana negó todo, pero luego terminó cantando a todo pulmón. Las pistas proporcionadas por él iluminaron puntos oscuros como la identidad del coordinador general y direcciones de las casas de seguridad de altos dirigentes. Asimismo, demostraron que la César Vallejo era entonces la principal fuente económica de la dirección central senderista. Según la policía, en montos que sobrepasaban los 10,000 dólares mensuales. Con la información entregada por Arana se montaron los operativos
de seguimiento que desembocaron en la ubicación del último
escondite de Guzmán. Los jefes del GEIN han sido hidalgos en reconocer
que la confirmación de información preliminar a partir de
la captura de Luis Arana Franco y la academia César Vallejo fue
fundamental para la investigación que condujo a la captura de Guzmán
y la cúpula de su organización. Los senderistas, por su
parte, consideran que la delación de Arana Franco influyó
más en el desenlace que el impecable trabajo del GEIN. Sostienen,
para ello, que había seguridad extrema en el escondite de Guzmán,
incluyendo la eliminación de desperdicios comprometedores. Independientemente
de posibles exageraciones en el relato de los sabuesos policiales, la
explicación senderista reitera una recurrente lectura paranoica
de la realidad en la que los hechos inesperados se producen por traidores
embozados actuando tras bambalinas. Con ello, exculpan de responsabilidad
por la derrota a su líder y a su línea terrorista.
En nuestro país, el proceso de arrepentimiento ha tenido un curso accidentado. Fue esbozado legalmente desde 1989, en el último tramo del gobierno aprista, pero recién se puso en práctica el año 1992 y logró su mayor auge en los dos años siguientes. Mientras tanto, expedientes errados llevaron a que muchos inocentes terminaran acusados de delitos no cometidos sin que se tuviese una clara idea de cómo se protegía a los arrepentidos. Aún ahora, no está claro qué ocurrirá con los nuevos juicios ordenados por el Tribunal Constitucional y se revisarán sus procesos o se les citará nuevamente como testigos. En el caso de Arana Franco, de lejos el arrepentido más famoso del país, su proceso no fue fácil. Se acogió a los beneficios de la ley cuando ésta no estaba reglamentada y tuvo que pasar un par de años a salto de mata, bajo protección policial, hasta que trascendiera su salida del país. En junio de 1994, La Revista Dominical lo mencionó junto a otros supuestos responsables de asesinatos liberados irregularmente (CARETAS 1316), pero por suerte no hubo represalias en su contra. Ahora, después de diez años, si tienen éxito los defensores del Estado, Arana será presentado como testigo en el juicio contra Guzmán. Ha trascendido que el ex senderista se encuentra en el país y no en el extranjero y que tiene algunos reclamos pendientes, ya que el Estado no habría cumplido con todo lo que se le había ofrecido. Si se concreta la participación del más famoso pentito peruano, se abriría un precedente para los colaboradores que quebraron la regla de oro del secreto senderista.
A la Reja
ANCASHINO de 68 años, el doctor Julio Galindo Vásquez es el procurador interino para casos de Terrorismo del Ministerio del Interior. De larga experiencia como asesor jurídico de entidades públicas, afronta ahora el juicio oral contra Abimael Guzmán y su cúpula. -El Consejo de Defensa del Estado ha pedido que se nombre cuanto antes al procurador titular. ¿Cuándo sucederá esto? -No lo sabemos aún, pero el proceso no se verá afectado. Por antigüedad he sido designado por mis colegas como procurador interino. El equipo que me acompaña es excelente: somos cinco procuradores adjuntos y dos experimentados abogados contratados. La prensa dice que no estamos preparados. Es falso, estamos preparados profesional, técnica y estratégicamente para enfrentar los juicios. -Se esperaba un "megajuicio". ¿Por qué empezar los juicios orales con un proceso que ha sido calificado como menor? -Así lo ha decidido la Sala. El juicio oral de Abimael Guzmán y los otros dirigentes senderistas por el caso de la academia preuniversitaria César Vallejo es independiente, un anexo del "megajuicio". Pero también es importante. -¿Qué pruebas concretas tiene la Procuraduría contra Guzmán y su cúpula en este caso? -Muchas. El juicio tiene dos partes: la primera involucra a varios integrantes de la academia César Vallejo (alumnos y profesores) con el financiamiento y captación senderista. Allí se encontró dinamita, anfo y volantes. Eso está probado. La segunda comprende a los autores intelectuales del delito de terrorismo agravado: Guzmán y su cúpula. Se ha probado, por ejemplo, que Angélica Salas era el nexo. Llevaba a la academia directivas y órdenes de Guzmán. Hay testimonios que lo acreditan. Se solicitará la pena máxima: cadena perpetua. -Está el testimonio clave de un arrepentido: Luis Alberto Arana Franco. -No sabemos su paradero, pero sería muy importante ubicarlo. Estamos trabajando en eso. Tengo entendido que está protegido por la Dircote. -El aparato legal de Sendero Luminoso busca llevar sus casos a la CIDH -Lo sabemos. El equipo de la Procuraduría está tratando de detectar cualquier falla procesal en el expediente que pueda ser utilizada por los abogados de Sendero para invalidar el megaproceso que se viene. Los peruanos deben confiar en la defensa del Estado. Vamos a jugar con todo.
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