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Edición Nº 1848 |
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Portada
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El Rumbo
del Proceso
DOS personas que decían no conocerse, Abimael Guzmán y Víctor Zavala, se mostraron muy efusivos uno con otro. El segundo, miembro del Comité de Socorro Popular de Sendero Luminoso y ex profesor de la Universidad La Cantuta, saltó como un resorte de su asiento y dio un fuerte abrazo a Guzmán cuando éste ingresó a la sala de juzgamiento de la Base Naval en el Callao el pasado viernes 5. El escándalo de los siguientes minutos esfumó la atención que el gesto merecía. Hace 12 años, el 22 de setiembre de 1992, Guzmán, recién capturado, negó conocer a Zavala durante un interrogatorio en la Dircote. Así consta en la página 4, pregunta 21 de sus declaraciones. La familiar reacción le jugó una mala pasada a la estrategia de defensa de Guzmán, determinado a negar su evidente liderazgo en la espiral de muerte senderista. ¿Qué hacía confundido en un cálido abrazo con el homicida que en setiembre del '90 planificó la terrible muerte del ex ministro de Trabajo aprista Orestes Rodríguez y su hijo? "Los atentados se originan en una voluntad criminal que no pertenece al autor sino a la cúpula", dijo a CARETAS Guillermo Cabala, el nuevo procurador del Ministerio del Interior contra el Terrorismo. "Él no mató, pero otros lo hicieron por orden de él. Juzgando a todos, Abimael Guzmán aparece como el Sol". RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS La estrategia para separar al cabecilla de las atrocidades es compartida. La audiencia se instaló con la presentación de los abogados. Guzmán, Elena Iparraguirre, Margie Clavo, Víctor Zavala, Angélica Salas y Marta Huatay acreditaron a Manuel Fajardo. El defensor se ha convertido en una suerte de muñeco de ventrílocuo para el líder terrorista, pues incluso le echa mano a sus expresiones típicas. Óscar Ramírez Durand, (a) Feliciano, dio otra muestra de su alejamiento del entorno de Guzmán al no elegir a Fajardo sino pedir que el CAL le asigne otro abogado, por no contar con dinero para pagarlo. Será un testigo vital contra su antiguo superior. Concluida la verificación y luego de una hora, el presidente de la Sala, Dante Terrel, ordenó cinco minutos de receso para que las cámaras se retirasen. De inmediato comenzaron a golpear el vidrio para llamar la atención de Guzmán, quien se paró y levantó el puño derecho. Se produjo el diálogo siguiente: Terrel: "Señor Guzmán, no fomente desorden". AG: "No lo estoy haciendo, estoy saludando a la prensa libre". Terrel: "Estamos, señor, respetándonos mutuamente, estamos concediendo todos los derechos". AG: "Mis respetos, señor presidente. Solamente estoy saludando a la prensa libre del Perú, que sea libre". Visiblemente ofuscado, Terrel dio un ultimátum. "Si en cinco minutos la prensa no sale", advirtió, "a la próxima no hay televisión". Los periodistas golpearon con más fuerza la luna. De un brinco, Guzmán se levantó con el puño en alto. La campana agitada por Terrel se perdió en el caos. `Gonzalo' ahora era flanqueado por la Iparraguirre, Clavo y Huatay a su diestra y Zavala y Salas a su siniestra. El cabecilla comenzó a lanzar vítores contestados por sus lugartenientes en pie. "¡Viva el Partido Comunista del Perú! ¡Gloria al marxismo, leninismo, maoísmo! ¡Viva la sangre del pueblo y la guerra popular!". Iparraguirre era la más vehemente. Ramírez Durand negaba con la cabeza en señal de desaprobación. Un escenario sugerido por el posterior mensaje del presidente Alejandro Toledo es el del traslado de la Iparraguirre a otro penal. Dadas las condiciones, el establecimiento en cuestión tendría que ser el de máxima seguridad en Chorrillos. Trascendió que Wilfredo Pedraza, presidente del INPE, no vería esa opción con buenos ojos, y no solamente debido a la posible reacción de Guzmán. Quien haya visitado el mencionado penal ha podido advertir la combinación de disciplina y fanatismo cultivada por las senderistas. La llegada de `Miriam' las llevaría al paroxismo. "Se le pone la cabeza al león", resumió una fuente. Pablo Talavera, presidente de la Sala Nacional Contra el Terrorismo y el presidente del Poder Judicial, Hugo Sivina, están entre los pocos aliados de Terrel. A pesar del consenso, la salida del juez tampoco equivaldría a darle mucho oxígeno al Estado para corregir sus pasos. El juicio solo se "quiebra" si es que son retirados dos vocales. Y aún así, los nuevos magistrados tendrían que reiniciarlo dos semanas más tarde. El martes Talavera adelantó a CARETAS que el vocal Terrel no se inhibiría en la audiencia de mañana. Sin embargo, al Ejecutivo también le toca su tajada de responsabilidad en la zafacoca. En enero del 2003, el Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad de la mayoría de aspectos de las leyes antiterroristas dictadas por el gobierno de Fujimori y ordenó nuevos juicios para los terroristas. Desde hace un año y medio atrás se advertía que eso ocurriría, pero el gobierno y el Congreso sólo reaccionaron ante los hechos consumados. Toledo prometió entonces la conformación de "un grupo técnico de alto nivel" adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros (CARETAS 1754). Pero luego de la salida de Sonia Medina de la Procuraduría del Ministerio del Interior contra el Terrorismo en octubre, la estrategia cayó en brazos de Morfeo y el Estado llegó al juicio sin procurador titular (CARETAS 1753). Ahora la carrera ya está encima del caballo. (Patricia Caycho, Enrique Chávez)
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