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ARTICULO

18 de noviembre de 2004
Paginas 28 y 29 de la edición impresa.


Ismail Jamal, 8, víctima de una de las incursiones aéreas, y su hermano. Abajo: Belicista Nueva Secretaria de Estado Condoleezza Rice. Der.: Desoyendo a la ONU, Bush ordenó la toma a sangre y fuego del reducto rebelde suní. Ahora la insurgencia se ha multiplicado en Irak. Al lado: En el quinto día del ataque con uno de incontables prisioneros.

Fallujah
El Nuevo Rostro

Desde el último domingo 7 llaman a Fallujah la Guernica norteamericana, en alusión a la ciudad vasca arrasada en 1937 por la aviación nazi, y equiparan a los Marines con las tropas de la Wehrmacht de Hitler. Toda una catástrofe humanitaria en Irak y política para Estados Unidos en un conflicto de dimensiones impredecibles.

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Inédito: suníes y chiítas unidos en la insurgencia. Der.: Alineando sospechosos atrapados en el hospital de Fallujah. n

DESPUÉS de los atentados terroristas del 11 de setiembre, el mundo conmovido aprobó la invasión encabezada por Estados Unidos a Afganistán. Pero cuando el gobierno de George W. Bush se lanzó a una guerra "preventiva" contra Irak, las advertencias disuasivas de líderes árabes como Mubarak se sumaron inútilmente al repudio de multitudes en los cinco continentes.

La dictadura secular de Saddam Hussein sería repudiable pero no estaba vinculada a los fanáticos religiosos de Osama bin Laden, y gracias a las inspecciones de la Organización de las Naciones Unidas ONU, ya no había armas de destrucción masiva allí.

Ahora es horror el que producen los esfuerzos del poderío bélico norteamericano por controlar una situación que se agrava día a día.

Las muertes de civiles iraquíes ya se calculaban en 100,000 desde la invasión y antes de la toma esta quincena -con la virtual demolición que aún no termina- de Fallujah.

Es verdad que fue en esa ciudad suní, a 50 kilómetros de Bagdad, donde una multitud linchó a cuatro civiles norteamericanos en abril y colgó sus cadáveres quemados en un puente.

También puede ser cierto que Fallujah fuera utilizada para esconder a rehenes y eventualmente decapitarlos.

Pero cuando la población en su conjunto -que en Fallujah era de 300,000- es castigada por la acción de extremistas o grupos armados -que en esa ciudad e calculaban entre 3 y 4,000 al iniciarse el ataque-, sufren niños, mujeres y ancianos, y la insurgencia legítima tiende a multiplicarse.

Las 10,000 tropas de la Infantería de Marina (o Marines) norteamericana utilizadas en la operación llamada `Furia Fantasma' siguen rompiendo puertas y calculando en 1,200 los "insurgentes" abatidos (cifra que sin duda excluye a muchos más civiles víctimas de los bombardeos), pero ahora se estima que unos 2,000 combatientes armados pueden haber escapado del cerco para actuar en otras partes del país.

Esta semana el ministro del Interior del gobierno transitorio iraquí Faleh Hassan Al-Naqib admitió en una conferencia de prensa que la insurgencia se ha extendido mas allá del llamado "triángulo suní" en la región de Bagdad, con Samarra y Tikrit (la localidad tribal de Hussein) al norte, y Ramadi al oeste, forjando una alianza sin precedentes entre suníes y chiítas que actúa en docenas de localidades simultáneamente en buena parte del país.

Más aún, el ministro señala que estas acciones parecen contar ahora con una suerte de comando coordinador centralizado que puede estar en Siria. Nahib aludió a Muhammad Yunus Ahmad, un ex miembro del partido Baath, como un elemento clave en esto.

 
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De los 3 a 4,000 insurgentes, la mitad se fugó

Sin embargo, la participación de extranjeros en la insurrección estaría aún limitada a entre 4 y 6 % de los combatientes, y de los muertos identificados en Fallujah, solo 24 eran extranjeros.

Ahora resulta evidente, dijo el ministro, que el régimen de Hussein preparó cuerpos especializados en la guerra de guerrillas urbana con antelación a la invasión norteamericana del 2003.

Y en las actuales circunstancias, a las armas modernas como misiles antitanques portátiles como el RPG, explosivos potentes y elementos suicidas, se suma el aporte de iraquíes moderados que antes repudiaban a Saddam Hussein, pero que ahora detestan a los invasores y la destrucción que siguen provocando.

Su estrategia consiste en dispersar el poderío militar norteamericano y británico, e imposibilitar las elecciones anunciadas para enero del 2005 por el primer ministro Ilyad Allawi. Con el pasar de los días, la postergación parece inevitable.

Esta semana, mientras se luchaba en Fallujah, los insurgentes tomaron nueve comisarías en Mosul, una ciudad de un millón de habitantes 530 kilómetros al norte de Bagdad. Esto provocó la deserción de 300 policías iraquíes. Las fuerzas norteamericanas debieron distraer a 1,200 marines para controlar una situación que aún no se estabiliza.

Lo notorio es que Mosul es una ciudad multiétnica, con grandes comunidades de kurdos, turkomanes y cristianos, y los esfuerzos de Hussein para "arabeizarla" siempre crearon tensiones. No es, pues, un reducto suní. Sin embargo, la insurgencia se ha estado paseando por allí como en su casa.

A su vez, hay ahora barrios en Bagdad que están virtualmente bajo control de la insurgencia, y tanto los ataques con explosivos como la creciente avalancha de secuestros se sigue registrando en ciudades y pueblos diversos.

Nadie puede negar el salvajismo de los secuestradores que decapitan y filman la ejecución de sus víctimas. Esta es la presunta muerte de Margaret Hassan, inglesa nacionalizada iraquí que fue directora de la organización humanitaria CARE y vivió durante décadas en Irak ayudando a los más necesitados.

Pero como bien lo saben los países que han vivido oleadas de terrorismo extremo, eso no se soluciona a cañonazos, y con pocos soldados y policías.

Los esfuerzos por crear fuerzas locales confrontan serios y comprensibles problemas, dado el creciente repudio de la población. Y las 134,000 tropas norteamericanas actualmente en Irak ya resultan insuficientes.

Durante la campaña electoral, Bush prometió que no recurriría a la leva obligatoria, pero todo indica que Bush va a tener que romper pronto esa promesa electoral. Además, ya se registran casos de soldados (unos 2,000, según cálculos) que se resisten a volver cuando se les extiende el tiempo de servicio en Irak.

Así las cosas, y mientras la Cruz Roja aún tiene dificultades de entrar en Fallujah para aliviar la situación de los civiles, colaborar en el recojo de cadáveres pudriéndose en las calles y resguardar los derechos de los múltiples prisioneros de guerra (ahora llamados "combatientes enemigos", sin la protección de la Convención de Ginebra, según el gobierno norteamericano), renuncia significativamente Colin Powell a la Secretaría de Estado.

Powell, el militar convertido en diplomático, debe haber coincidido con el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, quien llamó por teléfono a Bush para rogarle que evitara una carnicería en Fallujah y advertirle de las consecuencias. Ignorados estos consejos y producido el ataque, el general Powell debe haber dicho "hasta aquí no más."

Pero lo que ha hecho Bush es no solo perder a un elemento sacrificado y valioso como Powell, sino nombrar a un halcón ultraconservador como la doctora Condoleezza Rice.

Entonces asesora del Consejo Nacional de Seguridad, Rice fue la responsable de introducir una mentira abierta en el mensaje a la nación (State of the Union) de Bush en julio del 2003 para justificar la invasión a Irak. Esto causó un escándalo. Allí el Presidente afirmó falsamente que Hussein buscaba acopiar "sustanciales cantidades" de uranio en Africa, presumiblemente para construir una bomba atómica.

Rice, que se suma ahora a los duros como el vice presidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, admitió entonces su falta pero dijo que se estaba dando "demasiada importancia a 16 palabras."

Rice es partidaria no solo de la guerra en Irak sino de recortarle fondos y atribuciones a la ONU, lo que ya ha empezado a suceder.

Qué bueno es vivir en el Perú y no en el hemisferio norte.

 

 

 

 

 


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