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ARTICULO 25 de noviembre de 2004
Paginas 52 y 53 de la edición impresa.

En las Alturas de Tambopata
En Reserva Amazónica (Tambopata, Madre de Dios) está el camino sobre los árboles más largo del Perú: 180 especies de aves al alcance de la mano.

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Hasta ahora se han construido siete puentes y dos torres. La proyección (abajo) incluye 9 puentes más, 10 plataformas y una torre.

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Escribe TERESINA MU´NOZ-NAJAR
Fotos VICTOR CH. VARGAS

EN la selva todo vive, se mueve, vibra y hace ruido. Desde esa peculiar embarcación llamada peque peque hasta la hormiga que jala una hoja sobre su espalda, el sapo que amanece en la puerta de la habitación de un turista, el tucán que pasa rozando la cabeza de un caminante despistado pidiendo que llueva, el añuje (roedor) devorador de castañas o el guacamayo que llega a su nido al caer la tarde. Hay que abrir bien los ojos y no es necesario aguzar los oídos.

La experiencia es doblemente extraordinaria en el corazón del bosque tropical amazónico. Ahí está Reserva Amazónica, un paradisíaco albergue turístico ubicado dentro de las cuarenta millas cuadradas de reserva ecológica privada (contiguas al Parque Nacional Tambopata) pertenecientes a Inkaterra, organización dedicada desde hace muchos años a la conservación natural y cultural. Es muy fácil acceder a él pues se encuentra a solo 45 minutos de Puerto Maldonado, bajando por el río Madre de Dios.

El recibimiento es refrescante -un jugo de maracuyá bien helado- y las indicaciones precisas. Que las comidas se sirven a tales y tales horas, que las excursiones son a tales y tales sitios, que las habitaciones (33 bungalows) no tienen agua caliente ni electricidad, que hay botas disponibles por si llueve...y lo más importante: que hay un pito colgado en la puerta de cada cabaña para pedir auxilio. Esto en el caso que un extraño animal se asome y sea preciso deshacerse de él. En tres días, afortunadamente, nadie tuvo que tocarlo.

 
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Mariposa búho Caligo illionene, habitante común de la zona. Al lado, cariñoso mono pichico Saguinus fuscicollis.

"Estamos aquí -dice Joe Koechlin, gerente general de Inkaterra- desde 1975. Siempre construyendo y reconstruyendo pues cada vez que el río ha crecido se ha llevado algunas de las cabañas. Y añade: La idea en Reserva Amazónica es que se conozca profundamente lo que el bosque tropical ofrece, que se tome conciencia de la importancia de la conservación ambiental y que se entienda lo que significa el uso sostenible de la selva".

Para ello están, por ejemplo, los paseos por trochas y lagos, la oportunidad de observar las aves (Madre de Dios alberga más de 500 especies) y la de identificar algunas de las 3,000 plantas medicinales que hay en la región.

Pero lo que sin lugar a dudas va a atraer el turismo interno y externo a Reserva Amazónica es el espectacular camino sobre los árboles (Canopy Walkway) que se abrirá a los visitantes el próximo año.

La primera etapa está lista. Andando apenas diez minutos desde el albergue por una trocha -por la que por cierto marchan varias de las 362 especies de hormigas (récord mundial) que identificó el profesor de Harvard, E.O Wilson, el Darwin del siglo XX, en la zona- se arriba a la denominada primera torre. El resto bien puede traer a la memoria las más futuristas escenas de "La guerra de las galaxias".

La torre, toda de madera de quinilla y shihuahuaco, poderosos árboles selváticos, tiene 35 metros de altura, se llega hasta la cima a través de una escalera y comienza el laberinto. En total 345 metros distribuidos de la siguiente manera: 200 metros en siete puentes colgantes y 25 metros en 6 plataformas circulares. Amén de la madera se han utilizado cables de acero y mallas. Según Koechlin, la construcción es muy segura y ha estado a cargo de expertos norteamericanos (13 gringos y 2 meses de trabajo) de la empresa Canopy Construction Associates. Cada puente puede soportar a 5 personas pero por razones de seguridad solo se permitirá el acceso a 2 más un guía. En las plataformas circulares podrán permanecer un máximo de 8. El paseo sobre las copas de los árboles concluye en una segunda torre exactamente igual a la primera.


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Bióloga Ruth Martínez y un saltamontes de la familia Tetigonide. Der, sorpresiva aparición de una serpiente afaninga Xenoxybelis argenteus, en un manizal rastrero. Actualmente, biólogos y ornitólogos están haciendo una colección de la fauna y flora del Canopy para su interprertacion científica.

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Pronto se construirá en la punta de cada torre un mínimo albergue para que los científicos pernocten allí y se tomen su tiempo al hacer sus investigaciones.

Se le llama dosel al área ocupada por las copas de los árboles más altos de una región. En este caso la lupuna y el oje o shihuahuaco. Los visitantes por lo tanto tendrán la misma prerrogativa que una tucaneta o un mono ardilla. Es decir, la de apreciar desde lo alto toda la majestuosidad del bosque húmedo. Orquídeas, bromelias, primates, aves y humanos, todos juntos en el lugar donde se originaron las lianas.

"Este proyecto -explica Koechlin- se ha realizado gracias al apoyo financiero de las Naciones Unidas mediante el Banco Mundial y la National Geographic Society. Además, el 60 % de los fondos que obtendremos por la caminata del Canopy será destinado a Inkaterra para desarrollar otros temas". Uno de ellos es el de la reintroducción de primates en peligro a su medio ambiente en la Isla Rolin, frente a Reserva Amazónica.

Cualquier actividad a la que uno se someta en este increíble paraíso termina espléndidamente. Ya sea con un masaje relajante en el spa del albergue o con un suculento juane preparado por el chef limeño Christopher Blakely Aspíllaga.

 

 
 
 
 

Caracoles de la ribera del río y, en el lago Sandoval, un par de shanshos Opisthocomus Hoatzin.

 
 
 
  Masajista Elizabeth Pérez y relajante sesión. Der.: Joe Koechlin: "El 30 % de la superficie de Madre de Dios es área protegida". Al lado, Vista de uno de los bungalows del albergue. Rústico y seguro. Puede recibir alrededor de 70 turistas.  

 

 


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