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Alturas
Del Cusco Dos
Cumbres de una América del Sur ocurrieron en estos días
en el Cusco: la Reunión Extraordinaria del Consejo Presidencial
Andino y la Reunión de Presidentes de América del Sur, que
apuntó a la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Es éste un objetivo histórico, un sueño de multitudes
y de héroes que viene de lejos, desde Simón Bolivar y la
batalla de Ayacucho, que, con el concurso de soldados de varias de nuestras
naciones, selló en diciembre de 1824 la independencia de América.
No en vano, poco después de esa gesta, en abril de 1825, el príncipe
de Metternich, padre de la Santa Alianza, escribió: "El Perú
ha desaparecido como colonia." Escribe JOSÉ ANTONIO GARCÍA BELAUNDE NUEVAMENTE fue el Cusco el escenario de reuniones presidenciales. En el 2003 fue el Grupo de Río, ahora no es de una, sino de dos Cumbres consecutivas. La primera fue sólo andina e informal, aunque estuvieron presentes Ricardo Lagos de Chile y el Canciller de México representando a Vicente Fox, quien debió quedarse en su país porque el Congreso debatía temas muy sensibles como la aprobación del Presupuesto y asuntos tributarios conexos. La segunda Cumbre, ayer miércoles, ha sido Sudamericana, convocada para dar un salto cualitativo: pasar de encuentros anuales de Presidentes a la construcción de la Comunidad Sudamericana. Empezaremos con la Andina. Es una reunión extraordinaria en todo sentido. La última ordinaria se realizó en Quito en julio último. En esa oportunidad se suscitó un diálogo muy vivo entre los Presidentes sobre el desarrollo, la integración y la globalización. Debate serio pero inconcluso, por lo que acordaron continuarlo en un ambiente más recoleto. Se sugirió Machu Picchu, aunque al final se impuso la capital imperial. Extraordinario ha sido, también, que se hayan incorporado a esta Cumbre los dos Presidentes mencionados. Muy significativa, en este orden de ideas, es la iniciativa de Ricardo Lagos. Un muy apreciado acercamiento del país que hace 18 años se retiró del entonces Grupo Andino y que no había mostrado interés en volver a relacionarse con el mismo. Los andinos nunca perdieron la esperanza de tener a Chile de vuelta y para ello, en 1996, cuando aprueban el Protocolo de Trujillo, le abren la puerta creando la figura de Miembro Asociado. Habla bien de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) que tanto Chile como México y también Panamá hayan decidido ser observadores en sus instancias superiores. Aunque faltaron protagonistas como Alvaro Uribe y Lucio Gutiérrez, quienes, sin embargo, participarían vía el satélite, se pudo llevar a cabo la reflexión conjunta sobre cómo profundizar nuestra integración en un contexto de globalización y haciendo posible que nuestras políticas económicas se articulen con las sociales y pueda así combatirse la pobreza y la exclusión. Fortalecer la cohesión social es indispensable para garantizar la gobernabilidad democrática. Y, como regalo para los ciudadanos andinos, en esta oportunidad Venezuela acordó suprimir la exigencia de visa para quienes ingresen a su país por vía aérea. Ahora ya los territorios de los cinco países andinos no tienen trabas para el libre tránsito de personas. Vale recordar que en los otros cuatro miembros se circula de un país a otro sólo con los respectivos documentos nacionales de identidad. LA CITA SUDAMERICANA Hace diez días Andrés Oppenheimer escribía, sobre este proyecto, que tenía dudas sobre su viabilidad porque no parecía contar con un buen sustento. Recordaba que el proceso de integración europeo se inició con la creación de la Comunidad del Carbón y el Acero, y que a partir de esas coincidencias de intereses es que fue evolucionando hasta la creación de la Unión Europea, con mercado y moneda común. En el caso de la construcción de la Comunidad Sudamericana se cuenta con voluntad política, pero también con instrumentos para generar esa masa crítica. No se ha puesto la carreta delante de los bueyes. En primer lugar, ya se ha acordado tener una Zona de Libre Comercio entre el Mercosur y la CAN. En segundo lugar, existe el IIRSA, un acuerdo entre países sudamericanos para el desarrollo de la infraestructura en toda Sudamérica. Un proyecto ambicioso porque es más que un esquema de interconexión, es un proyecto de desarrollo para las zonas alejadas y deprimidas. En tercer lugar, existe el mecanismo de diálogo político y cooperación entre la CAN y el Mercosur. Lo que queda claro es que el futuro de este proyecto sudamericano reposará en la CAN y el Mercosur y en la capacidad que tengan de hacer una efectiva convergencia y, por tanto, una real integración. Aporta la CAN fortalezas como su desarrollo institucional -mayor que el Mercosur- y un buen acervo comunitario. El Mercosur, su mayor desarrollo y un mercado más significativo. Cuando aparezca esta edición, los Presidentes estarán en Ayacucho, celebrando los 180 años del fin del imperio español en América del Sur y el inicio de la recuperación de un sueño de unidad.
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