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ARTICULO 9 de diciembre de 2004
Paginas 10 y 11 de la edición impresa.

Polay envió una carta reconociendo su responsabilidad y pidiendo perdón a víctimas. Izq: Lucero Cumpa (centro) estuvo en máximo aislamiento en la Base Naval del Callao para justificar la presencia de Iparraguirre junto a Guzmán. Su violento rescate en 1991 es materia del juicio. Abajo: A diferencia de Guzmán, Polay guardó la compostura.

El Caso Distinto del MRTA
Juicio a Polay y el MRTA arrancó bien y se alistan los testigos.

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Néstor Cerpa era jefe del MRTA cuando asaltó la residencia del Embajador japonés en 1996. La larga toma de rehenes y el violento rescate acentuaron el perfil terrorista de su organización.

 

QUEDARON muy defraudados los agoreros que vaticinaban para el lunes 6 un show emerretista similar al de Abimael Guzmán y su corte. No hubo gritos como en las presentaciones en Dircote, ni vivas al cacique de Tungasuca al que le expropiaron el nombre. Ni siquiera hubo jolgorio a pesar de que muchos de ellos se reencontraban, por primera vez, luego de una década, ya que, como es público, Fujimori y Montesinos nunca permitieron que los miembros del MRTA tuvieran cónclaves como los senderistas.

Hubo una actitud abierta de colaboración con el tribunal esbozada con claridad en una carta de Víctor Polay, leída por el tribunal, en la que marca distancias con Sendero Luminoso y su líder, asume la responsabilidad por lo ocurrido, pide perdón a las víctimas por el daño causado y solicita un juicio justo.

Con ello, en buena cuenta, Polay reiteraba el anuncio que había hecho en junio de 2003 cuando hizo una declaración de adiós a las armas que fue divulgada en una sesión pública de la CVR. En el mismo sentido se pronunciaron otros dirigentes del MRTA como Alberto Gálvez Olaechea y Peter Cárdenas Schulte, quienes plantearon también su rechazo a los métodos violentos empleados por su organización (CARETAS 1776). El anuncio hubiese tenido una trascendencia enorme en cualquier parte, pero la fuerte campaña alarmista desatada semanas antes de la entrega del Infome Final de la CVR impidió una discusión mayor acerca del anuncio que ponía fin a las actividades del MRTA que, debe recordarse, no había entrado a ningún tipo de conversaciones como las del acuerdo de paz senderista.

IMPORTANTES DIFERENCIAS

Aunque para el Estado peruano Sendero Luminoso y el MRTA sean igualmente terroristas ante la ley, las diferencias entre ambas organizaciones son muy marcadas y deben ser resaltadas si se quiere comprender cabalmente lo ocurrido. No se trata, ciertamente, de rebajar las graves responsabilidades del MRTA, como plantean algunos sectores interesados, sino de poner en su real dimensión a Sendero Luminoso y su demencial uso de la violencia y el terror contra todos los sectores del país, seguido de una de las claudicaciones políticas más desvergonzadas que se haya registrado mundialmente en movimientos de este tipo.

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  Izq. Alberto Gálvez Olaechea fue el primer interrogado. Centro. Peter Cárdenas tendrá por primera vez un juicio público. Der. Walter Palacios Vinces, volvió de México a Canto Grande.

Al hacerlo, se verá que Sendero empleó formas de violencia a gran escala sin preocuparse jamás por reducir el impacto de ésta sobre la población civil. No utilizó uniformes con distintivos propios o campamentos guerrilleros fuera de los centros poblados para proteger a los civiles. Todo lo contrario: los maoístas criollos involucraron directamente a la población civil, buscando atraer la represión sobre ellos. Recurrieron a los atentados terroristas y a los "aniquilamientos selectivos" que enlutaron a miles de hogares peruanos.

En ese panorama, su líder máximo nunca combatió, aunque ordenó y celebró los crímenes cometidos, tal como se aprecia en los casetes de audio que registran las reuniones de su organización. Así, dirigiendo su febril guerra popular como si estuviera jugando nintendo (la frase es de su ex camarada Feliciano), nunca aceptó ninguna de las numerosas propuestas de paz o diálogo que se le hicieron.

Al ser capturado, sin embargo, sólo tomó tres semanas de reclusión, en una vivienda de oficiales de la isla San Lorenzo, para que Guzmán le ofrezca conversaciones de paz al mismo gobernante "lacayo del imperialismo" al que fieramente combatían sus huestes. De esta manera, la peculiar diplomacia gonzalista sirvió para evitar las rígidas condiciones de reclusión que sufrieron los presos del MRTA en la Base Naval. Más aún, permitieron que el líder de los senderistas permaneciese en prisión con su compañera Elena Iparraguirre.

El MRTA, por su parte, inició sus acciones armadas buscando reproducir el camino seguido por otros movimientos de su tipo en América Latina, veinte años después de la oleada cubana y contra gobiernos democráticos. Así Polay, el "Comandante Rolando", quiso ser Fidel Castro, pero sin tener a Batista al frente (CARETAS 1114 ) por lo que su reclamo de encabezar un movimiento sedicioso amparado por la Constitución es improcedente.


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Villanueva, Hildebrandt y Simon fueron aceptados como testigos por la Sala. A Valle Riestra no le dan aún el pase, pero no se descarta que cumpla algún papel luego.  

Lo que sí es cierto es que el MRTA buscó convertirse en el brazo armado de los sectores más radicales de Izquierda Unida, el frente izquierdista de los ochentas, a diferencia de Sendero que buscó liderar una delirante revolución mundial desde el campo ayacuchano. El MRTA, por el contrario, guió sus acciones por el libreto guerrillero clásico: atacar a los grupos más ricos de la población para financiar un aparato militar, procurando causar el menor número posible de bajas. De esta manera, en un principio asaltaron bancos sin disparar a los policías que les dispararon a ellos, proporcionándoles sus primeros "mártires", y no cometieron asesinatos a sangre fría hasta el ataque contra el general López Albújar en enero de 1990, en represalia según ellos por la matanza de Molinos (Junín) el año anterior. De ahí en adelante, se registrarían otros repulsivos crímenes como el del empresario David Ballón Vera, luego de un largo secuestro.

Los repudiables secuestros y extorsiones a empresarios fueron el tipo de crimen más difundido que perpetraron, adoptando una forma muy común de financiamiento para organizaciones de su tipo en América Latina, especialmente luego del célebre secuestro de los hermanos Born, propietarios de Bunge y Born, en Argentina en 1974, que les proporcionó 60 millones de dólares a los montoneros.

Por otro lado, con el transcurso de los años entraron en una competencia macabra con Sendero, realizando atentados con explosivos que, aunque no llegaron a la vesania de los coches bomba senderistas, sí causaron enormes pérdidas materiales. De esta manera, fueron perdiendo gradualmente la imagen de guerrilleros por la de terroristas a secas que conservaron, al menos hasta 1991, cuando una de las canciones más populares de la época, Las Torres, compuesta por Alfredo Sillau de los No sé quién y los No sé cuántos, hacía bailar a los peruanos repitiendo "Un terrorista, dos terroristas/ un guerrillero emerretista/...".

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación atribuye al MRTA solamente el 1.8% de las muertes del conflicto. ¿Por qué entonces tanto encono al considerarles responsable del terror? Salomón Lerner, ex titular de la CVR, señala con razón, que sucesos como la toma de la residencia del embajador de Japón en Lima, y los ataques a empresarios e industriales en un país muy centralizado como el Perú, causan una conmoción mayor que la muerte de miles de campesinos en lugares alejados del país (CARETAS 1775).

 
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  El auto de Héctor Delgado Parker luego de que fuese secuestrado por el MRTA en 1989.

LOS TESTIGOS DE POLAY

La intención de Víctor Polay y los demás encausados es sostener que el MRTA es un movimiento guerrillero, responsable de los cargos de sedición y rebeldía y no de actos de terrorismo. Para ello, han solicitado la presencia como testigo del líder histórico del Apra, Armando Villanueva, quien supuestamente explicaría dicha condición al tribunal, incidiendo en los orígenes del movimiento. Villanueva se encuentra fuera del país, pero fuentes bien informadas señalan que aceptaría gustoso asistir al proceso.

La antigua militancia aprista de Polay fue un problema para el partido de Alfonso Ugarte, durante su gobierno, ya que en varias oportunidades fueron acusados sin pruebas de mantener vínculos con el MRTA, especialmente luego de la fuga del penal de Canto Grande en las postrimerías de la presidencia de García.

Durante los años en prisión, Polay terminó reaproximándose por las circunstancias a miembros de su antiguo partido, aunque sin vínculos ideológicos. Su principal visita ha sido la de su madre, Otilia Campos, viuda de un fundador del Apra y militante ella misma desde hace varias décadas. Su abogado hasta el año pasado fue Humberto Carranza, hijo del ex parlamentario aprista Humberto Carranza Piedra. Para evitar contagios, el secretario general Jorge del Castillo debió entonces ponerse fuerte prohibiendo a los abogados apristas que defiendan a acusados por terrorismo. A pesar de ello, prominentes abogados apristas, como Javier Valle Riestra, han sido consultados sobre algunos aspectos de la defensa del líder emerretista.

Otros testigos solicitados por la defensa de Polay y compañía son el actual presidente de la región Lambayeque, Yehude Simon, quien ha sostenido que no tiene ningún problema en testimoniar, pero que no sostendrá que el MRTA es un movimiento guerrillero. "Me molesta mucho que sostengan que soy un ex militante del MRTA. Si fuera así, estaría preso", dijo. Difícil situación para uno de los más eficientes presidentes regionales actuales, ya que en el banquillo de los acusados estará también Walter Palacios Vinces, ex director de Cambio al igual que él.

A su vez, el tribunal ha aprobado las declaraciones del obispo de Chimbote, Luis Bambarén, y de los periodistas Alejandro Guerrero, Nicolás Lúcar, Fernando Ampuero y Cecilia Valenzuela, quienes realizaron diferentes entrevistas a la cúpula del MRTA a lo largo de los años. También está comprendido en las declaraciones el testimonio de César Hildebrandt, quien ofició de mediador en la liberación del general FAP Héctor Jerí, uno de los primeros secuestrados por el MRTA.

Para no quedarse atrás, la defensa del Estado tiene su lista de testigos, entre los que figuran los ex jefes policiales Juan Gonzales Sandoval, "El Chacal", ex jefe de la Dincote y entusiasta colaborador de La Razón; también Juan José Vargas y Benedicto Jiménez. Sorprende que no se haya incluido, hasta el momento, al general Marco Miyashiro, uno de los mayores conocedores del MRTA.

Con esos equipos al frente, no cabe duda que este juicio caminará bastante mejor que el de la cúpula senderista.

 


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