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Cómo
Tratar Periodistas Escribe PATRICIA CAYCHO ¡Al suelo putos! ¡Bajen la cabeza! ¡Los vamos a quemar! Súbitamente de entre la penumbra del bosque, 10 hombres armados y encapuchados interceptaron las tres camionetas en las que se movilizaban los 30 periodistas. Una mujer, `La Negra', fuera de sí: ¡Turco, mátalos! Eran las 10:30 de la noche y el frío calaba hasta los huesos en el Campo de Mayo, Buenos Aires. Por suerte no se trataba de una verdadera toma de rehenes o de un secuestro guerrillero, sino de una recreación que formó parte del curso Periodistas en Zonas Hostiles, organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) del 14 al 19 de noviembre y realizado en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ), guarnición militar ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Participaron periodistas de Argentina, Paraguay, Chile, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, México y Perú. El objetivo fue el adiestramiento para enfrentar potenciales situaciones de riesgo durante la cobertura de conflictos armados y movilizaciones sociales. El encargado de entrenar a los periodistas fue el teniente coronel Juan Francisco `Kiko' Baleirón, un militar que demostró singular correa e impaciencia suficiente como para lidiar con los hombres de prensa. La incertidumbre ante las sorpresas que `Kiko' y los otros instructores planeaban era constante. Una explosión nocturna seguida de un apagón general marcó el inicio de un fuego cruzado en los exteriores del alojamiento. Los periodistas huyeron despavoridos hacia los tanques de guerra completamente a ciegas, como en una verdadera guerra. Pero el susto más grande y doloroso fue la toma de rehenes. Luego de una hora de iniciado el secuestro, quedaron tres periodistas retenidas, entre ellas la redactora de CARETAS. Encapuchadas y maniatadas por varias horas, los captores exigían, a punta de golpes y amenazas, el rescate: "Ché, ¿Toledo pagará por vos?" , preguntó uno de los captores. No hubo respuesta. Pronto se descubrió que el famoso curso era un ejercicio de supervivencia pura, que incluyó el reconocimiento de diferentes tipos de armamento de guerra y pruebas en el polígono de tiro, cursos de primeros auxilios, sufridas excursiones nocturnas y diurnas por el bosque, manejo de la brújula, cartografía, transporte de heridos en helicóptero, manejo de botes a motor y remo, reconocimiento de minas y trampas `cazabobos', entre otros cursillos. El horario era de cuartel: de 7 a.m. a 12 p.m. En la última noche, los participantes fueron retados a pasar la noche en el helado bosque de Campo de Mayo. Con argucias, aplicación de técnicas de supervivencia enseñadas previamente (entre ellas cómo matar gallinas) y suerte, se logró sobrevivir sin bajas que lamentar. Instructores de primer nivel y detalles cuidados al máximo fueron las premisas que acompañaron el curso. La experiencia fue inolvidable, aunque la próxima vez habrá que llevar doble dosis de frotación Charcot. En Campo de Mayo se instruyó a reaccionar ante la sorpresa y a mantener la cabeza fría en una emergencia. Muchas veces los periodistas son las presas cazadas, los trofeos de guerra, la noticia. Los más de 30 hombres y mujeres muertos en Irak son una prueba palpable y dolorosa.
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