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9
de diciembre de 2004
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Navidad en Puntas
de Pie
El Ballet Municipal de Lima, como todos los años, inicia
su temporada de `Cascanueces'.
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Más
de cien bailarines suben a escena el 11, 12, 17, 18, 19, 25
y 26 de diciembre en el Teatro Segura, Jr. Huancavelica 265,
Lima.
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CASI tanto como el panetón, el chocolate, los regalos
y las luces de colores, la historia del cascanueces forma parte
del imaginario colectivo de quienes adoran la navidad. La historia
de Clara, su juguete nuevo y la fantástica aventura de Nochebuena
ha sido, desde siempre, cautivadora.
Y no es para menos. El Hada Confite, el malvado Rey de los Ratones,
el Mazapán y las Flores fascinan de hecho al público
infantil, pero además, la música de Tchaikovsky y
la belleza de un ballet bien interpretado son interesantes para
personas de cualquier edad con un mínimo de sensibilidad
y cierta curiosidad por el arte.
La capacidad del compositor ruso para innovar escribiendo música
para ballet, sobre todo si se tiene en cuenta que al principio se
prefería que fueran músicos mediocres quienes se encargaran
de musicalizar las obras para no opacar a los bailarines, revolucionó
la escena de esos tiempos. Tchaikovsky fue, por ejemplo, el primero
en su país que utilizó el `Celesta Mustel', sofisticado
y novedoso instrumento con el cual compuso la parte del Hada Confite.
Este mes de diciembre el público limeño tiene la
oportunidad de dejarse encantar por esta pieza dirigida por Lucy
Telge y auspiciada por la USMP y que fue presentada por primera
vez en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo en 1892. Imposible
perdérsela.
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Novelista
y periodista de amplio registro, Salazar dice: "A la mesa los
hombres se hacen hermanos". |
Coma y Punto
Jorge Salazar presenta menú exquisito en "Crónicas
Gastronómicas".
LO admirable es que con todo lo que sabe de comida, Jorge
Salazar come poco. Cada vez que hemos compartido una mesa no ha
dejado de sorprenderme los pocos bocados con los que se satisface,
dejando sutilmente a entender que el mortal y común apetito
que nos lleva a coger los cubiertos no es la única ni menos
aún la principal razón por la que Salazar rinde culto
a las tres comidas diarias, que a veces es solo una, pero suficiente.
Un estómago pequeño también ayuda.
Su deleite y ritual gastronómico se inicia con una honda
contemplación del plato, en busca de la genealogía
e historia que lo hace apetecible. Al iniciarse esta pesquisa -digamos,
a partir de una pizca de tausí apenas perceptible sobre un
ala de pichón- vertiginosamente se sumerge en los miles de
años que pueda haber detrás de la incorporación
de un condimento otrora salvaje a la refinación culinaria,
recreando en breves estampas animadas que a veces comparte y otras
también, algún suceso histórico que tuviera
dicho alimento como marco digestivo de fondo, que al entendimiento
y argumentación de Salazar se hace protagonista principal
por encima del hecho mismo.
No me consta que esto suceda cuando Salazar come solo. Aunque
dudo que alguna vez coma solo. En un país dolorosamente hambriento
como el nuestro, en que el conocimiento gastronómico pasa
por elitismo culturoso, moda de bolsillo caro, falso lujo del que
recién aprende a comer sentado, para él, y esto es
aún más admirable, compartir una mesa es el mejor
de los sabores posibles. A la mesa los hombres se hacen hermanos,
dice, y no se cansa de repetir cientos de ejemplos que empiezan
con las bondades de la Ultima Cena y terminan con el horror del
Banquete de los Asesinos. Tal vez por eso come poco, para que los
demás prueben y sepan del placer que él conoce como
mejor alimento que no da la historia, nos da el comer, nos da el
vivir; la generosidad. A la mesa y fuera de ella. (Jaime Bedoya).
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Extracto del prólogo en edición publicada por la Universidad
San Martín de Porres.
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Historiadora
Carmen McEvoy, coordinadora del evento, amparada por los colores
nacionales y primer número de "El Mercurio Peruano".
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Letras Patrias
Intelectuales examinan su relación con el poder en
la Historia del Perú.
EL pasado nunca deja de hablarnos. Sólo es cuestión
de abrir los ojos, los oídos, la mente e iniciar un aprendizaje
necesario para entender el presente y avizorar con certezas el futuro.
Esa precisamente es la idea de este coloquio internacional organizado
por la PUCP, donde se examinarán las relaciones entre los
intelectuales y el poder desde lo social, lo político y lo
simbólico. La coordinación del evento corre a cargo
de Carlos Aguirre (Universidad de Oregon) y Carmen McEvoy (Universidad
de South, Sewanee). Caretas conversó con McEvoy, autora de
libros como "Forjando la Nación: Ensayos de Historia Republicana"
(Lima,1999) y "Experiencia Burguesa en el Perú" (Iberamericana,
2004; lo presenta el próximo 13 en el Instituto Riva Agüero)
y ganadora de la beca Guggenheim por un proyecto donde estudia el
proceso de construcción del imaginario nacionalista durante
la Guerra del Pacífico.
-¿De qué manera los intelectuales pueden abrir
las puertas de sus círculos a la gente de a pie ?
-Democratizando el conocimiento. Un momento germinal en
este tema fue la sociedad Amantes del País y su publicación
"El Mercurio Peruano". Fue la primera vez que los intelectuales
locales imaginaron el Perú. Por eso escribían con
simplicidad. Ellos entendieron que el intelectual tiene que ser
un intermediario que organiza los términos de la discusión
para que las personas se incorporen a un debate que les compete.
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-¿Y qué tiene que pasar para que eso se materialice
ahora?
-Hay que eliminar las nociones jerárquicas. La actitud
del intelectual debe ser inclusiva y no exclusiva.
-¿Históricamente cómo ha sido la relación
del intelectual con el Estado?
-De maltrato. Después de la independencia, los caudillos
construyeron el Estado. Nosotros no tenemos un Andrés Bello que
es el ideólogo de la reconstrucción cultural del Estado
chileno. En ese caso el poder entendió que necesitaba del intelectual
para legitimarse, para justificarse. En el Perú, en cambio, el
poder fue de los caudillos porque si tienes un arma no necesitas que nadie
te justifique. Es cierto que estuvieron estos "hombres de traje negro"
de los que habla Basadre, que son los que firman decretos y escriben constituciones,
pero realmente no tuvieron un rol fundamental en la creación de
una cultura cívica. Al caudillo no le interesó. Allí
está el inicio del divorcio entre el intelectual y el poder.
-¿Y este divorcio qué produce?
-Primero que los intelectuales busquen su espacio fuera de las
fronteras del país, que es lo que ha pasado con muchísimos.
Otra consecuencia es arrojarnos a los brazos del pesimismo.
-¿Por eso algunos señalan que este país es
inviable?
-Claro, lo cual es totalmente absurdo. Lo que pasa es que no
terminamos de entender que el Perú se ha mantenido como Nación
pasando por la peor guerra de la independencia -donde confluyeron todos
los ejércitos- seguida de una cruenta anarquía. Después
de la guerra del Pacífico nos pudimos dividir en 40 estados, pero
seguimos. Este país tiene algo en sus cimientos que lo lleva a
unirse en la diversidad que lo define. La tarea de los intelectuales es
reforzar estos lazos que nos unen.
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La conferencia inaugural
a cargo de la reputada Jean Franco (Universidad de Columbia) será
el martes 14 en el Inst. Riva Agüero, 6 p.m.
El Miércoles
15 y el jueves 16 se desarrollarán 8 paneles y 3 mesas redondas.
Cronograma completo en: www. pucp.edu.pe/eventos/ coloquio/intelectuales_poder/
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Por JOSE
B. ADOLPH
Generación del 50
SE ha venido efectuando un homenaje del Estado (inevitablemente
a través del gobierno) a la llamada "Generación del
50": una larga lista de escritores que bien se lo merecen.
Pero aparecieron algunas voces discrepantes, señalando
que no vienen al caso tales homenajes de parte de un Estado (y de
gobiernos) que pocas medidas prácticas han tomado a favor
de los escritores. Y que, por lo tanto, éstos deberían
rechazar tales gestos inmateriales como protesta. Mencionan casos
de valiosos creadores que vivieron y murieron en el desamparo.
La más elaborada posición a favor del homenaje provino
de Oswaldo Reynoso, quien, sin embargo, presentó una lista
legítima de quejas contra el Estado. Prioritariamente contra
el uso por parte de organismos estatales (sobre todo educativos)
de la obra de escritores peruanos sin pagar derechos de autor.
De acuerdo. Y, naturalmente, si las autoridades deciden responder,
lo más probable es que digan que no hay plata.
Gracioso. Es como si un empresario les dijera a sus empleados
y obreros que deberán trabajar gratis porque no hay plata
para pagar sueldos y salarios. O como si se les negara sus emolumentos
(qué fea palabra) al Presidente de la República, Ministros
y congresistas porque tampoco para eso hay plata.
Los derechos de autor no son una donación o dádiva.
Son un derecho, como su nombre lo indica. De manera que no hay nada
que "pedir". ¿No sería interesante demandar al Estado
-o a otras instituciones, públicas o privadas- por incumplimiento?
¿Dónde está el PEN Club peruano, que sólo
se reúne para elegir un presidente y luego callarse en siete
idiomas? Que aprendan de la APDAYC, la asociación de compositores.
¿Por qué no tenemos un sindicato?
Felicitaciones a los homenajeados. Pero abandonemos ya esa actitud
precapitalista de considerar poco elegante que los escritores hablen
de dinero.
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