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Multinacional
del Terror
LO más importante que ocurre ahora con Pinochet no está relacionado con su economía personal. Un juez de Santiago, Juan Guzmán, ha decidido procesar al ex dictador y ordenar su detención domiciliaria como autor del secuestro de 9 personas, cuyo paradero se desconoce hasta hoy, y por el homicidio de otra, en el marco de la llamada `Operación Cóndor', la coordinadora de los aparatos represivos de las dictaduras militares del Cono Sur de Sudamérica en los años 70 y 80. El juez Guzmán considera, además, que Pinochet, de 89 años, está en condiciones mentales para enfrentarse a un juicio. Por el momento, un recurso de los abogados del general ha evitado su detención. Solo el mes pasado, el gobierno de Chile y el propio presidente Ricardo Lagos habían hecho público un escalofriante informe sobre casos de tortura durante la dictadura de Pinochet. ALDHU, organización con sede en Quito, comentó aquellos "métodos de increíble crueldad como agresiones sexuales, ataques con animales, inyecciones con ácido, colgaduras, descargas eléctricas, desmembrado de extremidades y otros, que fueron infringidos a hombres, mujeres, madres gestantes y hasta niños". Entonces, como noticia de esta semana, la justicia chilena ha dado un paso decisivo para encarar el tema de la Operación Cóndor. Que esto esté sucediendo tiene seguramente mucho que ver con John Dinges, el periodista norteamericano que esta semana llegó a Lima para presentar la edición en castellano de su libro Operación Cóndor. En mayo apareció la versión original en inglés -The Condor Years. How Pinochet and his Allies Brought Terrorism to Three Continents (CARETAS 1826)- y desde entonces se han agitado las aguas en el país del sur. En julio la Corte de Apelaciones de Santiago falló a favor del
desafuero del senador vitalicio Pinochet argumentando que, como jefe de
Estado, no podía desconocer las actividades que realizaba la DINA
(la todopoderosa Dirección de Inteligencia Nacional creada en diciembre
de 1973) y la Operación Cóndor (el sistema de coordinación
entre los servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay
y Bolivia establecido en noviembre de 1975).
LIBRO DEFINITIVO Este es uno de esos libros llamados "definitivos" que comienza describiendo cómo se creó el sistema Cóndor en noviembre de 1975. Fue un cónclave a invitación del gobierno de Chile en el edificio de la Academia de Guerra de Santiago: "Durante casi una semana, dice Dinges, coroneles, mayores y capitanes de seis países (sumando a Brasil como observador) se reunieron cada mañana bajo el techo arqueado de lo que podría haber sido una formal sala de banquetes. Eran todos oficiales de inteligencia, hombres cuyo trabajo era ahora derrotar lo que denominaban indistintamente subversión, terrorismo o comunismo internacional". Si no fuera porque todos los presentes representaban a regímenes dictatoriales, la propuesta inicial tenía sentido: eran tiempos violentos y los movimientos sediciosos como la JCR (Junta Coordinadora Revolucionaria) eran internacionales. Había que crear una suerte de Interpol antisediciosa y un banco de datos común. Esa fue llamada la Fase 1. Pero la Fase 2 consistía en ubicar a enemigos o "blancos" en cualquiera de los países, capturarlos a menudo con el apoyo de agentes visitantes y despacharlos a sus naciones de origen. Este procedimiento pronto incluyó a refugiados pacíficos (en la Argentina de Perón había unos 10,000) y las torturas se tornaban multinacionales para precisar diversas y presuntas responsabilidades antes de la repatriación secreta. Y los repatriados rara vez volvían a aparecer. Finalmente, la Fase 3 consistía en ubicar a "enemigos" en cualquier parte del mundo y eliminarlos. Estos solían ser políticos de importancia que se habían visto obligados a emigrar, pero que no tenían nada que ver con acciones violentas. LA FASE 3 Un caso singularmente dramático fue el asesinato del general constitucionalista Carlos Prats González, ex comandante en jefe del Ejército de Chile, que había emigrado a Buenos Aires para evitar divisiones internas. Estaba, sin embargo, escribiendo sus memorias y Pinochet lo consideró un peligro. La DINA puso la Operación Cóndor en funciones, primero pagando a agentes argentinos que no llegaron a actuar y luego enviando al joven norteamericano en su primera misión. Prats fue advertido que se planeaba un atentado pero se negó a viajar, porque él y su mujer solo tenían pasaportes diplomáticos, y él consideraba impropio usarlos. El peligro que corría indujo a actuar a Markus Wolf, el jefe de contrainteligencia del STASI de Alemania Oriental, que envió a un agente con pasaportes chilenos falsificados, dinero y pasajes, pero éste llegó tarde. A Townley la DINA le había proporcionado dos trozos de explosivo C-4 (o "plástico"). Con detonadores y un transmisor de radioaficionado armó una bomba de control remoto. Voló a Buenos Aires con su esposa, María Inés Callejas y una noche se coló en la playa de estacionamiento dentro del edificio en que vivían los Prats en el barrio de Palermo. Ubicó el auto de Prats, se deslizó bajo la carrocería y ató la bomba a un eje de transmisión, después los cables que la conectaban con el detonador. La bomba estaba armada pero debió pasar el resto de la noche escondido en el garaje. El atentado se produjo días después, un domingo casi a medianoche, cuando los Prats volvían a su departamento. Extractos de Dinges: "Townley y Mariana Callejas habían estado esperando durante horas. El vio que Prats no estaba solo pero pensó que era ahora o nunca… Mariana tenía el detonador (contaría Townley años después en una confesión). `Estoy sentado al volante, ella al otro lado. Está sobre su falda. Lo toma y dice ¿qué hago?… Ni siquiera estaba encendido.'" "Townley le quita el detonador a su esposa, lo enciende rápidamente y presiona el botón. Casi un kilo de explosivo incineró el automóvil con tal fuerza que el techo fue encontrado en el tejado de un edificio cercano. Carlos Prats González y Sofía Cubbert de Prats fallecieron en cuestión de segundos". En 1976 la Operación Condor asesinó a cuatro connotados uruguayos, uno de ellos el presidenciable congresista Zelmar Michelini.* Vivía desde el golpe de 1973 en un hotelucho céntrico, en Florida con Corrientes. Pero una madrugada llegó un grupo armado en tres Falcon verdes y se lo llevaron. No hubo pesquisa policial posterior a pesar de las gestiones de varias embajadas. Eventualmente se encontró un auto con cuatro cadáveres bajo un puente. Uno era de Michelini con un tiro en la cabeza y otro en el cuello. Dos otros correspondían al matrimonio Whitelaw, igualmente ejecutados. Años después, entre copas y frente a testigos, el subcomisario de la Policía Federal Miguel Angel Trimarchi, hablaría de lo rápido que solía cumplr instrucciones. Extractos: -(Trimarchi) había recogido a cuatro personas y las había conducido a un estacionamiento cerrado de la jefatura de la Policía Federal… entró al edificio para preguntar qué debía hacer con los cuatro prisioneros… `Me dijeron que debía matarlos, así que salí del edificio, subí al auto y aparté a uno de ellos a empujones… Les disparé a los cuatro'". Cuando la Fase 3 de la Operación Cóndor se hizo evidente, alguien en el Departamento de Estado convenció a Henry Kissinger, entonces Secretario, que enviara un cable circular a todas las embajadas de la región para que advirtieran a las mas altas autoridades que Estados Unidos se oponía enérgicamente a ese tipo de procedimientos. Lo curioso, dice Dinges, es que no se han encontrado evidencias de que esas instrucciones fueran cumplidas, ni que a Pinochet llegara la debida advertencia directa para salvar a Orlando Letelier. Mientras tanto, un cierto compadrazgo entre la DINA y la CIA continuó. INDISPENSABLE LECTURA La publicación de `Operación Cóndor' ha tenido un indudable impacto en Chile y es de indispensable lectura en estos tiempos en que, como consecuencia de los atentados catastróficos del 11 de setiembre, la amenaza de una auténtica ofensiva terrorista internacional remece también la integridad del estado de derecho. Hay que conjurar la amenaza pero Occidente debe guardar las formas y enmendar situaciones deplorables como la de Guantánamo. ________
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