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16 de diciembre de 2004


Cervantes y el Perú
La mayor novela del castellano cumple IV siglos. Caretas explora algunas de sus relaciones con el Perú.

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Durante todo el 2005 se sucederán una larga lista de ediciones, exposiciones, espectáculos y congresos en conmemoración al ya mítico libro publicado en 1605. Der.: Oscar Tramontana, armado coleccionista de "Quijotes".

 

POETA y dramaturgo con resultados poco felices, Cervantes, el ex soldado (batalla de Lepanto), el ex esclavo (capturado por unos corsarios argelinos), el ex presidiario (recaudador de impuestos en problemas), acometió la mayor obra de la literatura castellana sin tener mucha idea de la trascendencia que ésta tendría. Casualidad o simplemente genio, fue capaz de expresar con una historia sencilla pero abrumadora esa necesidad de fantasía que de manera innata tiene todo ser humano. Algo, sin duda, habrá tenido que ver esa vida plagada de penurias y extremos para plantear a la aventura -cuerda y descarriada- como el motor narrativo de una novela donde el humor es esencial. Sobre lo último es conocida una anécdota donde se cuenta que el Rey Felipe II de España se encontraba observando el firmamento a través de su ventanal y vio aun hombre doblándose de la risa. Entonces le dijo a su acompañante: ese hombre está loco o está leyendo El Quijote.

Pero su creador no estaba tan loco a la hora de pensar en el Perú. En aquellos años esta tierra era un paraíso terrenal donde el que menos imaginaba un futuro pleno de riquezas. Quién auguraría en esa época un cambio tan radical como el actual y que se ve perfectamente graficado en las enormes colas que se forman en las afueras de la Embajada de España. Pero ese es otro tema.

Para rastrear alguna de las menciones o referencias al Perú, buscamos a uno de los mayores coleccionistas de "Quijotes" en Lima: el joven intelectual Oscar Tramontana, quien tiene en su biblioteca personal unos 75 ejemplares entre ediciones en miniatura, populares, de lujo y un facsimilar del S. XVII, además de versiones en alemán, italiano, inglés y japonés. Tramontana nos recibe con un sable de caballería española y acompañado por un tinajón traído desde el Toboso -la tierra de Dulcine-, ambos del S. XVIII.

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  Acuática versión del artista peruano Félix Oliva de la Batalla de Lepanto. Der.: MVLL participa en la presentación de la edición del IV centenario.

De lo conversado se deduce que la afición de Cervantes por nuestro país es breve pero es. Y se rastrea desde una carta escrita por El Manco de Lepanto, fechada el 21 de mayo de 1590 y dirigida al presidente del Consejo de Indias pidiéndole un puesto de trabajo en estas hermosas tierras. Este anhelo incumplido se quedó en su memoria, y por eso a lo largo de su obra mencionó a nuestro país repetidas veces como referente de riqueza. Como lo demuestra en su primera novela pastoril llamada La Galatea. Allí en la parte titulada "El canto de Caliope", enumera a los 100 mejores poetas en habla hispana y entre ellos menciona a seis poetas peruanos. Tramontana cita el libro de Aurelio Miró Quesada Sosa "Cervantes, Tirso y El Perú" para nombrar a estos olvidados vates: Alonso de Estrada, Diego Martínez de Ribera, Juan Dávalos de Ribera, Sancho de Ribera, Pedro de Montes de Oca y Diego de Aguilar y Córdova.

Otra referencia se encuentra en el capítulo XXXIX de la primera parte del Quijote (dentro de la sección conocida como "Historia de El Cautivo") donde se habla de tres hermanos, uno dedicado al sacerdocio, otro a la milicia y el otro a los negocios. Y claro, el dedicado a los negocios es el que pasó toda su vida en el Perú.

Pero eso no es todo, pues en una de sus Novelas Ejemplares titulada "El Celoso Extremeño", el protagonista es un viejo español que se ha pasado toda su vida haciendo fortuna en el Perú, y cuando regresa a la península se casa con una adolescente que le saca la vuelta.

Según Tramontana hay otra mención en una de las Tradiciones de Ricardo Palma donde se narra que en 1607 en Anta, Ancash, se presentan en el carnaval dos personajes encarnando a Don Quijote y Sancho Panza causando gran revuelo y simpatía. Se supone que esa fue la primera vez en América que ambos personajes salieron del libro y se instalaron en la "vida real".

Una de las últimas relaciones sería la establecida por el recientemente fallecido artista plástico peruano Félix Oliva, quien fue elegido entre artistas de todas partes del mundo para concretar una serie de ilustraciones en un libro editado por la Fundación El Monte de Sevilla que recién se va poner a la venta en el 2005. Allí recrea a don Alonso de Quijano en diversas facetas contemporáneas donde nuestro país tampoco está de lado. Finalmente, en la edición por el IV centenario presentada por la Real Academia Española en asociación con sus pares en toda América y editada por Alfaguara, nuestro mayor novelista, Mario Vargas Llosa, es el encargado de dar inicio a la lectura con un ensayo felizmente titulado "Una novela para el siglo XXI". (J.C.Méndez)





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Como "Mulholland Drive" de Lynch, esta película generará polémica y adhesiones. Se estrena el 23.

 

Ballet Ruso
"El arca rusa", premiada cinta de Alexander Sukorov llega a Lima.

UN recorrido por buena parte de la belleza plástica y pictórica del Museo Hermitage de San Petersburgo es la subjetivísima excusa de Sukorov para intentar recorrer parte de la historia de Rusia. Lo dicho sería un mal e incompleto resumen de esta cinta, porque en realidad lo que vemos en la pantalla durante 96 minutos es un diálogo-asedio ininterrumpido -la película ha sido rodada en una sola toma- entre un diplomático francés y un personaje anónimo que haría las veces de narrador desde el punto de vista de la cámara. Ninguno sabe dónde está. Ambos están perdidos porque han sido arrojados a este suntuoso palacio donde a través de preguntas y encuentros y desencuentros -Catalina II, Pedro El Grande y Pushkin son algunos de los personajes históricos que se asoman- se van haciendo una idea de su situación. Así, la cinta nos remite inmediatamente a "Stalker" pero sin ese hálito tortuoso de la película de Tarkovsky. Aquí la vida no es un llanto en blanco y negro, sino un baile a colores.

Al final, el periplo de estos "extranjeros" en el Museo nos habla no sólo de sus propias carencias y contradicciones, sino que también nos enfatiza los vacíos de estos rusos que con una elegancia monárquica bailan un desdichado ballet. Así, el director de la recordada "Madre e hijo" nos demuestra que más allá de sus retos y experimentos formales, tiene muchas preguntas que plantearnos y transmitirnos. Las respuestas, para temblor y horror de muchos, estarán en los espectadores. (JCM)

 



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  Sonoro autor, Fernando Raventós.

Baquetas y Pantallas
Libro propone fusión de lo acústico con lo informático.

DICE Fernando Raventós que este año la música local ha probado la teoría que expone en su libro recientemente publicado. `Del Tambor Acústico a la Batería Electrónica' pretende ser un inventario de opciones y explicaciones sobre la percusión rítmica a inicios del siglo XXI. Tras diez años de estudio organológico, el abogado presenta un detallado, ilustrado y colorido compendio estructurado alrededor de tres conceptos. Primero, que los instrumentos acústicos e informáticos son ambos valiosos para hacer percusión rítmica. Segundo, que se puede percutir en silencio mediante auriculares y una batería electrónica. Y tercero, que no es necesario tocar un instrumento para hacer música con él debido a que existen las alternativas informáticas, reales o virtuales de programación automatizada.

En ese caso, Raventós menciona a los discos `Café InkaTerra' de Micky González y `El Sonido de los Dioses' de Manongo Mujica como los ejemplos de su planteamiento, que sostiene que ambas versiones de percusión pueden producir "extraordinarios" resultados. Como proyección a futuro, la tesis del autor prevé la fusión de ambas vertientes como próxima estación. Como expresa en un capítulo del libro, las baterías híbridas (aquellas que además de usuales tambores y platillos incluyen un equipo `multipad' con sonidos electrónicos y opciones Midi) son bastante usuales en la escena musical local, aunque aún no es un fenómeno notorio o evidente.

La idea es que cualquier persona pueda leer este libro, y que sirva como fuente de información para músicos, curiosos y aficionados. (RM)


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