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El Milagroso
Yuan y la Amenaza China ¿Cuántos peruanos conocen el nombre del presidente del Banco Central de China sin recurrir al Google? Muy pocos en verdad, porque la economía china sigue siendo un tema que desconocemos por dentro. Además de lucir su paciencia oriental, China se ha cubierto de velos, convirtiéndose en un enigma que irrita a Occidente porque siente que se le escapa de las manos un actor fundamental de la economía global. China es la segunda economía mundial. Su producto representa más del 50% del de Estados Unidos. Se le considera como la segunda locomotora global. Los expertos señalan que debido a China los niveles de inflación y tasas de interés están bajos. La pregunta es: ¿cuán fuerte es? Desde 1979, China crece a tasas superiores al 9%; posee US$ 450 mil millones de reservas; US$ 438 mil millones en exportaciones; una inversión acumulada, desde 1979, de US$ 600 mil millones y registra US$ 1,000 millones de inversión extranjera por semana. Con la experiencia de la crisis asiática, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea presionan a China para que revalúe. Consideran que es artificial que su moneda, el yuan, siga a un cambio de 8.2 por dólar desde 1994. Falta, además, desarrollar un mercado interno en China, y el énfasis pro exportador tiene sus limitaciones. No se puede crecer de manera desarticulada dentro del contexto de una economía global, dice Carlos Casas, economista del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico. Las presiones son cada vez más fuertes. Pero China no se da por aludida. Este país ha invertido en 2004 unos US$ 121 mil millones para mantener el tipo de cambio. Carlos Aquino, experto en economía asiática y profesor de la UNMSM, indica que la tasa de cambio fija del yuan es producto de la inexistencia de la libre movilidad de capitales. Los dólares que entran a China son "esterilizados" por el Estado, comprándolos y acumulándolos. En China el dinero no se puede transferir al exterior. Mas no sólo Occidente presiona; lo hace también una casta de especuladores que tienen US$ 30 mil millones estancados en China para ganarse con la expectativa de una apreciación de la moneda. "El fenómeno chino no es sostenible en el tiempo: muchas reservas; precios de propiedades inflados; tasas de crecimiento de 9%, son sólo fruto de una política exportadora y de copamiento de mercados. La acumulación de reservas impulsa a invertir fuera", dice Casas. "No revaluar el yuan es igual a supervivencia". Si China se desacelera, la presión social puede estallar por la disparidad del ingreso en su población. En este aspecto se parece a Latinoamérica, comenta por su parte Aquino. El tipo de cambio fijo ha sido la mejor garantía para mantener la estabilidad, tanto económica como política. Las cifras que el gobierno chino publicita pueden ser inexactas. Casas recuerda que los cálculos no obedecen a estándares internacionales. Hay muchas incógnitas. ¿Puede manejar una crisis el Banco Central chino con una simple salida a medios como hace la FED norteamericana?, por ejemplo. El ineficiente sistema bancario chino es un lastre con incobrables, especialmente en el sector inmobiliario, que bordean el 30%. COSTO Y OPORTUNIDAD Para nuestro país una apreciación del yuan podría ser amortiguada por los mecanismos de alerta temprana y a través del fondo de estabilización fiscal. Estamos más preparados que antes; pero sí que acusaríamos el golpe. La revaluación del yuan ocasionaría que la demanda de materias primas se reduzca. Los minerales y la harina de pescado se verían seriamente afectados. Los sectores industriales y agroindustriales peruanos podrían ser beneficiados. Habría que analizar el costo-beneficio. Hay que trabajar en una matriz insumo-producto, pero con sentido de empleo. ¿Cuánto empleo genera cada uno de los sectores? Con el resultado se podría contabilizar mejor el impacto de una crisis en la economía peruana, subraya Casas. En el sector minero, si China reduce su crecimiento, las cotizaciones de los metales bajan. Como medida compensatoria el precio del barril de petróleo también descendería. El Perú tiene que aprovechar las coyunturas. La demanda china está creciendo, agrega Aquino. Si se revaluara el yuan, los consumidores chinos tendrían más poder adquisitivo. Se les podría vender productos con valor agregado. Casas cree que en un escenario optimista, una crisis china focalizada afectaría a lo máximo 5 décimas de PBI peruano. Sin embargo, de ser severa, esparciéndose por todo el mundo, y además ignorando las lecciones del pasado -lo cual le cuesta pensar que sea así- podríamos perder por lo menos 2 puntos del PBI. Los efectos negativos también pueden estudiarse desde otro ángulo. La baja en las cotizaciones de los metales agudizaría los conflictos internos: el producto del canon minero es una fuente principal de recursos para los gobiernos regionales. Una apreciación del yuan no sería de ninguna ayuda para las confecciones peruanas, por ejemplo. La mano de obra barata es tan gravitante en el precio de importación de productos chinos que compensa cualquier variación del tipo de cambio. Hay que tener en consideración que anualmente, un número de chinos equivalente a 3/4 de la población total peruana, llega del campo a las ciudades chinas en búsqueda de trabajo, agrega Aquino. La salida para el Perú ante una posible crisis de magnitud global pasa obligadamente por la diversificación de las exportaciones, especialmente de aquellas con valor agregado para atenuar la caída de las cotizaciones de los productos primarios. (Fernando Mac Kee T.)
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