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Tiempo
de Simbolización
Este tiempo de simbolización luce ser ese tiempo donde las ataduras se rompen y ya no existe más la preocupación por el infierno de los otros. No hay en estos cuadros una búsqueda de reafirmación sino de ruptura, porque se ha llegado a esta etapa de la vida en la cual ya no importan las reacciones ante un quiebre que rechaza la necesidad de la aceptación, porque esa etapa iniciática, hace tiempo que fue superada. La pintura de Ramiro Llona puede ocasionar controversias por sus modos de hacer. Estas resultan ser la mejor señal de un pintor que en plena madurez se atreve a romper con las formas que le merecieran acogida para penetrar por rumbos infinitamente más arriesgados y complejos, en los cuales la única certeza es la experiencia de lo vivido. Vasari decía que después de los 50 años, sólo los grandes pintores se atreven a romper con el pasado, renunciando a los halagos del éxito dejando de lado la obra que le diera reconocimiento, para reiniciar de nuevo. Llona es uno de ellos. Podrán distanciarnos muchas cosas, pero es indispensable reconocer a un pintor que ha optado por una coherente madurez. Algo que en arte -y en todos los aspectos de la vida- siempre he admirado. IN MEMORIAM en la Miró Quesada luce profética, pues como van las cosas pronto hablaremos de esta sala en esos términos. Esta ficción dentro de la ficción -un sueño dentro del sueño diría Borges- luce tan desfasada que solamente el desconocimiento de Duchamp a Fontcuberta pudiera dejar perplejo a quien la viera. No se trata de restar méritos, sino de analizar qué ocurre con un espacio que ha perdido importancia ante otras galerías más coherentes, con un perfil bien definido. Respeto a Cecilia Sarria pero el área de artes visuales se le está escurriendo de las manos con exposiciones que lucen programadas sólo para cumplir un cronograma. La decisión de nombrar un curador de turno es, paradójicamente, la causa principal de la incoherencia. Esta rotación hace que la responsabilidad sea de todos pero de ninguno. Fuenteovejuna, pero al revés. Nos hemos acostumbrado a las clausuras de espacios culturales y mantenemos silencio sin recordar a Santayana, ni siquiera a Brecht. El Banco Wiese cerró su sala de Miraflores, el Banco de Comercio hizo lo mismo. El Continental tiene un espacio privilegiado, desaprovechado desde hace largos años. Larco será una avenida combi, pero ante la arbitrariedad de instituciones de incuestionable poder económico, cabría exigir más a la autoridad municipal. O por lo menos a la SUNAT. ¿De lo contrario, a dónde va la diferencia entre el 1% que me pagarían por mis hipotéticos ahorros y el 22% que cobran por un crédito que nunca me será concedido?
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