
Periodista noruega Aase Hjelde publica libro sobre la labor de los reporteros ayacuchanos en tiempos de guerra.
La Lección Ayacuchana
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Tras venir por primera vez al Perú como corresponsal de la cadena NRK de Noruega, Aase Hjelde volvió en varias oportunidades como catedrática de la Universidad de Oslo y como investigadora. En su libro narra las historias de periodistas como Jaime Ayala, Hugo Bustíos y Eduardo Rojas, muertos y herido este último en la guerra interna. |
Vienen de Lima para hacer magníficos discursos en los funerales. Luego se van y nosotros continuamos olvidados (p. 72). Es la voz de un hombre de prensa ayacuchano refiriéndose a la actitud de la Federación Internacional de Periodistas durante la guerra interna, la cual podría interpolarse como evidencia de que la desconexión entre la capital y el Ande se reflejó primero en el periodismo. Sólo así pueden entenderse gestos como el del diario limeño que envió 200 soles como indemnización a la familia de un corresponsal ayacuchano muerto en acción, entre otras historias y testimonios recogidos por la periodista y catedrática noruega Aase Hjelde en
Periodismo bajo terror: Ayacucho en tiempo de guerra (Ediciones del Vicerrectorado Académico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2009). Se trata de un trabajo de investigación que explora la manera en que se ejerció el periodismo en el mismo epicentro del conflicto armado. Hjelde estudia el tema con amplitud: metodologías ad hoc, dilemas éticos, testimonios de parte e historias como la de Hugo Bustíos, reportero de CARETAS asesinado por una patrulla militar en 1988.
–En tu libro haces notar que la labor del periodista ayacuchano era difícil porque entre los dos fuegos no sólo estaban ellos sino también sus familias. ¿Por qué crees que se quedaron los que se quedaron?
–Cuando vinieron los periodistas de Lima y del extranjero, pero especialmente de Lima, muchas veces exageraban en lo que publicaban. Además no conocían la idiosincrasia local ni hablaban quechua. Los periodistas ayacuchanos dicen que se quedaron para corregir esa imagen y para mostrar la información correcta; y también, claro, porque no era posible para todos salir.