Fútbol Pésima gestión dirigencial hunde al fútbol peruano. La cereza de la torta sería la renuncia de Sergio Markarián.
La Pelota Sí Se Mancha
El 2011 fue para el olvido. La maña se apoderó de los dirigentes y casi no hubo fecha en la que los puntos ganados en cancha fueran apelados y perdidos en mesa.
El principal problema era la deuda que los clubes le tenían a los jugadores, quienes para evitar el "walk over" firmaban las planillas.
Para el 2012 Manuel Burga, presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), anunció que los equipos deudores no podrían participar del campeonato si no acreditaban fondos para solventar el año.
A fines de enero solo 6 clubes (de los 16) habían cumplido con acreditar su solvencia. La "U" encabezaba la lista de deudores con US$ 1,6 millones.
Para el 7 de febrero ya se veía la tormenta en el horizonte. Por un lado la Agremiación de futbolistas (entidad que defiende los intereses de los jugadores) informó que 10 clubes no podían pagar el campeonato 2012, mientras que la Asociación de Fútbol Profesional (ADFP) programó la primera fecha del Descentralizado.
El problema se intentó solucionar cuando los clubes solicitaron que sus deudas se refinancien en 24 meses. Los jugadores no aceptaron (querían que todo se solvente durante el 2012) y anunciaron que no se presentarían la primera fecha.
El sábado 18 de febrero el plantel de la Universidad San Martín no viajó a Arequipa para jugar contra Melgar. Como respuesta, Álvaro Barco, gerente del equipo, anunció que la San Martín se retiraba del fútbol profesional peruano.
El 19 Unión Comercio y César Vallejo imitaron el ejemplo y también se retiraron. Mientras que Inti Gas despidió a su técnico y al equipo profesional por negarse a enfrentar a la "U" en Ayacucho. Por la noche, el presidente de la FPF Manuel Burga viajó a Suiza.
La cereza de esta caótica torta podría ser la renuncia del seleccionador Sergio Markarián.