Personajes Encuentro sobrenatural con el genial compositor Augusto Polo Campos: una experiencia difícil de explicar. Aquí un intento.
La Vida Exagerada de Polo Campos
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Con Susy Díaz y embarazadísima Florcita. A su ex le regaló dos relojes (uno más pequeño que el otro) el día de su matrimonio, dando a Andy B sabio consejo: “si te falla el grande, usa el chico”. |
La sesión de espiritismo ha sido fructífera. Poseído por el espectro de Jesús Vásquez, Augusto Polo Campos escribe sobre un block de Importaciones Hiraoka el dictado que la reina y señora de la canción criolla le envía desde el más allá. “Esto que vas a ver no lo estoy haciendo yo”, ha dicho antes y sobre el papel empieza a dibujarse guiado por fuerzas extrañas el nombre de la criolla. Luego, la respuesta afirmativa a una inquietante pregunta: “¿Todavía me recuerdas?”. A punto de cumplir 82 años y acusado recientemente por su hija Florcita de sufrir de Alzheimer (al confundirse con la diabetes de su padre), Polo Campos niega tal diagnóstico y, más bien, repasa el menú que le ha preparado hoy a la niña de sus ojos: concentrado de menudencias con frejolitos chinos en salsa de pollo y oportuna tortilla de sesos para evitar el susto.
El prolífico creador de valses como Regresa, Y se llama Perú y Cariño Malo, asegura que no solo está en magníficas condiciones físicas, sino hasta enamorado, “locamente enamorado de una niña de la selva de 26 años”, y muestra los diversos elíxires que parecieran darle la razón, y también una mano. En cuanto a las mujeres, dice que hay que saber cuándo retirarse, y que solo una vez se portó mal, cuando se enamoró de “la figura más brillante que ha tenido el Perú”: Jesús Vásquez. Él, que prohíbe el trago a sus alumnos, asegura que solo brinda con agua y el vino lo reserva para sus sesiones amorosas en su habitación de cama roja flanqueada de espejos. Su “gimnasio”, dice quien anteriormente ha opinado que el corazón es para los anticuchos y que “el amor está en los barrios de la mente”.