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Tilsa y el Loco no son los primeros. Enrique Casaretto y Gisela Valcárcel, Roberto Martínez y Viviana Rivasplata, Leslie Shaw con el argentino Vitti. Ejemplos recientes y no tanto de la atracción entre futbolistas y modelos (o vedettes).

La vieja nueva historia de la erótica del fútbol. Personajes de turno: la coniglietta Tilsa Lozano y el seleccionado Juan Manuel “el Loco” Vargas.

La atracción erótica que los jugadores despiertan está relacionada con la noción de ídolo.
“El jugador se convierte en objeto de deseo. Quieren contagiarse de ellos, de su energía y aura guerrera”.
(Sicoanalista Leopoldo Caravedo).

Tilsa Lozano conoce su negocio. Que Miss Colita Reef, que Miss Play Boy, que una serie erótica, que el baile del tubo. Que qué le pasa a Larissa Riquelme, que un besito con Giovanna Valcárcel, que nada que ver con la bisexualidad, que Vanessa Tello no es su amiga, que le gusta un Cholo Power y que le iría al “Loco” Vargas. De casualidad, cuando su calendario 2011 ya se enfrió, incendia las redes sociales con una foto donde lame un helado violeta (ver “La última” en E&E). Con uñas y gorro del color de la camiseta del Fiorentina, donde Vargas calienta banca. Escándalo. Flashes, cámara, acción. Rumor rima con amor. Y cuando el río suena es porque colas trae. Sei sempre nei miei pensieri (siempre estás en mis pensamientos), escribió Tilsa. Natalia Rodríguez, la cuñada, respondió: “es una mocosa más que no sabe dónde está parada, para mí es feíta”. La esposa de Vargas, Blanca Rodríguez (34), madre de sus tres hijos (la mayor de 3 años y el menor de 8 meses), apuntó: “No eres libre si tienes que esconderte como una cucaracha”. Luego añadió: “I.L.U.S.A.”.

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“Mis besos duran más de una hora” dijo Tilsa en el evento de C.C. Plaza Norte. Arriba, el amor muerde: Vargas con Blanca Rodríguez.

Lozano ironizó: “Un brindis por los que sabemos la verdad, pero queremos ver hasta dónde llega la hipocresía”. El miércoles 9 de febrero ella salió de una clínica local donde ingresó por un cuadro de estrés. El jueves 16 Vargas habló para Enemigos Públicos: “Estoy separado… Acá se han manchado honras de personas y familias, yo no supe manejar esa situación…”. El anuncio de su separación provocó que Tilsa fuera perseguida por la prensa luego de una presentación en el C.C. Plaza Norte. Me acosan, escribió. “Jamás me he involucrado en escándalos con fines publicitarios”, añadió. Se hizo público el reporte migratorio de la conejita. Hay 17 viajes a Europa en los últimos 23 meses (10 en 2011). Entre ellos un retorno de España en el mismo avión en el que regresaba Vargas el 25 de mayo de 2011. El diario Corriere dello Sport tituló: “Vargas ammette la relazione con la coniglietta Tilsa Lozano”. Y nadie necesita traducción. Solo que no se muestran pruebas. Y la novela recién empieza. En el fútbol peruano este baile entre jugadores y modelos/vedettes/nadie sabe para quién trabaja no es nuevo. Famosas parejas fueron Enrique Casaretto (el del saltito luego del gol a Brasil) con Gisela Valcárcel, quien después diría que sí, hasta que la muerte los separe, a Roberto Martínez, quien luego diría lo mismo pero con otro terno a Viviana Rivasplata.

Otros jugadores marcados cuerpo a cuerpo han sido “Puchungo” Yáñez y Giovanna Vélez, Ronald Baroni con Mónica Cabrejos y Juan “Chiquito” Flores con la hoy señora Tula Rodríguez. Aldo Olcese y la recordada “Mamalú” Costa fueron ampayados en posición adelantada, mientras que Leslie Shaw y el argentino Vitti fueron una pared que terminó en tiro de esquina.

Pero este combo salchipapero no es solo de sabor nacional. En el extranjero también se juega: Beckham y Victoria, la “Posh Spice”. Diego Forlán primero con Zaira Nara y ahora con la uruguaya Victoria Zaravia. Shakira con Piqué (y su piquetón). Cristiano Ronaldo con la modelo rusa Irina Shayk. Luego de ver a estas beldades en bikini, los mortales claman al cielo y se preguntan por qué. Los mundanos señalan al vil dinero. El ya clásico “billetera mata galán”. Sin embargo, el psicólogo y sicoanalista Leopoldo Caravedo (quien en el pasado ha trabajado con la selección peruana de fútbol) menciona que esta atracción erótica que los jugadores despiertan está relacionada con la noción de ídolo. El jugador se convierte en objeto de deseo, con el que muchos quieren compartir. Quieren rodearlo, contagiarse de ellos, de su energía y aura guerrera. “Desde sus orígenes el fútbol fue una alternativa a la guerra –señala Caravedo. Es un deporte de competencia, de fuerza, de estrategia. No es que necesariamente hayan reemplazado a los gladiadores de la antigüedad pero sí son una metáfora de ellos. Y por eso despiertan ese atractivo y fervor”.

Tilsa y el Loco. Dos personajes que usaron su cuerpo para “triunfar” y que ahora protagonizan una novela que crece por la marca a presión de las respectivas familias, las redes sociales y la prensa. Tilsa y el Loco. Una historia que se debate entre el gol de media cancha y el autogol mientras el fútbol peruano sufre de impotencia y no levanta cabeza. (Juan Carlos Méndez).


 


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