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Restaurantes Una empresa familiar que agarró carne: cuatro locales en doce años.

El Hornero

Cuentan con licencia para comercializar carne Angus certificada. Servida en seis cortes distintos.

Historia de éxito es la de don Armando Tafur, el ancashino que empezó de mozo en La Carreta y terminó como gerente general de su propia empresa familiar. Negocio exitoso construido a lo largo de doce años, que no deja de crecer y aumentar su reconocimiento, tal como lo comprueba el ranking de Summum donde figura en el segundo lugar en su categoría. El Hornero tiene cuatro enormes locales (Chorrillos, San Isidro, La Molina y Asia), planea abrir otro de 20,000 metros cuadrados en Pachacámac y seguir hacia donde el olfato empresarial de su mentor los guíe.

Hay constantes que se repiten en los horneros, que van desde la decoración hasta la relación con el cliente. La madera es una de ellas (dicen, quienes lo conocen, que don Armando tiene un hangar lleno de objetos de demolición) o los adornos tipo casa/hacienda donde no faltan ángeles de iglesia (desconozco si auténticos o réplicas). Como buen visionario ha construido una gran cava en el local de La Molina, aunque aún le falta afinar las etiquetas que ofrece para estar a la altura de sus productos cárnicos. El servicio no es profesional pero sí diligente, casi afectuoso, como el que brindaría el dueño de casa a sus invitados.


 


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