Personajes En la playa San Pedro en Lurín, entre el mito y la felicidad. Propuesta plantea declarar santuario de Pachacámac y su entorno como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO.
Szyszlo y San Pedro
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Según la mitología andina, la isla de Pachacámac es una princesa. En 1989, Fernando de Szyszlo pintó el formidable díptico, Mar de Lurín. |
El maestro Fernando de Szyszlo camina a los 86 sobre la arena húmeda de la playa de San Pedro con trote juvenil. La melena cana en ventolera. La mirada juguetona. Al fondo, las islas de Pachacámac emergen entre la bruma veraniega como una ballena monumental. Desde tiempos inmemoriales el antiguo peruano quedó cautivado por su grácil belleza.
Un pescador introduciéndose en una balsa de cuatro troncos captura la atención del maestro. La silueta se pierde en el sereno mar plateado del día, impulsada por un remo –una caña de bambú cortada por la mitad–, rumbo a las islas. “El Perú sigue siendo agreste, salvable”, inhala el pintor, llenando sus pulmones de aire puro, plenamente feliz.