Internacional
El Caudillo se Muere
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Hugo Chávez, cuando el gobernante y la autocracia venezolana gozaban de buena salud. |
Cáncer plantea dilema de la sucesión chavista, mientras la oposición cierra filas.
El 16 de febrero, Hugo Chávez afirmó que “siguen diciendo que estoy muriéndome”, y señaló que todos los días reza para que nunca más regrese el cáncer del que se había liberado. Después de ese discurso, Chávez desapareció.
LA USINA DE RUMORES
El periodista Nelson Bocaranda, de El Universal de Caracas, informó que Chávez había viajado de urgencia a Cuba debido a su estado de salud. Según el periodista –el primero en decir que Chávez padecía de cáncer cuando lo negaban oficialmente– nueve médicos están evaluando la salud de Chávez. Antes, el periodista brasileño Merval Pereira informó que el cáncer de Chávez había hecho metástasis.
En tiempos recientes, Chávez se había mostrado pleno de energía y le había crecido el pelo que perdió por la quimioterapia aplicada en Cuba después de ser operado en junio pasado para extraerle un tumor canceroso de la zona pélvica “del tamaño de una pelota de béisbol”, como él mismo dijo. También mostraba una pronunciada hinchazón corporal. Para demostrar que estaba bien, dio un discurso de diez horas de pie ante la Asamblea Nacional.
Ni esteroides, ni quimioterapia ni cirugía parecen estar haciendo efecto. La salud del presidente de Venezuela se ha convertido en uno de los ejes de la campaña electoral que culminará el 7 de octubre, en la que aspira a ser reelegido por un nuevo período de seis años.
LA RECAÍDA
El martes 21 de febrero Chávez reapareció para confirmar que, efectivamente, había viajado a Cuba donde se le habían practicado exámenes que habían detectado una lesión en el mismo lugar en que estuvo el tumor extraído. Esta situación obligará a realizar una nueva operación, para lo cual viajó a Cuba el viernes 24 de febrero por un período que no se precisó y sin dejar encargado de la gestión del gobierno como en una oportunidad anterior. Y siguen las especulaciones: o la situación es muy simple o el entuerto es muy grande.
Como ya es práctica en la enfermedad de Chávez, ningún médico ni comunicado oficial han proporcionado información precisa sobre la dolencia. La recaída de Chávez crea gran incertidumbre para sus partidarios y en el desarrollo del proceso electoral en curso. La oposición afirmó que: “Los rumores están directamente relacionados con el sectarismo, la ausencia de información precisa, clara y médicamente confiable. Decir la verdad es un deber democrático con el pueblo”.
¿SUCESIÓN EN LA REVOLUCIÓN?
Un deterioro en la salud de Chávez, que aún no se ha postulado como candidato, conduciría posiblemente a la designación de un heredero en la construcción del “Socialismo del siglo XXI”. Esta elección será difícil para Chávez, que ha conducido a sus seguidores con puño de hierro.
Debe tenerse presente, además, que los liderazgos autoritarios tienden a ir eliminando del entorno a las personas con carácter y opiniones definidas y aceptan en su “núcleo íntimo” al líder y a quienes practican la “obsecuencia debida”. Y estas personas no constituyen reemplazos exitosos (con la posible y única excepción de Joaquín Balaguer en R. Dominicana).
Varias personas han sido mencionadas como posibles sucesoras de Chávez. Su hermano Adán fue uno de ellos, pero su radicalismo político pareció excesivo. El canciller Nicolás Maduro apareció como delfín, hasta que Chávez lo obligó a postularse en una elección estatal que perdió.
Se menciona también al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, que ha sido calificado como un “mago de la política del inframundo”, pero que ya fue derrotado por el líder de la oposición, Henrique Capriles, en 2008, en elecciones regionales. También figura el vicepresidente Elías Jaua, dejado a cargo por Chávez con ocasión de su anterior operación. Jaua, representante del ala radical del chavismo, ha sido calificado como “un plomo comunicacional.”
Rafael Ramírez, presidente de PDVSA y ministro de Energía, es el “rey del petróleo”, con el inmenso peso político y económico que esa posición involucra, y tendría posibilidades. Por fin, María Gabriela Chávez, hija del presidente y que cumple funciones de primera dama. Chávez ha hecho público su deseo de que lo suceda una mujer. Su hija, de 31 años, aparece estrechamente vinculada a su padre.
Al final pero no lo último, las Fuerzas Armadas. Muchos las consideran el fiel de la balanza, sin cuyo visto bueno no habrá sucesor de Chávez. Pero ellas mismas están divididas internamente. La designación de Henry Rangel Silva como ministro de Defensa resolvió el problema burocrático, pero no el malestar en las fuerzas armadas. El designado ha sido acusado de tener vínculos con las FARC de Colombia y con el narcotráfico. Hay analistas que consideran que Chávez no termina de confiar en las fuerzas armadas.
EL PROCESO POR VENIR
La enfermedad en sí misma no tiene efectos políticos unívocos. La tendencia popular a brindar apoyo a una persona que sufre una dolencia grave como el cáncer se manifestó después de la operación de junio pasado, cuando la popularidad de Chávez subió. Pero, por otra parte, una recaída ya es otra cosa, pues afecta el aura de invulnerabilidad que este tipo de líderes cultiva.
El proceso, político o mental, de búsqueda de alternativas, supone en sí mismo un desgaste. Para importantes analistas, “Chávez es la emoción a través de la cual el pueblo se conecta con el poder”, y su ausencia o menoscabo tendrá efectos muy serios en la posibilidad de derrotar a la oposición. La posibilidad de un “chavismo sin Chávez” es remota.
LA OPOSICIÓN
Luego de un impecable proceso de elecciones primarias, la oposición eligió a Henrique Capriles, de 39 años y en la plenitud de su forma, como el candidato único para enfrentar a Chávez, a quien deseó una pronta mejoría. Las elecciones primarias de todos los grupos reunidos en la Mesa de Unión Democrática (MUD) tuvieron lugar el 12 de febrero pasado y participaron en ellas tres millones de electores.
Se ha considerado que el hecho de que la oposición haya elegido un solo candidato en elecciones sin objeciones es un gran paso adelante en su objetivo de desalojar a Chávez del gobierno. Esta unidad se refleja también en los términos de la campaña: la inclusión de todos los venezolanos, la focalización en los problemas sociales y económicos más acuciantes (seguridad ciudadana, empleo, inflación) y un esfuerzo para captar no solo a los opositores a Chávez, sino también a los independientes, que según estimaciones fluctúan por encima del 30% de los electores, y a sectores moderados del chavismo.
La incertidumbre sobre la salud de Chávez marca el proceso electoral en el cual, por primera vez, la oposición tiene buenas posibilidades de éxito. (Escribe: Luis F. Jiménez)