Bicentenario
Rumbo a la Prosperidad
"¿Para 2021 será posible ser o estar cerca de ser un país próspero?", se pregunta el ex ministro de Economía Luis Carranza, quien analiza el actual contexto internacional y plantea una estrategia de crecimiento.
La promesa de una vida peruana próspera con la cual se fundó la República hace casi 200 años no se ha cumplido. Acercándonos al Bicentenario, nos preguntamos si para 2021 será posible ser o estar cerca de ser un país próspero. Personalmente creo que sí es posible, pero tendremos que trabajar muy duro para conseguirlo.
GRANDES FRACASOS
La economía peruana ha tenido periodos de auge y fuerte crecimiento en el pasado, todos ligados a materias primas tanto por aprovechamiento del recurso (como el guano en el s. XIX) o por altos precios de los mismos (como los ciclos de la posguerras mundiales en el s. XX). Todos estos episodios fueron pasajeros y no lograron consolidar la creación de una economía pujante y autosostenible.
De allí que las opiniones de los expertos, locales y extranjeros, son usualmente desoladoras. Relacionan nuestra suerte a la suerte de las materias primas y pronostican un bajo crecimiento económico de largo plazo. Independientemente de la nacionalidad, podemos separar a estos expertos en dos tipos: los ideologizados y los sofisticados. Los ideologizados afirman que la economía peruana es una economía primario exportadora, por lo tanto no hay un desarrollo del mercado interno y apenas se acabe el ciclo favorable de materias primas caeremos en una terrible recesión. Recomiendan un desarrollo del mercado interno a través del proteccionismo para desarrollar la industria. Esta falsa posición ideológica es desenmascarada por la realidad muy rápidamente. Los sectores manufactureros, de construcción, servicios y comercio han sido bastante más dinámicos que los sectores primarios. En una década, el volumen de las exportaciones no tradicionales se ha triplicado, la pobreza se ha reducido en más de 20 puntos, las clases medias han crecido sustancialmente, entre otros cambios.
Los sofisticados comparan dos fotos: la del Perú actual y la de un país desarrollado. Al ver la imagen de un país cuyo sector exportador está poco diversificado y los productos exportados son poco transformados, concluyen que no estamos en condiciones de llegar al primer mundo y que apenas se termine el auge de los precios de materias primas nuestra tasa de crecimiento de largo plazo se deprimirá. Rebatir estos argumentos no es tan fácil, porque si no hacemos nada, efectivamente se cumplirá ese lúgubre pronóstico. A continuación algunas reflexiones.
CONTEXTO INTERNACIONAL
Si la crisis europea no causa un colapso financiero global, tendremos un escenario externo de mediano plazo bastante favorable. El crecimiento de Asia, en particular China e India, genera una demanda sostenida por materias primas, lo cual a su vez produce escenarios de precios altos. No olvidemos que todavía un 50% de la población china vive en el campo. Aunque a un probable menor ritmo, el modelo de crecimiento chino seguirá siendo el soporte de los precios de las materias primas hasta 2021.
REFORMAS ESTRUCTURALES.
El avance en estos años ha sido muy importante. La economía peruana ha crecido fundamentalmente por productividad, esto es, no solo hay más trabajadores y más inversión, sino que usamos mejor estos factores productivos. Una hectárea dedicada al cultivo de espárragos en vez de arroz implica una mayor productividad. Esto se ha logrado por la mayor apertura de la economía, las mejoras en las condiciones de competencia en los mercados (tanto de trabajo, de capital y de bienes y servicios), las mejoras en las condiciones para hacer negocios, la mejora en la infraestructura, entre otros. Es cierto que falta mucho por hacer, pero los avances han sido muy importantes. Si esto no fuese así, ¿por qué Perú ha crecido más que países que han sido más beneficiados por al auge de precios internacionales como Argentina, Chile o Venezuela?
FASES DE CRECIMIENTO
Nuestros amigos ideologizados se estrellan contra la realidad confundiendo los ciclos de corto plazo con las tendencias de largo plazo y las causas con las consecuencias. Nuestros amigos sofisticados fallan en comprender que el crecimiento es un proceso y no se trata de comparar dos fotos sino de ver cómo llegamos de ser una economía de ingresos bajos a una de ingresos altos. La receta que nos brindan es alejarnos de las materias primas y diversificarnos. Reducir el porcentaje de exportaciones relacionadas a recursos naturales, incorporando mayor contenido tecnológico a los bienes producidos y exportados. Suena lógico. Describe lo que son los países desarrollados pero, ¿qué políticas implementas? Creo que es un error. El camino al desarrollo económico pasa por profundizar nuestras exportaciones ligadas a recursos naturales.
ESTRATEGIA DE CRECIMIENTO
Nuestra estrategia de crecimiento debe estar basada en una primera fase en incrementar nuestras exportaciones de materias primas: minería, productos agrícolas y recursos forestales. Una vez que tengamos masa crítica y escala de producción, se generará una demanda de equipos, insumos y servicios especializados en áreas geográficas concretas. Aquí es donde pasamos a una segunda fase de crecimiento. En esta fase de crecimiento, se desarrollan de manera intensiva industrias de soporte para la explotación de las materias primas.
En esta fase la creación de empleo, el aumento de ingresos, la mayor tecnología incorporada en la producción de bienes y servicios hace que se mantenga el dinamismo económico. ¿Por qué se instalarían empresas de metal mecánica de talla mundial en Cajamarca o en Moquegua? Porque necesitas estar cerca a tu mercado, siempre y cuando puedas generar producción a escala suficiente que te permita ser competitivo en un mundo global. Para hacer esto ¿qué tipo de políticas necesitamos? Lo bueno es que no necesitamos subsidios, no necesitamos castigar a otro sector o a los consumidores. Necesitamos profundizar nuestras reformas estructurales, fomentar la inversión en explotación de recursos naturales y eliminar las fallas de coordinación que generalmente existen e impiden el desarrollo de estas aglomeraciones de empresas productivas.
Nuestra realidad hace que nos parezcamos más a Noruega o Australia que a China, Alemania o EE.UU., por lo que nuestra estrategia debería ser consistente con esa realidad. No olvidemos que Noruega tiene un mayor porcentaje de exportaciones ligadas a recursos naturales que nosotros, pero su ingreso por habitante es 5 veces más alto que el del Perú.
El sueño del país próspero con el cual se fundó la República es alcanzable. Depende de nosotros mismos. Tenemos que aprender a resolver nuestras diferencias, reconociéndonos como peruanos, con un origen y un futuro común. No podemos desaprovechar esta oportunidad, porque no hay otra China a la vuelta de la esquina. (Luis Carranza*)
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*Director del Centro para la Competitividad y el Desarrollo, USMP.