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Historia Los orígenes, en días de Leguía, de la que es hoy la gran entidad rectora macroeconómica del país.

Los 90 del BCR

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Primer local, en 1922, en el jirón Miró Quesada. En 1929, crash incidió en caída de Leguía.

No dejan de sorprender los números macroeconómicos del Perú: una inflación promedio de 2.5% en los últimos 11 años, la más baja de América Latina y muy similar a la estadounidense. Reservas internacionales que acaban de superar los US$ 54 mil millones y apilan una muralla de fortaleza para enfrentar en mejor posición las crisis internacionales. Además, la volatilidad cambiaria que se cuenta entre las más bajas del mundo.

Buena parte de esos récords en azul se deben a las políticas impulsadas desde el Banco Central de Reserva, que este viernes 9 cumple 90 años y es actualmente presidido por Julio Velarde, ratificado del gobierno anterior que a su vez lo convocó de una orilla política opuesta.

Ante la actual autonomía del BCR, hoy respetada por todos los frentes, resulta especialmente llamativo que, cuando el entonces presidente Augusto B. Leguía impulsó en el Congreso el proyecto de una gran entidad financiera de emisión, recaudación y crédito, los bancos privados reaccionaron con escepticismo por el control que el Ejecutivo pretendía tener de su directorio.

Al final el gobierno se impuso. Se hacía necesario comenzar a centralizar la emisión de billetes –entonces generados por los bancos– con sustento en el oro y era conocido que Leguía se valdría del Banco de Reserva, su primer nombre, como pieza clave del financiamiento que necesitaba para impulsar su ambicioso plan de infraestructura en el país y modernización de Lima.

Eran los días del primer centenario de la independencia y entonces nació una institución que hoy, en un país dado a patear tableros, mantiene el pulso firme.


 


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