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Policiales

Fémina Fatal

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El 22 de abril de 2010. La Policía se hizo presente a las 8:30 pm en un departamento del distrito de San Miguel y encontró a Gino Tello, muerto de un disparo en la sien. Allí estaba también Maribel Velarde, pero en circunstancias bastante más confusas que las que se registraron con el caso de ‘Pinocho’.

En francés ‘femme fatale’ suena más elegante, pero Celeste Maribel Velarde Ylasaca encaja en la categoría.

Maribel tiene mala suerte, o trae mala suerte, o tiene mucha suerte.
El 29 de febrero pasado se encontraba en el llamado “edificio maldito” de Bellavista 334, Las Casuarinas (CARETAS 2222), propiedad de un tal Roberto Henríquez, en circunstancias en que su pareja, apodado ‘Pinocho’, decidió quitarse la vida metiéndose un balazo, no en la nariz, sino en la cabeza.

‘Pinocho’, o Jaime Enrique Rojas Caravedo, tenía un prontuario que hubiera preocupado al propio Geppetto.

Además, poseía una pistola parabellum 9mm que no se sabe de dónde la sacó.

EL HOMBRE CORRECTO

Pero la tendencia de la vedette a bailar con personajes de la farándula criminal había comenzado antes.

Dio el primer paso quizás cuando en 1996 tuvo una relación y además una hija con José Daniel Quispe Huamán.

“De repente me enamoré, dice, de alguien que pensé era un hombre correcto, que valía la pena”.

Ella frisaba entonces los 19 años, pero resultó ser muy distraída aun para esa edad.

En agosto de ese año Quispe Huamán fue capturado por las Águilas Negras de la PNP cuando intentaba atracar una casa de cambio.

El preciado marido era ‘Shakira’, apodado así por su ágil cintura en homenaje a la entonces flamante estrella colombiana, ‘raquetero’ jefe de la banda conocida como ‘Los Satanases de las Residencias’. Entre otras monadas, habían vaciado una casa precisamente en Las Casuarinas.

‘Shakira’ fue condenado a largos años y está guardado en Lurigancho.

La atracción que Maribel sintió por ‘Shakira’, sin embargo, alimenta versiones sobre un extraño enganche que persistiría.

Según fuentes policiales, la imprecación “¡cachudo!” que apareció en el celular de ‘Pinocho’ esa madrugada fatal del 29 y presumiblemente lo sacó de quicio, salió del celular que tiene ‘Shakira’ escondidito en Lurigancho.

EL OTRO ESCENARIO

La presencia de Maribel en el escenario de un presunto suicidio hubiera pasado virtualmente desapercibida si algo parecido no hubiera sucedido el 22 de abril de 2010.

En esa fecha la Policía se hizo presente a las 8:30 pm en un departamento de San Miguel y encontró a Gino Tello, muerto de un disparo en la sien.

Allí estaba también Maribel Velarde, pero en circunstancias aún confusas.

Ese departamento pertenecía a Rosa Gonzales, ex pareja de Tello. Según la versión proporcionada, él había caído de visita para despedirse porque se iba a Buenos Aires y Maribel arribó después para acompañarlo al aeropuerto, pero lo halló ya cadáver.

Un primer parte indicó que se había encontrado una pistola Glock en su mano izquiera. El muerto no era zurdo, por lo que un segundo parte corrigió el error.

Cecilia Otiniano, madre de Gino Tello, exigió al Ministerio Público reabrir el caso porque cree que se trató de un asesinato, pero el tema parece cerrado.

La señora Otiniano dice que Maribel Velarde conoció a su hijo el 23 de enero de 2009 en una fiesta en La Molina, día en que éste cumplía 30 años.

Ahora bien, ya con antelación, en 2008, la Policía había encontrado un cargamento de media tonelada de cocaína en una casa de La Molina, y la vinculaba a una organización delictiva relacionada con los carteles de Tijuana, México. Y buscaba a Gino Tello.

Si bien Velarde sostuvo durante un buen tiempo que era solo amiga de Tello, hay indicios de que viajaron juntos a Buenos Aires poco después de conocerse.

El prófugo Tello contaba con tres pasaportes falsos –peruano, chileno y argentino– y se movía con sorprendente comodidad. Incluso, ingresó una vez a la comisaría de La Molina para interceder por Velarde cuando ella tuvo un leve accidente automovilístico contra una reja.

Según doña Cecilia, su hijo le regaló a Maribel una propiedad inmueble y dos automóviles –además de una hija que nació después de su muerte. Y está convencida que la fémina fatal algo tiene que ver con un delito mayor.

“Ella tiene poder, dice la señora, ella sale librada de todo. (El caso de ‘Pinocho’) es igualito a lo que sucedió con mi hijo”, ha declarado públicamente.

Y es verdad que con Rojas Caravedo la Dirincri de Surco ha obviado ciertas constataciones que parecieran convenientes. Por ejemplo, no ha acudido a la Asociación Las Casuarinas, cuya seguridad lleva un registro meticuloso de los vehículos que entran y salen de la urbanización, para cruzar datos antes de despedirse con sonrisas de Maribel.

EL CHOFER

Habría motivos.

‘Pinocho’, por lo pronto, fue el chofer de Gino Tello, y éste, según la Dirandro, definitivamente trabajaba para carteles mexicanos y enviaba cocaína a Europa.

Eso explica la subsiguiente epidemia de plomo que se registró en la ciudad.

En junio de 2010, dos meses después del presunto suicidio, uno de sus acreditados socios, Carlos ‘Cabezón’ Romaní, fue muerto a balazos en La Victoria.

Y en noviembre de ese mismo año, sicarios acribillaron a Pedro Edwin Ráez Rivadeneira en la quebrada de Armendáriz.

Otro allegado de Tello, Abraham Llanos Luperdi, había sido liquidado en 2009 en Miraflores, quizás como advertencia.

Así que en estas coyunturas fatales, solo la ropa de las vedettes puede ser tomada a la ligera.


 


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