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Entrevistas “Somos una sociedad muy permisiva”, dictamina Ernesto Álvarez Miranda, Presidente del Tribunal Constitucional.

Alerta Contra la Corrupción

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Hombre tímido en el plano sentimental, Álvarez es firme en su análisis de la corrupción y la lucha contra la impunidad.

Ernesto Álvarez Miranda (50) es el Presidente del Tribunal Constitucional más joven de la historia del Perú. Es un hombre delgado que se conserva físicamente muy bien, ya que juega partidos de fútbol nocturnos (con sus tiempos reglamentarios) todas las semanas. Estamos almorzando en el restaurante Costa Verde y pergeñamos esta entrevista durante todo el tiempo del ágape hasta que los postres y el café han sido consumidos. Entonces pasamos a mayores. “¿Es usted sincero?”. Lo soy, no lo dude. “¿Será capaz de contestarme todo aquello que yo le pregunte?”. No hay que tener miedo a decir la verdad, por cruda que ésta sea. Y, efectivamente, llegada la hora de la verdad y ante el bombardeo de preguntas, la cosa sucede exactamente así. Sé que es un hombre tímido porque él mismo lo confiesa a lo largo de la entrevista y, de cuando en cuando, tras sus cortos silencios (supongo que se está lacerando a sí mismo para responder con toda la claridad a la que se ha comprometido) sus respuestas surgen pétreas, a combazos, sin el menor disfraz, sin ese hálito de diplomacia esquiva tan característico de los personajes públicos con muchísimas horas de rodaje. Hay que suponer que es incomodísimo para todo un Presidente del Tribunal Constitucional tener que contestar con la verdad por delante a todo ese amplísimo, complicado y muy escabroso tema de la corrupción existente a todo nivel en el país. Él podrá ser un hombre tímido pero en ningún sentido es un hombre pacato. Quizá sea hombre de pocas palabras pero está claro que él piensa que cuando hay que hablar, hay que hablar. Para buscar soluciones a un problema enquistado hace mucho tiempo, él da una que parece óptima, la de luchar contra la corrupción atacando frontalmente a la impunidad. Veamos lo que él dictamina.

–Hábleme de sus padres.
–Soy hijo de Ernesto Álvarez Vacarea, peruano nacido en Bolivia e inscrito en el consulado peruano, militar, soldado, se hizo cadete por sus notas y llegó hasta mayor y murió en el 69 un día después de Navidad. Mi bisabuelo paterno fue un héroe reconocido en la guerra con Chile. Mi madre nació en Sicuani (Cusco). Mi padre la conoció en una fiesta en Sicuani, en donde acudió con 2 ó 3 amigos oficiales jóvenes. Se enamoraron. Mi madre era de clase media alta (su padre juez y hacendado), sabía tocar el piano y siempre lo practicaba.


 


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