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Internacional Rumores de golpe, choques y fugas tras el abrupto relevo del presidente del Partido Comunista de China, Bo Xilai.

Purga China

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Bo Xilai era apoyado por un sector conservador del Ejército Popular de Liberación. Hay malestar en las filas donde se tiene la percepción que no están teniendo acceso a la prosperidad china.

Conspicuo socio comercial del Perú, los avatares políticos de China hay que tomarlos con palitos. Desde Beijing, CARETAS recibió el siguiente análisis del más reciente terremoto. La identidad del cronista es guardada en reserva por razones obvias.

En la noche del lunes 19 de marzo empezó a circular un extraño rumor en las redes sociales chinas. Las versiones decían que en Beijing, en el área conocida como Zhongnanhai, la sede del gobierno chino, al costado de la Ciudad Prohibida y de la plaza Tiananmen, se estaba produciendo un golpe de estado. Las especulaciones señalaban que se habían escuchado disparos en la zona y que había un movimiento inusual de tropas. Las voladas identificaban a Zhou Yongkang, la persona a cargo del aparato de seguridad china, como el líder del movimiento insurreccional.

El hecho es que esa noche y al día siguiente, las calles de Beijing estaban en total calma y normalidad y no se notaba ninguna presencia militar, más allá del usual contingente policial.

Las explicaciones que circulaban en torno a este supuesto golpe señalaban que Zhou habría promovido el movimiento en apoyo a Bo Xilai, el Secretario del Partido Comunista de China (PCCh) en la provincia de Chongqing, que fue abruptamente relevado de su cargo el 15 de marzo, después que en febrero pasado Wang Lijun, su mano derecha, vicealcalde de Chongqing y asesor principal en materia de seguridad, intentara asilarse en el Consulado de los EE.UU. en Chengdu, en cuyo local permaneció por casi 24 horas, habiendo ingresado con una cantidad importante de documentos.

ENIGMÁTICO FERRARI

Los rumores en la web se hacen más densos cuando se introduce en ellos un hecho adicional: el domingo 18, a las 4 am, en Beijing, un Ferrari Spider 458 con tres ocupantes sufre un accidente muy fuerte, a consecuencia del cual fallece el piloto y sus dos acompañantes femeninas quedan muy graves. Lo que podría ser un mero accidente de tránsito parece complicarse porque la información sobre el hecho y los comentarios sobre el mismo empiezan a ser suprimidos progresivamente de todas las noticias y las redes sociales, dando la impresión que en el fatal accidente podría estar implicado alguien vinculado a las altas esferas del gobierno (yo he podido obtener una foto del auto partido por la mitad de una red social de Hong Kong). El hijo de Bo Xilai, Bo Guagua, ha sido visto en el pasado en las calles de Beijing manejando un Ferrari.

Toda esta ópera china no es sino la manifestación externa de los profundos enfrentamientos internos que se vienen produciendo en el seno de las esferas gubernamentales chinas y en el Partido Comunista por el control del poder, en el marco de la transferencia que debe producirse en los próximos meses.

Niall Ferguson, en un artículo titulado “China’s Great Leap Backward”, publicado en Newsweek esta semana, denomina al grupo que está llegando al poder “La Generación de la Revolución Cultural”. Debe decir más bien la generación que sufrió la Revolución Cultural.

NEOMAOÍSMO POPULISTA

Parece claro que el futuro Presidente de China, Secretario General del PCCh y Presidente de la Comisión Política Militar será Xi Jingpin, el actual vicepresidente, quien tenía 15 años cuando su padre fue arrestado por órdenes de Mao y pasó los siguientes seis años en un campo en Yanchuan. El próximo Primer Ministro, que reemplazará a Wen Jiabao, será el actual Vice Premier, Li Keqiang, quien cuando terminó el colegio fue enviado a un campo de trabajo en la provincia de Anhui. No obstante, quedan aún por cubrir 7 de los 9 puestos que tiene el poderosísimo Comité Permanente del Politburó del PCCh, que para todos los efectos es el colegiado que gobierna China.

Bo Xilai aspiraba a integrar este Comité Permanente, y para ello promovió lo que se ha dado en llamar el “Modelo Chongqing”, una especie de neomaoísmo, que ponía mucho énfasis en la disciplina, el nacionalismo, la marcialidad, el rol preeminente del Estado y las remembranzas de la época de Mao. Eran muy conspicuos los eventos masivos que realizaba para entonar cantos de la Revolución.

Esta tendencia era meramente populista, aunque obtuvo un notable apoyo de la opinión pública en su región, especialmente por sus logros en la erradicación del crimen. No obstante, es poco probable que Bo –también parte de la “Generación de la Revolución Cultural”– sintiera francamente que esa era la tendencia que debía primar en la política general de China.

Bo es hijo de Bo Yibo, un camarada cercano de Mao, Ministro de Finanzas, vicepremier y notable líder de la Comisión Económica del Estado, que sin embargo fue purgado en la Revolución Cultural en 1966; permaneció detenido por 5 años. Luego la familia fue enviada por otros 5 años a un campo de trabajo; durante este período el padre de Bo fue torturado y la madre fue muerta a golpes. La familia fue rehabilitada en 1976.

PRÍNCIPES ROJOS

Bo Xilai ha sido Ministro de Comercio Exterior –confeso admirador de nuestra Meche Aráoz– y es considerado como uno de los Príncipes Rojos –los hijos de los líderes de la Revolución China–, de ahí que su postura neomaoísta bien podría haber sido una argucia para llegar al Comité Permanente.

Sin embargo, en ese proceso estableció fuertes lazos con el sector conservador y nacionalista del Ejército Popular de Liberación (EPL), que estimaba que Bo podría ser su representante en el Comité Permanente. Con su purga de la Secretaría de Chiongqing, y siendo prácticamente imposible que en esa situación acceda al colegiado, ese sector militar siente que ha perdido su eventual voz en el Comité.

Y ello es especialmente importante en la actual coyuntura, en la que las Fuerzas Armadas perciben que no están teniendo acceso a la prosperidad china, y que los que se están enriqueciendo son los sectores tecnócratas de este país, vinculados al actual Presidente Hu Jintao. Es significativo que el PCCh haya anunciado una campaña para urgir a las Fuerzas Armadas a continuar leales al Secretario General del Partido (Hu) y a rechazar “ideas erradas” como la visión de “un ejército sin partido, la despolitización de los militares y la nacionalización del EPL”; todo esto como complemento al hecho que se estaría investigando al vicejefe de Estado Mayor, general Zhang Qinsheng –quien era voceado como futuro Ministro de Defensa– por propugnar ese tipo de ideas.

No es de extrañar, entonces, todas estas inquietudes y rumores en torno a un eventual golpe de estado, y la vívida imaginación internauta que ponen en ese escenario los accidentes de autos italianos de hiperlujo.

REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Pero como nada es seguro en China, tendremos que seguir siendo espectadores de esta ópera política, que seguramente aún tendrá varios actos antes del mes de octubre, cuando se devele el sorprendente gran final, con la nominación del Secretario General del PCCh y el Comité Permanente del Politburó.


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