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Personajes El probable próximo Presidente del Banco Mundial combatió la tuberculosis en el Perú.

Kim de Carabayllo

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El doctor Jim Yong Kim en el Perú hace 18 años. No se hospedaba en hoteles, sino en su local de trabajo médico en Carabayllo.

Pocos saben que el virtual próximo Presidente del Banco Mundial, el Dr. Jim Yong Kim, trabajó cuando era joven en el Perú en un innovador y exitoso proyecto para combatir una epidemia de tuberculosis.

La hazaña médica, que obtuvo las mejores tasas de curación en tuberculosis resistente a nivel mundial y logró cambiar las políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue documentada por mí en Amor en el aire y narrada en Montains Beyond Mountains, de Tracy Kidder. El libro, que obtuvo un Premio Pulitzer, tiene un capítulo dedicado a la experiencia peruana: Médicos aventureros. Se refiere a dos doctores de la Universidad de Harvard, Paul Farmer y Jim Kim, fundadores de la organización internacional Partners in Health (PIH), y al médico peruano Jaime Bayona.

Bayona, quien dirigió el proyecto, lo recuerda así: “Tenía la habilidad de levantar todos los obstáculos y su apoyo fue decisivo. Cuando venía a Lima no se alojaba en hoteles, sino en nuestro local de Carabayllo”.

Su antiguo socio y amigo Paul Farmer dice: “Jim se propone metas ambiciosas y las cumple. No puedo pensar en alguien más capaz para ayudar a naciones enteras a salir de la pobreza”.

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Obama y su nominado coreano de 52 años. “Me entero que tiene cinco de hándicap en golf. Resiento eso”, bromeó el Presidente de EEUU.

Kim nació en Seúl en 1959, pero de niño emigró a Estados Unidos con su familia. Preside el Dartmouth College, universidad empeñada en crear líderes globales. No tiene, ciertamente, el perfil habitual de los anteriores conductores del Banco Mundial, que siempre han sido banqueros o políticos tradicionales.

Es el primer asiático-americano, el primer médico, el primer académico y el primer profesional del desarrollo que lo dirigirá desde su fundación en 1944 si –como es previsible– es ratificado en abril.

Ha sido una movida audaz y poco ortodoxa de Obama –al parecer, muy influido por Hillary Clinton– que ha causado resquemor en algunos sectores conservadores.

“Es hora de que un profesional del desarrollo lidere la mayor agencia mundial de desarrollo”, dijo Obama al anunciar el nombramiento el pasado viernes 23. “Una extraordinaria e inspirada elección”, celebró el ex Presidente Clinton. “Es la primera vez en 68 años que tendremos un Presidente del Banco Mundial calificado para el puesto”, sentenció Mark Weisbrot.

Y el reconocido economista Jeffrey Sachs, quien hizo campaña por el puesto, retiró su candidatura elogiando a Kim como un líder brillante en el campo del desarrollo y uno de los mejores especialistas en salud pública de nuestra era.

Según Ofelia Dahl, que junto con Kim fundó PIH para combatir las enfermedades de los más pobres, las cualidades principales que lo acompañan en su nueva tarea son: audacia de visión y tenacidad.

Su madre, una filósofa neoconfuciana, había moldeado su tendencia a cuestionar supuestos y levantar barreras. Si alguien dice que algo es imposible, Kim dice dime por qué. Y entonces indaga más.

Durante su estadía en el Perú, 18 años atrás, enfrentó con habilidad y tesón las directivas de entonces, tanto del Ministerio de Salud como de la OMS, que estaban matando a los pacientes con un tratamiento equivocado.

“Tuve el honor de conocerlo y de batallar junto con él y los doctores Farmer y Bayona y un puñado de médicos y enfermeras peruanos, para que los pobres que se morían de tuberculosis resistente pudieran acceder al tratamiento gratuito y sanar”, dice el Dr. Oswaldo Jave, quien posteriormente dirigió el programa de tuberculosis del Ministerio de Salud. “En esa época, quienes atendíamos a los pacientes con tuberculosis resistente debíamos hacerlo clandestinamente, porque la versión oficial era que la epidemia no existía”, añade. Algo parecido a la actualidad, cuando a los alarmantes niveles de tuberculosis que aún existen no son combatidos con una acción concertada del Estado. (Por: Sonia Goldenberg)

 


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