Bicentenario En medio del tenso clima entre el Reino Unido y Argentina, la crónica de cómo el Perú y el Callao estuvieron involucrados en un conflicto ajeno. Ocurrió hace 200 años (1812) durante la guerra Angloamericana.
Del U.S.S. Essex al HMS Montr ose. Breve relato de cómo la llegada de un buque de guerra siempre repercute en aguas extranjeras.
A 30 años de la guerra de Las Malvinas y en medio del tenso clima entre el Reino Unido y Argentina, la crónica de cómo el Perú y el Callao estuvieron involucrados en un conflicto ajeno. Ocurrió hace 200 años (1812) durante la guerra Angloamericana.
La guerra es la forma violenta de hacer prevalecer los intereses vitales de un país(es) sobre otro(s). Usualmente involucran a otros miembros de la comunidad internacional, que adoptan diversas posturas respecto a los beligerantes en atención a sus propios intereses.
Hace 30 años el Perú apoyó activamente a Argentina en la Guerra de Malvinas, y hemos vuelto a hacerlo en el conflicto que sobre esas islas aún sostiene con Gran Bretaña. Más tiempo ha transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial, y aún más desde la Primera, pero en ambas nuestro país puso el mismo empeño en apoyar primero a los británicos y luego a los norteamericanos en su lucha contra los países del Eje. Se pueden argüir razones de simpatías o antipatías, pero los países no deben actuar motivados por tal tipo de razones sino por la defensa de sus propios intereses, y en estos casos difícilmente podemos encontrar alguno que justifique involucrarnos tan directamente en apoyo de uno u otro contrincante.
Remontándonos 200 años, recordemos que en junio de 1812 se inició una guerra entre Estados Unidos y Gran Bretaña, en la que eventualmente la capital norteamericana fue tomada e incendiada. En el marco de ese conflicto la fragata norteamericana Essex, del capitán de navío David Porter, y las naves británicas Phoebe, Cherub y Racoon, al mando del capitán de navío James Hillyar, operaron en nuestras aguas.
La travesía de la fragata U.S.S. Essex. Tres naves británicas también operaron en aguas peruanas.
España era aliada de Gran Bretaña desde 1808 en su lucha por expulsar a los franceses de su territorio peninsular, pero en la guerra anglo-norteamericana se mantenía neutral. Por otro lado, en 1812 el virreinato peruano inició las operaciones militares que culminarían 2 años después con la reconquista de Chile.
En ese contexto, Porter entró al Pacífico en enero de 1813, entabló buenas relaciones con el gobierno establecido en Chile, desarmó al corsario peruano Nereyda frente a Coquimbo, capturó más de una veintena de balleneros británicos y soltó a sus prisioneros en el río de Tumbes.
Por su parte Hillyar, tras doblar el Cabo de Hornos, despachó a la Racoon a la costa oeste canadiense para expulsar a los norteamericanos asentados en la boca del río Columbia, mientras él patrullaba la zona ballenera. En diciembre de 1813 la Phoebe y la Cherub arribaron al Callao para reabastecerse, hacer reparaciones menores con apoyo del apostadero naval y obtener información sobre la nave enemiga. Durante el mes que tardaron las labores Hylliar se reunió con el virrey Abascal al menos un par de veces antes de salir hacia Valparaíso en enero.
En ese puerto encontraron a la Essex, que el 28 de marzo intentó abrirse paso a mar abierto a cañonazos. Tras 2 horas de combate y con numerosas bajas a bordo, Porter tuvo que arriar su pabellón.
Antes de partir con su presa, y a pedido del propio Abascal, Hillyar logró que el nuevo gobierno chileno y el jefe de las fuerzas realistas suscribieran el efímero Tratado de Lircay, buscando poner fin a la reconquista.
En los meses siguientes otras naves de guerra británicas arribaron al Callao, entre ellas la Tagus y la Briton, que en septiembre de 1814 encontraron en Pitcairn al último sobreviviente del motín del Bounty; y en 1815 la Indefatigable, cuyo comandante trajo noticias sobre los corsarios que el gobierno bonaerense estaba despachando al Pacífico.
Estos hechos nos deben recordar la alta connotación política que pueden tener los buques de guerra de cualquier país en aguas extranjeras, como nos lo acaba de demostrar el caso de la fragata Montrose. (Por: Jorge Ortiz Sotelo*)
---------------- *Historiador. Autor, entre otras obras, de Perú y Gran Bretaña: política y economía (1809-1839), a través de los informes navales británicos (2005)
Rumbo al Bicentenario
Doscientos años atrás, el Perú fue involucrado en otro conflicto ajeno. Ocurrió en el contexto de la guerra angloamericana de 1812, entre los Estados Unidos y el Imperio Británico. En Europa continental, España se mantuvo neutral a pesar de haber compartido con los británicos un mismo interés: detener a Napoléon.
Hoy, en medio de un tenso clima político entre el Reino Unido y la Argentina –una vez más– por las islas Malvinas, vale la pena plantear una relectura de aquel episodio. El historiador Jorge Ortiz Sotelo narra la crónica de cómo los buques llegaron a aguas peruanas y, eventualmente, al Callao. Colaboraciones y comentarios a