sábado 16 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2225

29/Mar/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre CorrupciónVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre BicentenarioVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre LibroVER
Acceso libre LiteraturaVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre ViájateVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Bicentenario En medio del tenso clima entre el Reino Unido y Argentina, la crónica de cómo el Perú y el Callao estuvieron involucrados en un conflicto ajeno. Ocurrió hace 200 años (1812) durante la guerra Angloamericana.

La Guerra de Otros

5 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Del U.S.S. Essex al HMS Montr ose. Breve relato de cómo la llegada de un buque de guerra siempre repercute en aguas extranjeras.

A 30 años de la guerra de Las Malvinas y en medio del tenso clima entre el Reino Unido y Argentina, la crónica de cómo el Perú y el Callao estuvieron involucrados en un conflicto ajeno. Ocurrió hace 200 años (1812) durante la guerra Angloamericana.

La guerra es la forma violenta de hacer prevalecer los intereses vitales de un país(es) sobre otro(s). Usualmente involucran a otros miembros de la comunidad internacional, que adoptan diversas posturas respecto a los beligerantes en atención a sus propios intereses.

Hace 30 años el Perú apoyó activamente a Argentina en la Guerra de Malvinas, y hemos vuelto a hacerlo en el conflicto que sobre esas islas aún sostiene con Gran Bretaña. Más tiempo ha transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial, y aún más desde la Primera, pero en ambas nuestro país puso el mismo empeño en apoyar primero a los británicos y luego a los norteamericanos en su lucha contra los países del Eje. Se pueden argüir razones de simpatías o antipatías, pero los países no deben actuar motivados por tal tipo de razones sino por la defensa de sus propios intereses, y en estos casos difícilmente podemos encontrar alguno que justifique involucrarnos tan directamente en apoyo de uno u otro contrincante.

Remontándonos 200 años, recordemos que en junio de 1812 se inició una guerra entre Estados Unidos y Gran Bretaña, en la que eventualmente la capital norteamericana fue tomada e incendiada. En el marco de ese conflicto la fragata norteamericana Essex, del capitán de navío David Porter, y las naves británicas Phoebe, Cherub y Racoon, al mando del capitán de navío James Hillyar, operaron en nuestras aguas.

Ampliar imagen

La travesía de la fragata U.S.S. Essex. Tres naves británicas también operaron en aguas peruanas.

España era aliada de Gran Bretaña desde 1808 en su lucha por expulsar a los franceses de su territorio peninsular, pero en la guerra anglo-norteamericana se mantenía neutral. Por otro lado, en 1812 el virreinato peruano inició las operaciones militares que culminarían 2 años después con la reconquista de Chile.

En ese contexto, Porter entró al Pacífico en enero de 1813, entabló buenas relaciones con el gobierno establecido en Chile, desarmó al corsario peruano Nereyda frente a Coquimbo, capturó más de una veintena de balleneros británicos y soltó a sus prisioneros en el río de Tumbes.

Por su parte Hillyar, tras doblar el Cabo de Hornos, despachó a la Racoon a la costa oeste canadiense para expulsar a los norteamericanos asentados en la boca del río Columbia, mientras él patrullaba la zona ballenera. En diciembre de 1813 la Phoebe y la Cherub arribaron al Callao para reabastecerse, hacer reparaciones menores con apoyo del apostadero naval y obtener información sobre la nave enemiga. Durante el mes que tardaron las labores Hylliar se reunió con el virrey Abascal al menos un par de veces antes de salir hacia Valparaíso en enero.

En ese puerto encontraron a la Essex, que el 28 de marzo intentó abrirse paso a mar abierto a cañonazos. Tras 2 horas de combate y con numerosas bajas a bordo, Porter tuvo que arriar su pabellón.

Antes de partir con su presa, y a pedido del propio Abascal, Hillyar logró que el nuevo gobierno chileno y el jefe de las fuerzas realistas suscribieran el efímero Tratado de Lircay, buscando poner fin a la reconquista.

En los meses siguientes otras naves de guerra británicas arribaron al Callao, entre ellas la Tagus y la Briton, que en septiembre de 1814 encontraron en Pitcairn al último sobreviviente del motín del Bounty; y en 1815 la Indefatigable, cuyo comandante trajo noticias sobre los corsarios que el gobierno bonaerense estaba despachando al Pacífico.

Estos hechos nos deben recordar la alta connotación política que pueden tener los buques de guerra de cualquier país en aguas extranjeras, como nos lo acaba de demostrar el caso de la fragata Montrose. (Por: Jorge Ortiz Sotelo*)

----------------
*Historiador. Autor, entre otras obras, de Perú y Gran Bretaña: política y economía (1809-1839), a través de los informes navales británicos (2005)

Rumbo al Bicentenario


Doscientos años atrás, el Perú fue involucrado en otro conflicto ajeno. Ocurrió en el contexto de la guerra angloamericana de 1812, entre los Estados Unidos y el Imperio Británico. En Europa continental, España se mantuvo neutral a pesar de haber compartido con los británicos un mismo interés: detener a Napoléon.

Hoy, en medio de un tenso clima político entre el Reino Unido y la Argentina –una vez más– por las islas Malvinas, vale la pena plantear una relectura de aquel episodio. El historiador Jorge Ortiz Sotelo narra la crónica de cómo los buques llegaron a aguas peruanas y, eventualmente, al Callao. Colaboraciones y comentarios a


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Artículos relacionados:
Rumbo al Bicentenario: O’Higgins en Lima (Caretas 2251)
La rebelión de Huánuco, doscientos años después (Caretas 2250)
Rebelión de Huánuco (Caretas 2249)
La Ciudadanía Contractual (Caretas 2245)
Max Hernández y la Historia del Perú al Diván (Caretas 2242)
La Guerra y la Gloria (Caretas 2238)
Horizonte Posible al 2050 (Caretas 2237)
La Brecha Digital a 2021 (Caretas 2233)
Un Limeño en Cádiz (Caretas 2229)
Emergencia Carcelaria (Caretas 2224)
La Primera Piedra Liberal (Caretas 2223)
Rumbo a la Prosperidad (Caretas 2222)
Rumbo Al Bicentenario (Caretas 2222)
Simposio Sobre la Pepa (Caretas 2222)
¿Ayuda para el Perú? (Caretas 2222)
Cortes de Cádiz 200 Años (Caretas 2221)
Actualidad y Transcendencia de ‘La Pepa’ (Caretas 2221)
Entre el Primer y el Segundo Centenario (Caretas 2220)
Leguía: 80 años de su Muerte (Caretas 2218)
Desafío Urbano para el 2021 (Caretas 2217)
Leguía y el Centenario: 1921 (Caretas 2217)
Rumbo al Bicentenario (Caretas 2217)
Escenarios Para el 2021 (Caretas 2216)
Rumbo Al Bicentenario (Caretas 2215)
El Informe McKinsey (Caretas 2215)
O Entramos al Siglo XXI o Nos Rompemos (Caretas 2215)
Rumbo al Bicentenario (Caretas 2214)
La Historia por Escribirse (Caretas 2214)
Búsqueda | Mensaje | Revista